Mundo Judío

MiSinai

En el día de hoy vamos a compartir la sexta edición de MiSinaí, espero que la disfruten tanto como nosotros.

No. 6

Parashá: Jukat

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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 12/7 17:30
Demás localidades ver  www.jabad.org.uy

 

EL SIGNIFICADO DE LAS MITZVOT

Por Tali Loewenthal

Los sabios nos dicen que hay una conexión entre los 613 mandamientos (mitzvot) y el cuerpo humano. Indican que hay 248 mandamientos positivos, activos, cosas que debemos hacer, que se corresponden con los 248 miembros o partes del cuerpo. Hay 365 mandamientos negativos, restrictivos, cosas que no debemos hacer, que se corresponden con el mismo número de nervios. El propósito de los mandamientos es expresar santidad por medio de nuestros cuerpos físicos viviendo una vida diaria: viviendo como seres humanos, expresando Divinidad.

Para pensar sobre el significado de los mandamientos, consideremos la naturaleza biológica del cuerpo. Este forma un todo integral, donde cada parte juega un rol vital en el funcionamiento de la persona. A través de los años, las investigaciones médicas han revelado más y más sobre las funciones de los varios componentes del cuerpo, hasta el nivel de las enzimas, hormonas. la molécula DNA y los códigos genéticos.

Pero aún hay procesos poco entendidos. Incluso durante nuestras vidas, la práctica de remover las amígdalas o las vegetaciones con el corte de un bisturí ha sido reducida porque se han descubierto usos previamente no reconocidos de esos órganos.

Es claro que el cuerpo es una maravillosa unidad. Si hay algo que no podemos comprender sobre él ahora, hemos aprendido a esperar que eventualmente lo descubriremos, y entenderemos más. Cada detalle es significante.

Lo mismo se puede decir de los mandamientos de la Torá. Muchos pueden ser entendidos en algún nivel. Sin embargo, hay algunos que no. Esos son clasificados como jukim, estatutos sin explicación. Existen varios de estos en la vida judía.

El comienzo de la lectura de Jukat provee un ejemplo importante, aunque no podamos llevarlo a cabo hoy en día. Es el procedimiento de purificación usando una vaca pelirroja. Cuando una persona entra en contacto con un muerto se vuelve impura de una forma especial, queriendo decir que él o ella no puede entrar en el Templo. Se ponen las cenizas de una vaca pelirroja en agua, y se salpican unas pocas gotas de agua sobre la persona impura. Ahora está pura, y nuevamente puede entrar en el Templo. La Torá usa la palabra “estatuto”, jukat, al describir este mandamiento.

No entendemos el concepto de impureza, ni porque el procedimiento de la vaca pelirroja purifica a una persona. La ley de la vaca pelirroja es un símbolo para todas las leyes que no podemos reducir a términos simples y racionales.

Un ejemplo de la vida diaria es comer kosher. A pesar de que no entendemos las leyes de kashrut, podemos aceptarlas y cumplirlas. Son “órganos” del cuerpo de la Torá que tienen un uso vital, a pesar de que ahora no tengamos claro la forma exacta en que funcionan.

Nuestro servicio a D-os no puede estar limitado por nuestro entendimiento. En la vida diaria, uno come sin tener que entender cómo  funciona el proceso digestivo. Usamos una computadora, a pesar de que no tengamos idea de como funciona por dentro. Vamos al doctor y seguimos su consejo de tomar remedios, incluyendo plantas medicinales, sin entender porque pueden tener un efecto curativo.

Cuando cumplimos un mandamiento sin conocer todo su significado, demostramos que lo estamos haciendo porque sabemos que fue ordenado por D-os en la Torá, y creemos y confiamos que es bueno para nosotros como individuos y, en última instancia, para todo el mundo. Esto nos conecta con D-os, y este es el verdadero propósito de los mandamientos. Al mismo tiempo, D-os nos dice que usemos nuestro intelecto lo máximo posible, para ser capaces de entender más.

