David ben Jaim

David ben Jaim

Nació el 11 de Abril de 1933 en Concepción, Chile. El año 1939 la familia se traslada a Santiago. El año 1943 se incorpora al JIS (Juventud Israelita Sefaradí) formando parte de la Directiva que en 1947 adhiere a Hanoar Hatzioní, quedando a partir de ese instante, integrado al sionismo en forma indivisible. Sus primeros comentarios los escribió a partir de 1964 y de 1970 en adelante, se incrementan hasta llegar a ser parte de su ser. Estos comentarios se han publicado en la casi totalidad de medios comunitarios chilenos, principalmente en El Vocero y Jadashot de la Comunidad Sefaradí. En la actualidad, es columnista habitual del portal electrónico ANAJNU.

Columna de opinión

¡¡¡Refugiados!!!

Queridos amigos, refugiados, migrantes, inmigrantes, son términos que por desgracia, en la actualidad escuchamos a diario, muchas veces sin comprender y aquilatar su verdadera dimensión y el drama humano que ello conlleva.

Es difícil hablar de “refugiados” y, para nosotros los judíos, es especialmente complicado tratar de analizarlo desde un punto de vista imparcial, ya que ningún pueblo en la historia, ha sufrido este flagelo con igual intensidad y por casi 2 mil años.

Si nos adentramos en los tiempos más remotos de lo conocido, siempre nos hemos encontrado que ya sea por invasiones, guerras o problemas climáticos, el acudir en busca de “refugio” a otras tierras, ha sido una norma habitual. No encontraremos país alguno que no haya visto en su momento, migraciones de parte de su población, por el motivo que sea.

Se vio profusamente durante la Segunda Guerra Mundial. Se repite en nuestros días con Siria, países africanos, con Venezuela y Centro América. Los países receptores son los europeos, EEUU y gran parte de latinoamericanos, incluido preponderadamente Chile.

Nosotros, recordamos a miles de nuestros hermanos judíos, huyendo de las feroces garras del nazismo, deambulando de país en país, tratando infructuosamente de salvar sus vidas, al tratar de ser admitidos en los países que se solicitaba su asilo, ser reiteradamente rechazados, viéndose obligados a retornar a las garras nazis, para ser llevados a los horrendos campos de exterminio, donde las fauces de los hornos crematorios, estaban permanentemente abiertas, esperándolos. Incluso fueron miles los judíos que, llegados a la entonces Palestina, bajo el mandato británico, vieron cerradas sus puertas, dejando sus huesos en el fondo del mar o retornando a las manos de sus exterminadores.

Podemos elegir al azar, el país que ustedes quieran y, de seguro, encontraremos uno o más capítulos de alguna llegada o partida de refugiados, pero, en el presente comentario, me voy a referir concretamente a lo acontecido con dos pueblos y podremos comparar las profundas diferencias en su manera de reaccionar, tanto ellos como el resto del mundo.

ME REFIERO A LOS “REFUGIADOS” JUDÍOS Y PALESTINOS.

Partiremos por los judíos. Caso inigualado en la historia. Cuando en la antigüedad, imperios invadían y derrotaban a naciones que sucumbían ante su poder, los integrantes, simplemente, desaparecían como pueblo. Los viejos y los enfermos, eran sacrificados por inservibles. Los aptos para el trabajo, hombres y mujeres, eran esclavizados y, rápidamente, sus creencias religiosas y tradiciones, simplemente se perdían pasando al olvido.

Los babilonios, el más poderoso imperio de su época, dominaron el reino de Israel y sus habitantes, fueron llevados mayoritariamente, a la propia Babilonia, donde, sin renunciar a sus creencias mosaicas, lograron sobrevivir hasta que los persas derrotaron a sus opresores, permitiéndoles su retorno a sus tierras ancestrales.

