Entrevistas

Con Ariel Gelblung, Representante del Centro Simon Wiesenthal en América Latina.

Conversando sobre antisemitismo, antisionismo y la importancia de la educación.

La realización días atrás de la Conferencia sobre Antisemitismo y BDS organizada por el Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel ,contó con la presencia de algunas figuras comunitarias judías de América Latina, así como de organizaciones internacionales que trabajan también en el continente en pro de la defensa de valores judíos y el Estado de Israel.

Entre ellos estuvo Ariel Gelblung, Representante del Centro Simon Wiesenthal en América Latina. No podíamos desperdiciar la oportunidad  de reunirnos con él y escuchar sobre la labor de dicha institución, que él define claramente como “organización judía de Derechos Humanos”.

Este es su testimonio.

 

 

 

Ariel Gelblung con el Ministro israelí de Asuntos Estratégicos  Gilad Erdan
Ariel Gelblung con el Ministro israelí de Asuntos Estratégicos Gilad Erdan

 

P: Ariel, es un gusto tener la oportunidad de conocerte personalmente y poder conversar contigo sobre la actividad que despliegas. Y me parece que lo primero que ameritaría aclaración es qué hace exactamente el Centro Wiesenthal. Recordemos que Simon Wiesenthal era el cazador de nazis. Pero hoy ya casi no quedan  nazis a los que se pueda capturar ¿no?

Evidentemente, vuestra actividad pasa por otro lado.

R:  Exacto.  Yo creo que lo define bien es explicar que somos la institución que a Wiesenthal le hubiera gustado que existiera para impedir que los nazis asumieran. Somos una organización judía de Derechos Humanos y tenemos mucho que hacer por cierto. Es que el antisemitismo y el odio en general es  ambidiestro.

P: Te refieres a que sus expresiones vienen tanto de izquierda como de derecha.

R: Exacto. Hoy vemos expresiones antisemitas de ambas partes. Desde Jeremy Corbyn en el partido laborista británico,  que es un profundo antisemita, hasta figuras de extrema derecha. Y te diré que es interesante ver que hay antisemitas que se disfrazan de “antisionismo” y se sienten mal cuando les decís que son antisemitas. Hay muchos que se intentan justificar. Tratan a Israel de genocida, dicen que no tiene derecho a existir y cuando les respondes que ese planteo es antisemita responden ofendidos.

P: Habrás tenido, me imagino, discusiones sobre eso.

R: Por supuesto. Me pasó por ejemplo hace poco con una periodista de Mendoza a la que denunciamos en una carta abierta porque hace todo este tipo de planteos en las redes sociales, corta y pega cosas que son mentiras totales, muestra mapas falsos y difunde todo eso. En determinado momento se trenzó en una discusión con Waldo Wolf, un diputado nacional que es judío. Y lo primero que sostuvo directamente fue acusarlo de “sionista y genocida”. Entonces le dije: “Usted practica un antisemitismo militante”.

 Se ofendió, mandó una carta abierta diciendo: “lo intimo para que me demuestre cuál de mis dichos es antisemita”. Nuestra  contestación fue una carta abierta dirigida a las mismas personas a las que ella había escrito- aunque optamos por un tono más moderado- recordándole que la  IHRA, organismo internacional cuya función es la rememoración del Holocausto y combatir el antisemitismo en el mundo, elaboró una definición de qué es el antisemitismo y todos sus dichos encajan dentro de esta definición. Le recordé que  Argentina es uno de los pocos países latinoamericanos que es parte de ese marco.

P: Recientemente la OEA adoptó la amplia definición de antisemitismo que aprueba la Alianza Internacional de Recordación del Holocauto, IHRA en su sigla en inglés. Respecto a la respuesta a esa periodista, ustedes preparaban el terreno…

R: Claro. Fue una intención didáctica: si vos me vas a demandar, esta es mi contestación, si vos vas a venir con la ley, yo te contesto con la ley. Su contestación ya no fue directamente por una carta abierta sino en una carta documento en la que nos intimaba a que nos rectificáramos en un medio de la misma manera, porque le hicimos daño, y le dije: mire no entiendo qué tipo de daño, la libertad de expresión tiene dos vías y yo estoy en la vía de enfrente, respeto su libertad de expresión pero de la misma forma que usted puede decir las cosas que le parecen yo le voy a decir las mías, para mí usted encaja dentro de la definición de antisemita.

P: Pero aparte de recordarle la definición de la Aliaza, que ella sin duda no conoce ¿cómo le explicás a alguien que evidentemente no solo es prejuicioso sino que además no sabe, por qué el antisionismo es antisemitismo?

R: Este comportamiento no es hacia ella sino que se están generando documentos que serán expuestos en algún momento en una resolución judicial, con lo cual yo no me dirijo a ella si no a quien en definitiva demostrará que lo que yo digo es cierto, que va a ser una tercera persona. Respecto de cuándo uno discute y cuándo no, yo entiendo que con aquellas personas que ya tienen definido desde antes y que aunque uno les explique van a seguir diciendo lo mismo, no vale la pena discutir. Creo que uno tiene que poner la energía en aquellos lugares en gente inteligente, que  puede estar dispuesta a escuchar y entender.