Esto también se aplica a las leyes que pensamos que entendemos. En cada enseñanza judía hay muchos niveles, así como hay infinitos detalles que descubrir sobre cada órgano del cuerpo y como se conecta con el todo. Cada mitzvá nos conecta con D-os, y nos da la oportunidad de explorar más y más su significado.

HACER LO QUE NO ES NUESTRO TRABAJO

"La comunidad no tenía agua, por lo que se congregaron contra Moshé y Aharón." (Bamidbar 20:2)

El alimento nutre el cuerpo, pero el cuerpo necesita agua para absorber los nutrientes de aquel. De forma análoga, el “alimento” del alma es la Torá y su “agua” es la capacidad de la Torá para influir en todas las facetas de nuestra personalidad, a todo tipo de personas y en todos los aspectos de la vida.

Cuando la existencia del pueblo judío en Egipto se halló amenazada, fue Miriam quien aseguró el surgimiento de una nueva generación que habría de continuar la misión de D-os. Alentó al pueblo judío a seguir engendrando hijos y salvó a los recién nacidos del decreto del faraón. Sus esfuerzos por asegurar que la Torá continuara “fluyendo” hacia la siguiente generación dieron origen al manantial, que existía por su solo mérito.

Cuando falleció, Moshé tuvo que asumir el papel de Miriam. Esto nos enseña que cuando otros judíos se hallan en peligro físico o espiritual debemos ir en su ayuda, incluso ofreciendo un tipo de asistencia que no sea nuestro fuerte. Cuando ayudamos a los demás, D-os a su vez nos ayuda en todas nuestras necesidades.

Likutei Sijot vol.2, pág.335; Sefer HaArajim Jabad, vol.2, cols.186-187.

Bamidbar (Números): 19:1 – 22:1

La sexta sección del libro Números comienza con la ley o “decreto” (en hebreo, jukat) relativa al proceso de eliminación del estado de impureza ritual que contrae una persona en el contacto con un cadáver humano. A continuación, la narrativa de la Torá avanza hasta los años finales de los viajes del pueblo judío en el desierto, cuando llegan a la frontera de la Tierra de Israel.

RABINO VENCE A LADRONES

Por Tuvia Bolton

De estatura mediana, sesenta cinco años de edad, con lentes y un poco encorvado, el Sr. Schwartz estaba deprimido.

Durante los primeros veinte años, había sido un área completamente judía en Brooklyn; pero entonces gradualmente los judíos se fueron. Sus mejores clientes ya no vivían allí. Las cosas se estaban poniendo mal; el crimen aumentaba; era peligroso pasear por las calles. La mercadería no se movía de los estantes y él no se molestaba en renovarla. Se sentía triste en su auto-servicio barrial.

Lo había construido de la nada y no quería irse y empezar en otra parte. Tampoco deseaba jubilarse. Estaba perdiendo el deseo de despertarse por la mañana.

Un día vio un artículo en el diario sobre un Rebe en Brooklyn -el Lubavitcher Rebe- que aconseja a las personas y decidió probar. Tomó el subterráneo, bajó en la Avenida Kingston, y llegó a la oficina principal de Jabad Lubavitch.

Jóvenes barbados con ojos agradables bullían en los pasillos y la melodía del estudio de Torá llenaba el aire. Alguien le dio la mano, tres personas dijeron ¡Shalom Aleijem! y de pronto estaba en la oficina, concertando una cita para dentro de tres semanas.

Llegó la noche. La cita con el Rebe era a las 23 hs. Entró hasta las 3 a.m.

El cuarto del Rebe estaba brillantemente iluminado y calmo. Estantes con libros llenaban las paredes. El Rebe estaba sentado detrás de un gran escritorio de caoba, pilas de cartas, libros y papeles delante.

El Sr. Schwartz le dio la carta que había preparado. El Rebe la leyó cuidadosamente, y preguntó: "¿Quiere dejar el negocio o no?"

El Sr. Schwartz explicó los pro y contra. El Rebe miró su carta y preguntó: "¿Pero qué quiere? ¿Quiere cerrar o no?"

