David ben Jaim

David ben Jaim

Nació el 11 de Abril de 1933 en Concepción, Chile. El año 1939 la familia se traslada a Santiago. El año 1943 se incorpora al JIS (Juventud Israelita Sefaradí) formando parte de la Directiva que en 1947 adhiere a Hanoar Hatzioní, quedando a partir de ese instante, integrado al sionismo en forma indivisible. Sus primeros comentarios los escribió a partir de 1964 y de 1970 en adelante, se incrementan hasta llegar a ser parte de su ser. Estos comentarios se han publicado en la casi totalidad de medios comunitarios chilenos, principalmente en El Vocero y Jadashot de la Comunidad Sefaradí. En la actualidad, es columnista habitual del portal electrónico ANAJNU.

Columna de opinión

¿Tiene Siria alguna posibilidad de volver a la normalidad?

Queridos amigos, hace unos años, el mundo occidental miró con optimismo, la llegada de la “Primavera Árabe” y la posibilidad que tiranías ancestrales, iniciaran su camino hacia conceptos y actitudes, más acordes con lo que creemos es la manera correcta de vivir. Lo que normalmente, entendemos por “democracia”

¿Se vio tal cambio en Siria? Muy por el contrario, sin que la mayoría lo creyera, se estaba iniciando la más atroz entrada al crudo y espantoso “invierno” dictatorial, el cual, por desgracia, se acrecienta permanentemente y, posiblemente por costumbre, el mundo lo mira indiferente.

Todo partió con una represión pocas veces vista, en que su Presidente, Bashar al Assad, reprimió a sangre y fuego, a su propio pueblo. Recuerdo que cuando lo califiqué por primera vez como una “cruel guerra civil” muchos amigos lectores me comentaron que estaba exagerando. Por desgracia, me estaba quedando corto.

Surgieron múltiples grupos opositores, unidos todos por una crueldad extrema y, sin lograr ponerse de acuerdo entre ellos, lucharon contra el tirano, obtuvieron resultados favorables hasta el punto que se llegó a pensar que los días de Al Assad estaban llegando a su fin.

A costa de miles de muertos civiles, cada bando se abría paso sin importar lo que en vidas humanas, estaba costando su propio avance. En  sus inicios, se llevaba una contabilidad de los miles de muertos y, tan pronto estábamos en 200 mil civiles, para pasar a 100 mil y luego a 400 mil. A casi 3 años de los inicios de esta sangrienta represión, se mencionó una cifra cercana a 500 mil víctimas fatales, sin contar los heridos. Hoy, ya nadie se preocupa de ello.

Cuando ya algunos grupos opositores empezaban a celebrar, Al Assad logró el respaldo de Irán, el cual, aparte de enviar armas e “instructores” a protegerlo, ordenó a sus vasallos de Hezbollá, a movilizarse y acudir en ayuda del tirano. Se calcula que más de 10 mil terroristas de tan fatídico grupo, irrumpió en Siria, demostrando como la crueldad más espantosa, puede ser superada por estos grupos inescrupulosos.

Para completar el cuadro sobrecogedor, en el norte, tomó fuerza el Atila del siglo XX, al irrumpir en Siria e Irak, el EI. Superando todo horror imaginable, lograron adueñarse de parte de estos 2 países, dando origen al Califato, llamado a dominar el mundo.

Irán se involucra directamente y, como esto no era suficiente, Rusia ve la posibilidad de establecer un bolsón de poder e influencia en la zona, entregando su apoyo irrestricto a Al Assad.

Contando así con el respaldo de Irán, Rusia y Hezbollá, muy pronto todo cambiaría. Claro que aún no se terminaba de enredar la situación siria. Turquía, al ver como los kurdos, sus eternos enemigos, lograba victorias importantes, interviene sin mayores problemas, ocupando parte de Siria, sin que nadie se inquietara mayormente.

Al ir Rusia adquiriendo una connotación importantísima, EEUU no podía quedar afuera y, luego de acusar a Al Assad de usar agentes químicos, para exterminar a opositores, tanto armados como civiles, se involucra activamente, creando su propia zona de influencia.

Mientras tanto, ¿qué pasaba con la población civil? Eso, a nadie le importaba. Ni a los involucrados extranjeros ni al propio gobierno sirio. Ya simplemente no se hablaba de los muertos civiles. Eso, a nadie le interesaba. Ahora, la preocupación era de Europa, ya que multitudes de “refugiados” empezaron a llegar a sus costas, incrementando alarmantemente los bolsones musulmanes, en los distintos países, donde la población nativa se veía obligada a emigrar. Incluso llegó al grado que estos refugiados, impusieron sus propias leyes y costumbres, lo que perdura inmutable hasta nuestros días. Se comprende que, aprovechándose de la circunstancias, miles de africanos musulmanes se acoplan a estos torrentes migratorios, problema que hoy ocupa lugares preponderantes en las noticias internacionales.