Yo he dicho a personas así : Mire, usted tiene toda la libertad de opinar como quiera, si usted no está de acuerdo con determinadas medidas de un gobierno critíquelas, pero me parece que es el único caso en el mundo donde usted, por la crítica a una medida de gobierno o una serie de políticas de un gobierno democrático particular, dice que ese Estado no debe existir. Yo  no veo que usted opine lo mismo en el conflicto de Ucrania y Rusia, o en otro conflicto internacional entre dos países, estados, pueblos o lo que fuese. Ese es mi mensaje.

P: ¿Surte efecto?

R: Muchas veces sí.

 

Y UN PUNTO MUY CONCRETO, HABLANDO DE ANTISEMITISMO

 

Antisemitismo en América Latina-y el desafío chileno

 

P: Como organización de derechos humanos, debe combatir el antisemitismo, racismo, todo tipo de discriminación. ¿Cómo pintarías el panorama general en América Latina, que es tan diversa?

R: Hablar de América Latina es como hablar del mundo, porque tiene una diversidad enorme.

En nuestro portal de Facebook tenemos una frase de Wiesenthal que es que para que el mal prospere solo es necesario que los buenos no hagan nada. Nosotros apelamos generalmente a la gente que se considera a sí misma buena gente. Entonces les decimos: una buena persona cuando ve una situación injusta se involucra, porque quedarse fuera de esa situación es permitirle prosperar. Eso genera dentro de la gente un sentimiento de necesidad de tomar partido e involucrarse.

P: Uno de los grandes temas hoy en día es la situación de la comunidad judía chilena, que es parte integral y activa del país, pero que ha tenido que lidiar con crecientes expresiones de antisemitismo. Y dado que allí reside la mayor comunidad palestina fuera de Medio Oriente, hay un potencial de tensión preocupante.

R: Nuestro mensaje hacia la gran parte de la sociedad chilena es: no estamos en Medio Oriente, no se puede trasplantar un conflicto extranjero a otro lugar. Toda la gente que decidió mudarse y vivir en Chile es para poder generar una vida distinta en otro lado, donde todos deben vivir en paz. Tratamos de apelar a los entes gubernamentales a que trabajen en ese concepto, no les estamos pidiendo que tomen partido por uno u el otro, sino que los jóvenes judíos que van a las universidades no tengan que sufrir ningún tipo de hostilidad por parte de la izquierda y de la comunidad palestina por el hecho de ser judíos. Son chilenos que eligieron estudiar en una universidad, pública, privada o lo que fuese, y su condición de origen no tiene que impedir que puedan desarrollarse en un ambiente académico.

P: Y el tema es que ha habido problemas.

R: Ha habido problemas y muy graves. No tenemos ningún inconveniente con que exista un club de fútbol llamado Palestino. No estamos de acuerdo con que cuando tiene la oportunidad de jugar una copa internacional en las tribunas se hable de reivindicar la lucha del pueblo palestino, o que en un partido amistoso con el estadio israelita la tribuna vaya a escupir a los jugadores, tirarles colillas de cigarrillos, escupir la bandera de Israel y maltratarlos. Porque en definitiva la idea es que cada comunidad proveniente de la migración llegó a Chile para ser chilenos.

P: El problema es la línea radical de la Federación Palestina, que sorprende mucho además, porque son cristianos, pero parecen apoyar más la línea de Hamas.

R: Así es.  La comunidad palestina de Chile tiene entre 350.000 y 400.000 habitantes, pero en la federación votan no más de 800, y entre esos 800 hay gente absolutamente radicalizada, que no está alineada con la Autoridad Nacional Palestina sino con Hamas. Es muy extraño en efecto, porque son cristianos.

P: ¿Recuerdas algún caso extremo que haya ocurrido en Chile por todo ésto?

R: El año pasado la escalada llegó a que la municipalidad de Valdivia pasara una resolución en la que se declara municipio “libre de apartheid israelí”, solicitándole al gobierno nacional no comerciar con empresas israelíes y romper relaciones y echar al embajador. El camino que utilizó en ese caso la comunidad judía de Chile fue muy acertado: no entró en la cuestión política, contrató a un estudio de abogados, que no necesariamente tenían que ser de la colectividad, sino que han trabajado profesionalmente en lo jurídico de la situación, que lograron la inconstitucionalidad de esta norma.

P: Excelente.

R: Así es. Y así, hay un precedente de que ninguna de las municipalidades puede volver a hacer una cosa así.

 

El caso de Venezuela

P: ¿Cómo resumirías cuál es la problemática especial en Venezuela?

R: Ante todo, recordemos que en la época de Chávez  era inclusive más grave, porque tenemos que pensar que era un antisemitismo estatal, era una política de Estado. Hoy yo no digo que la hayan dejado de lado, lo que pasa es que ya queda el 10% de los judíos que vivían antes del país.

P: La posición compleja del régimen pasa también por su posicionamiento internacional con fuerzas antisemitas y enemigas de Israel.