"¡No!", contestó el Sr. Schwartz enfáticamente. "Quiero quedarme. Pero tengo miedo". El Rebe lo dejó continuar.

"Tengo miedo de los asaltantes y de que no haya clientes. No quiero irme. Es por eso que estoy aquí."

El Rebe lo miró, sonrió y dijo: "No hay nada de que tener miedo. No tema de las personas. Y no se preocupe; usted puede ganar dinero allí también. Que D-os lo bendiga y le dé mucho éxito y buenas noticias."

El Sr. Schwartz volvió como nuevo. A la mañana fue a la tienda, pidió nueva mercadería y limpió el lugar. Efectivamente, poco a poco las personas empezaron a entrar. Había más judíos de lo que él pensaba y muchos no judíos compraban productos kosher. Todo estaba bien. Hasta el robo.

¡El Sr. Schwartz, en el diario! En un recuadro pequeño, se lo veía de pie con dos policías, uno que rasca su cabeza maravillado y mira los agujeros de bala en el techo del negocio. El subtítulo decía: "Rabino Derrota Ladrones" y la historia:

Una tarde, cuando el Sr. Schwartz había vaciado el dinero de su registradora en su autoservicio y estaba a punto de cerrar, dos hombres entraron de repente. Uno sacó una arma, el otro abrió la caja. Cuando la vieron vacía, empezaron a golpear y dar puntapiés a la registradora y trataron de agarrar al hombre. Pero él apenas retrocedió un paso, y enfáticamente declaró: "¡Salgan de aquí, o llamaré a la policía!"

El ladrón, para demostrar que hablaba en serio, apuntó al aire, disparó dos tiros y gritó: "¡Dénos el dinero o le volaré los sesos!". Pero el dueño no se movió. Personas empezaron a congregarse en la puerta y a la distancia se oía una sirena. Los ladrones se miraron y huyeron.

El artículo concluía con una cita del Sr. Schwartz explicando cómo se mantuvo tranquilo: "Hice lo que el Lubavitcher Rebe me indicó. Él dijo que no debo tener miedo. ¡Ya ve! ¡Tenía razón!"

¿ES BRUJERÍA LA QUIROMANCIA?

Por Yehuda Shurpin

Recientemente leí sobre alguien que lee las palmas de la mano para conocer los rasgos de carácter de las personas, y ver indicios acerca de su futuro. ¿Está permitido consultar con él y dejar que lea mi palma?

Respuesta:

El arte de ver el carácter de alguien o saber algo sobre su futuro a través de la lectura de las arrugas en la palma de su mano, no es considerada magia. Es considerado un arte y una ciencia, que a veces puede ser beneficioso. Es por eso que la quiromancia esta mencionada algunas veces en el Zohar y otras obras Cabalísticas.

El Rebe de Lubavitch, Rabi Menajem Mendel Schneerson, de bendita memoria, escribe que para que la quiromancia sea precisa y auténtica, uno necesita tener conocimiento de los orígenes místicos del alma de las personas, y también ser competente en el arte de la quiromancia.

Sin embargo, hoy en día, uno sólo puede aprender este oficio de un verdadero maestro de la Cabala, y no por uno mismo (leyendo libros etc.) Acerca de aquellos que intentan aprender el oficio sin una tradición auténtica, el verso de Proverbios se puede aplicar a ellos: “Ya que muchas son las muertes que ella causó, y muchas son sus víctimas.”

El Rebe agrega que él estaría “muy sorprendido” si existiera alguien vivo hoy en día que pueda afirmar ser un experto en estos temas (especialmente siendo que alguien verdaderamente competente y conocedor, revelaría estos secretos únicamente a un estudiante capaz y temeroso de D-os). Por lo tanto, una persona debe mantenerse lejos de la quiromancia y cosas similares.

El Rebe solía escribir que en vez de buscar cura en lectores de palma o similares, uno debe reforzar su fe en D-os, quien “cura toda carne y hace maravillas”.

 

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