Luego serían los griegos los que los conquistarían, manteniendo sus creencias religiosas en forma inclaudicable, hasta lograr por ellos mismos, su liberación y restauración en torno al Segundo Templo de Jerusalén. Finalmente, serán los romanos que conquistarán el reino de Judá, cambiando su nombre por Palestina, en un vano intento de exterminar todo recuerdo judaico, iniciándose así, una diáspora de casi 2 mil años.

Los israelitas, se esparcieron por el mundo conocido de la época, sin abandonar su fe, sus costumbres y, especialmente, sin pretender ser sustentados por los países a los cuales llegaban. Muy por el contrario, permanentemente fueron masacrados, robados y vejados hasta el infinito, sin que ningún enemigo lograra su desaparición. Incluso, lograron sobrevivir al Holocausto, el más salvaje intento por borrarlos de la faz de la tierra, al exterminar a 6 millones de ellos, vale decir, 1 tercio de los judíos de la época.

Llega el 14 de Mayo de 1948 y, con el renacer del Estado de Israel, todo ha de cambiar para tan sufrido y perseguido pueblo judío. La primera reacción de los integrantes de la Liga Árabe (LA) es invadir al naciente Estado, con la convicción que su invasión será un paseo rutinario, que les permitirá asesinar o arrojar al Mediterráneo, a la totalidad de sus habitantes.       

Para sorpresa de ellos y del mundo, Israel logra reponerse y derrotar a los poderosos y bien apertrechados ejércitos invasores, lo que de inmediato trae como consecuencia, los “refugiados” judíos y árabes. Los primeros, provenían de los distintos países musulmanes. En países como Irak, Siria, Egipto y Líbano, sus integrantes estaban en dichos lugares desde la época de la expulsión, por la invasión romana, vale decir, 2 mil años. La casi totalidad de los países musulmanes, expulsan a los integrantes de sus ancestrales comunidades judías, en condiciones desastrosas. Todos los dejan salir sólo con lo puesto. Sus viviendas, negocios y otros haberes que pudieran haber tenido, eran confiscados. No fueron pocos los gobiernos que, además de saquearlos, exigieron que el gobierno israelí, pagara cuantiosas sumas como rescate.

Van llenado aproximadamente 780 mil judíos a Israel. Rápidamente, el gobierno crea lugares de acogida, donde se les proporcionan sus primeros sustentos. Se les enseña hebreo y, en general, se les prepara en un lapso promedio de 6 meses, para integrarse a la vida normal del resto de la población, con las mismas restricciones, deberes y privilegios, típicos de un país en formación, con el agravante de ser un Estado sometido desde sus inicios, a la agresión y la enemistad de todos sus vecinos.

Absolutamente ningún organismo internacional entrega ayuda alguna para la absorción de estos refugiados. Será Israel el que se preocupará de todo lo que implica absorber y regular las vidas de ellos, procurando, como ya se mencionó, su más rápida absorción e incorporación al resto de los israelíes.    

Israel, sin lugar a dudas, recibe ayuda desde el exterior, pero la totalidad, provendrá de las Comunidades judías del mundo, principalmente de EEUU. Nadie más, se preocupará de ellos. Ningún organismo internacional intervendrá en su ayuda. Ni siquiera serán nombrados entre los refugiados de la época. A nadie, salvo a los judíos y al naciente Estado de Israel, le interesará la suerte y la supervivencia de estos 780 mil judíos.

En esta misma época (1948) nace la institución de los “refugiados palestinos” la mayoría de ellos, arrancando antes de ver a un soldado israelí. Los integrantes de la LA, los convencen que los “sionistas” van a hacer con ellos, lo que éstos pretendían hacer con los israelíes. Los que no creyeron las predicciones de sus “hermanos árabes” demostraron tener la razón, al permanecer en Israel, donde es una minoría ya compuesta por 1.800.000 integrantes, con igualdad de derechos que el resto de los ciudadanos israelíes. Eligen entre 10 y 13 Diputados para integrar la Knesset (parlamento israelí) y sus integrantes conviven sin problema alguno, en la totalidad de las instituciones públicas y privadas. En la carrera judicial, dos de ellos han llegado a ser Presidentes de la Corte Suprema de Justicia. Hospitales, Universidades y donde sea posible imaginar, la integración es absoluta. Incluso, en el ejército, cada día se va viendo a más de sus componentes, avanzar en los escalafones de la oficialidad, acorde a sus propios méritos.