R: Claro. Le ha dado la bienvenida a Irán y Hezbolá tiene su base central en América Latina en forma abierta en Venezuela. Nosotros hemos denunciado la actividad del anterior vicepresidente de Maduro, El Assaimi, que fue la persona que se ocupó de entregar más de 350 pasaportes venezolanos a miembros de Hezbolá. Venezuela por entonces era miembro del Mercosur, lo que permitía que con pasaporte venezolano alguien que ni siquiera hablaba español y tenía antecedentes de terrorismo podía manejarse por todo el continente. Ya conocemos que es lo que Hezbolá ha hecho en el continente…

P: ¿Cuál es la situación exacta hoy?

R: La situación de hoy la vemos desde el siguiente lugar: nosotros políticamente estamos bastante cerca de la gente del gobierno encargado de Juan Guaidó, por varias razones. En primer lugar, porque mucha gente que los apoya está buscando inspiración en la tarea de Wiesenthal de  “Justicia, no venganza” . Esto,  para los crímenes de lesa humanidad que han perpetrado los que hoy están en el poder, buscando que haya jurisdicción internacional o eventualmente, en el momento en el que Venezuela cambie, puedan ser juzgados dentro de Venezuela o en el lugar en el que se encuentren y sin prescripción por tratarse de crímenes de lesa humanidad.

En segundo lugar, porque vamos a querer ayudar con la reconstrucción de Venezuela, va a haber que hacer un trabajo muy fuerte para volver a llevar a la gente a un concepto de derechos humanos más amplio. Hoy es el centro de atención por varias razones, porque Venezuela está generando un movimiento migratorio que está cambiando al continente, sin duda, hay más de tres millones de venezolanos fuera de Venezuela .

El tema Venezuela está influyendo dentro del continente y creo que es correcta esta situación en la cual políticamente hay que empezar a aislarlo para buscar un cambio urgente.

P: Si bien es verdad que con Chávez empezó un cambio muy grande, ¿por qué se puede decir hoy que la situación es menos grave?

R: Basta revisar archivos. Había acciones concretas desde Chávez hacia la comunidad judía y todo lo que tenía que ver con Israel. La política exterior es la misma, pero vamos a casos concretos: Chávez preguntaba de quién es ese edificio, y si le mencionaban a una persona judía ordenaba la expropiación. Su famoso discurso “Maldito seas, Israel”…

P: En eso Maduro es igual.

R: Claro. Yo no voy a defender a Maduro, pero creo que su altura política no es la misma que la de Chávez, desde lo bueno y desde lo malo. Estamos hablando de dos personalidades absolutamente diferentes.

El tema de fondo: ¿cómo combatir?

P: En la lucha contra el antisemitismo, así como contra cualquier tipo de odio en general, me parece que lo principal es la educación, pero eso lleva tiempo, ¿A qué medidas o recursos se puede apelar para combatir en forma efectiva y también más rápida? ¿Hay algo que se puede hacer o que se esté haciendo con ministerios de educación, programas de estudio, como la inclusión del Holocausto en la enseñanza curricular? En Uruguay no es obligación pero está el Proyecto Shoá, que se podría emular, que abre puertas en liceos de todo el país y hace una labor educativa impresionante.

R: Te voy a contar dos proyectos concretos, en uno estamos trabajando y al otro le estamos poniendo el moño para estrenarlo. Entiendo que la ignorancia es uno de los temas fundamentales que hacen al antisemitismo. No es el único, siempre recuerdo que el pueblo alemán de la década del 30 era el más culto del mundo. Al respecto, averiguamos que la Biblioteca Nacional argentina no tenía una sección sobre antisemitismo y Holocausto. Conseguimos un convenio donde ellos no tenían que poner un peso y nos autorizaban a juntar las donaciones. Armamos una campaña y el 10 de julio vamos a inaugurar el Fondo Simon Wiesenhtal sobre Antisemitismo y Holocausto en la Biblioteca Nacional argentina, que en su inauguración va a tener más de 1.000 volúmenes y seguirá recibiendo material.

P: Eso es una gran cosa.

R: Sinceramente creo que sí. Además, adaptamos una actividad que suele hacer nuestra sede central en escuelas primarias para aplicarla en secundarios y empresas, que se llama Herramientas para la tolerancia. Es un trabajo en el que, en las empresas, hablamos de normas de convivencia, las diferencias, en contra de la discriminación, con elementos visuales muy fuertes que nos permitan reflexionar sobre el tema. Y lo mismo en las escuelas basado un poco más en lo que sucede en las redes sociales, derivado de la tarea que hace más de 20 años el centro hace respecto de odio digital y ciberterrorismo, informe que todos los años presenta en el Congreso de Estados Unidos.

P: Enhorabuena Ariel por estas dos iniciativas. Les deseo mucho éxito y que con todo esto, aporten a combatir el antisemitismo, que en definitiva-recordemos-no debe ser visto como un problema de los judíos sino de la sociedad en cuyo seno existe.

R: Muchas gracias .

 


 

 

 

Ana Jerozolimski
(01 Julio 2019 , 06:48)

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