Volviendo a Siria ¿Quién se preocupa de su población? Rusia, se encarga de afianzar su presencia y acceso a Medio Oriente y al Mediterráneo. Irán, tiene una sola prioridad, proteger a Al Assad por intermedio de Hezbollá, con miras a crear tal poder en esta organización terrorista, que le permita obtener su razón de ser, cual es la destrucción de Israel. Turquía, aprovecha la oportunidad de expandir su influencia y dominio en parte importante  de Siria y así, poder aniquilar a los kurdos, a quien EEUU está armando y entrenando, ya que es el único que logra derrotar al Estado Islámico, que estaba avanzando imbatible, en su escabrosa idea del Califato.

Se comprende que EEUU está mirando sus propios intereses, pasando a ser parte del juego de predominio, entre los  kurdos, sirios y el EI.

Entonces ¿Alguien se preocupa real y desinteresadamente en la población siria? La respuesta es lo más increíble que se pueda imaginar. Israel, fronteriza con Siria, establece 2 centros hospitalarios en su frontera, recibiendo a miles de sirios heridos o enfermos, los cuales no logran encontrar quien los proteja en su propia nación.

Sin preguntar si son víctimas de Al Assad o de los grupos opositores, los recibe, atiende y mejora, para luego permitirles llegar de vuelta a Siria, tratando que todo pase lo más desapercibido posible, ya que quienes recurren a la protección israelí, saben que si sus compatriotas se enteran, sus vidas corren serio peligro.

Creo que en la actualidad, luego de ser tan numerosos los atendidos por “sus enemigos sionistas” ya debe ser casi público el servicio desinteresado que Israel presta a “sus enemigos más encarnizados”

Dentro de Siria, existen numerosos campamentos de refugiados, los cuales, en condiciones paupérrimas, tratan de salir adelante, ante los tímidos intentos de ACNUR de mejorar sus condiciones de vida. Nuevamente, nos encontramos con la paradoja que el principal benefactor de estos verdaderos despojos humanos, es Israel. Amparándose en instituciones internacionales, envían cargamentos de ropa, alimentos y medicinas, para ser entregados a estas víctimas inocentes, de la crueldad tanto de sus gobernantes como de ejércitos extranjeros y grupos subversivos.

Toda esta ayuda, necesita un esfuerzo supremo de parte de Israel ya que, previo a su envío, se le debe retirar toda etiqueta o leyenda que pueda identificarlo como algo proveniente de Israel ya que si fuera detectado su origen, desaparecería toda posibilidad de llegar a buen destino.

Para finalizar, volvamos al titular del presente comentario: ¿Tiene Siria posibilidad de volver a la normalidad?

Por desgracia, para millones de sobrevivientes sirios, creo que la respuesta no es muy optimista. El gobierno tiene un solo interés: Mantenerse en el poder. Los países invasores no tienen  ningún apuro o intención de retirarse, abandonando sus objetivos iniciales. Los grupos opositores, basan su propia existencia en su lucha contra el tirano. Paradójicamente, EEUU  es el único que quiere retirarse, pero el resto de los involucrados, le solicita que aún no es el momento de irse.

Rusia e Irán son aliados indiscutidos, pero al primero no le seduce que Irán lo pueda desplazar. Prueba palpable es que no interfiere en los demoledores ataques que Israel realiza en su frontera con Siria, para frenar los intentos de que Hezbollá pueda recibir lo más sofisticado del arsenal iraní.

Finalmente, es posible que Hezbollá quisiera desplazarse a El Líbano, donde están sus propios intereses, tanto de dominio de Líbano mismo, así como el prepararse ante una posible guerra con Israel, pero, mientras sus amos iraníes lo necesiten, no podrán priorizar sus propias ambiciones.

Resumiendo, un país con un gobierno dedicado preferentemente a reprimir a su población, sin importar el costo en vidas humanas que ello pueda implicar y que, por añadidura, tiene tantos ejércitos extraños y tantos grupos belicosos opositores, creo que no tiene en su futuro cercano, logar una vida normal.

David ben Jaim

           

David ben Jaim
(29 de Agosto de 2019 a las 12:23)

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