Es reconocido por todos, que los árabe-israelíes son la población con mejor estándar de vida, entre todos los pueblos musulmanes de la zona y, además, son  los únicos que tienen  el derecho y la facultad de elegir a sus representantes, en auténtica democracia. 

Veamos a continuación que pasó con los aproximadamente 700 mil árabes que le creyeron a los integrantes de la LA, abandonando sus hogares, sin que nadie los amenazara.

Fueron encerrados en campos de concentración, llamados “campos de refugiados” En sus inicios, se les impuso como  guardianes, a soldados iraquíes, conocidos por su crueldad, como lo ha demostrado su actuar a partir de Hussein en adelante. Se les violaron los más elementales derechos humanos. Se les asesinó sin mayores miramientos, sus mujeres fueron violadas impunemente y, de todo ello, se culpó a Israel. Uno de los primeros fraudes aceptados por los Organismos Internacionales, incluidos los supuestos defensores de los DDHH, de los organismos internacionales.

En vez de tratar de absorberlos en los distintos países musulmanes o en la Franja de Gaza, que quedó en poder de Egipto, o Cisjordania y todos los territorios que quedaron bajo el mandato jordano, se les prohibió abandonar sus encierros, constituyendo, a partir de esos lejanos tiempos, el martirio de un pueblo, condenado por sus propios gobernantes, a ser “ETERNOS REFUGIADOS, DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN”

En la actualidad, acorde a las propias declaraciones de los dirigentes palestinos, estos 700 mil seres humanos, se han transformado en 5 millones de sometidos “palestinos” sin una esperanza de poder aspirar en un futuro visible, a una vida digna de ser vivida.

Los organismos internacionales dedican a la ayuda de estos “refugiados” sumas más cuantiosas que lo que se destina a la totalidad de los otros refugiados que, por desgracia, existen en cantidades tan cuantiosas, en el resto de los conflictos que sufre el mundo de hoy, tan terriblemente convulsionado, por obra de tiranos, guerras y sequias.

A los países árabes, se les prohíbe dar su nacionalidad a quienes nacen en sus territorios, que están hacinados en estos campos de refugiados. No habiendo podido derrotar a Israel ni con batallas n i con espantosos atentados terroristas, usan las vidas de estos “refugiados” como arma poderosa, ya que en un acto verdaderamente demencial, son mayoría los gobiernos que respaldan a los “palestinos” en contra de Israel.

A partir de 1960 en adelante, los feroces guardias iraquíes fueron reemplazados por guardias “palestinos” fieles seguidores de sus antecesores y, en muchos casos, de una crueldad superior, ya que se trata de sus propios hermanos “palestinos” como se auto empezaron a llamar, a partir de la guerra de 1967, cuando todo lo que las Naciones Unidas habían asignado al Estado Árabe, del cual nadie habló, mientras pudo haberse creado en los territorios ocupados por Egipto y Jordania.

ALGÚN DÍA, CUANDO LAS PASIONES SE HAYAN APASIGUADO Y LA CORDURA VUELVA A IMPERAR EN LAS NACIONES, LA HISTORIA DEBERÁ RECORDAR A LOS REFUGIADOS PALESTINOS, ENTRE LAS GRANDES TRAGEDIAS DE LA HUMANIDAD, CON EL AGRAVANTE QUE SERÁ UN MARTIRIO CAUSADO POR CAUDILLOS AMBICOSOS Y DOTADOS DE UNA PERFIDIA INIMAGINABLE, DE SU PROPIO PUEBLO.

David ben Jaim

David ben Jaim
(21 de Julio de 2019 a las 19:21)

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