Entrevistas

Con el periodista Pablo Fernández, resumiendo la huella que le dejó el viaje a Israel

Fue invitado por B´nai B´rith junto a Daniel Castro y Camila Cibils

Pablo escribe en “El País”, transmite en Radio Sarandí y trabaja también en el programa “Santo y Seña”. Viajó a Israel ávido de aprender, y aprovechó el tiempo. Este es su resumen.

Junto al Muro de los Lamentos
Junto al Muro de los Lamentos

 

P: Pablo, comienzo con una pregunta muy general. ¿Cómo resumirías este viaje a Israel?

R: Sin duda fue una experiencia totalmente nueva. No es un viaje más. Es llegar a un país con una cultura bien contrastante a lo que he vivido, con una complejidad bien intensa y con elementos históricos que han marcado la historia de la humanidad. Llegar a un lugar así para alguien que viene de Uruguay, de Montevideo, donde todo el mundo se conoce y donde las costumbres son bien distintas, es más que removedor.

P: ¿Te resultó muy distinto de lo que esperabas?

R: Me pasa que siempre que viajo, me armo una idea visual de cómo puede ser. Como una foto, un panorama. Habitualmente está condicionado por las fotos y la información que nos llega o el trabajo diario, y por eso muchas veces se acercan la idea con la realidad. Me pasó la primera vez que llegué a Europa, por ejemplo. Pero en este caso ha sido bastante distinto a lo que conocía y a lo que me podía haber ideado. Israel es un país en conflicto, un país inmerso en un contexto de tensiones permanentes y eso de base marca un contexto novedoso. Fuera de ese punto me encontré con un país bellísimo desde el punto de vista histórico, interesante por descubrir, con una convivencia de culturas impresionante.

Vuelvo a otra frase hecha pero ser ajusta perfectamente a lo que vivimos con el grupo que viajamos: “es un mundo totalmente diferente” a lo que he visitado hasta el momento. Fuera del enriquecimiento periodístico, los lugares que visitamos tienen un valor turístico que atrae de forma importante. Estar en lugares donde marcaron la historia para gran parte de la cultura universal, es sin duda atractivo e interesante.

P: ¿Te parece que en el exterior-en este caso digamos Uruguay- hay una imagen distorsionada de Israel?

R: No creo que la palabra sea distorsionada. Sí entiendo que es una realidad que tenemos muy lejos geográficamente y si alguien no tiene contacto directo con gente que ha vivido o vive en Israel puede resultar complejo comprender en totalidad el conflicto con Palestina, por ejemplo. Obviamente las noticias que se conocen son vinculadas a ese diferendo, cuando el tema es discutido en ONU. Pero eso no es todo Israel y me ha sorprendido muchísimo el desarrollo tecnológico que tiene el país. Algo ha empezado a llegar producto de intercambios empresariales o a nivel diplomático. Quizás esa parte sí requiera de una mayor difusión porque notoriamente hay proyectos que podrían aportar cooperación entre ambos países

P: Si bien evidentemente recorrieron y conocieron, este fue también un viaje de trabajo periodístico.¿Qué te aportó?

R: Vivenciar los temas directamente es la mejor forma de conocer las realidades. Muchas veces me ha tocado escribir acerca de Israel, del conflicto, de los diferendos internacionales y la complejidad del mismo hace que no tener una perspectiva directa de lo que allí ocurre dificulta la comprensión total. Está claro que no podemos decir que seamos unos expertos en los temas ahora, pero si siento que tengo un contexto más amplio de la situación, de cómo vive la gente, de cómo se abordan los temas en el territorio y de que no todo lo que pasa en Israel es conflicto.

En "clase". Durante una de las conferencias ante el grupo.
En "clase". Durante una de las conferencias ante el grupo.

 

P: ¿Cómo dirías que se sintieron desde un punto de vista de seguridad?

R: Bien. No viví ningún problema. Solo una noche en que unos chicos se trenzaron a piñas e inmediatamente aparecieron dos móviles policiales. Nada que nos hiciera preocupar. Sí pasa que es un país donde se ven muchísimas más armas en la calle a lo que yo estoy acostumbrado en Uruguay. Muchos efectivos militares jóvenes con sus armas de guerra haciendo cotidiano algo que para alguien que tiene de Sudamérica, de un país de tres y pocos millones de habitantes, con unas fuerzas armadas muy disminuidas en su armamento, sin duda llama la atención. Entrar a un museo y encontrarse con chicos con sus rifles y uniforme militar mirando al lado de uno, o almorzando en el mismo lugar con sus armas es algo que me llama la atención.

P: Claro…son los muchachos en servicio militar obligatorio, que habrás visto generalmente cuando están en camino a la base o de la base a sus casas.

R: Eso es lo que nos explicaron. Lo entiendo en el contexto en que se da. ¿Si me gustaría que eso no pase? Y sí, claro. A todos. Pero entiendo que es algo difícil que ocurra.

P: Comparto tu esperanza.

R: En efecto, se siente que uno está en un país en conflicto,  donde las armas y los uniformes militares son parte del día a día, pero no modifican ni alteran la vida cotidiana de la gente. No alteran el vivir, no complejizan la normalidad con que se mueve la gente. Llama la atención para una persona que viene de afuera. Pero para los habitantes de allí es un punto asumido con normalidad.

En la compañía Sodastream en el Neguev, conversando con un empleado cubano. En el lugar trabajan en plena armonía israelíes judíos, árabes musulmanes y cristianos y también palestinos de Cisjordania.
En la compañía Sodastream en el Neguev, conversando con un empleado cubano. En el lugar trabajan en plena armonía israelíes judíos, árabes musulmanes y cristianos y también palestinos de Cisjordania

 

P: ¿Hay un antes y un después de un viaje así?

R: Siempre todo viaje marca. Viajar es de las mejores experiencias para incorporar conocimientos y abrir la cabeza. Y este ha sido uno de esos casos. Pero por sobre todas las cosas este viaje fue llegar a un país del que constantemente estamos hablando, del que forma parte de la agenda periodística por diversos motivos. Y vivir, conocer e intercambiar con sus propios habitantes enriquece a cualquier persona.

P: ¿Qué aspectos te parece que fueron los más destacados, quizás los más sorprendentes?

R: En primer lugar conocer la parte histórica es por demás sorprendente. Quizás resulte un punto obvio, pero fue la primera impresión que en lo visual me llamó la atención, fue ver como en un lugar con tanto peso religioso y tanto peso histórico conviven diferentes culturas sin problemas o conflictos visibles. Donde todos se respetan y coexiste un equilibrio. Pero luego de eso cuando llegamos a Tel Aviv, el centrase –en el buen sentido de la palabra– es más que llamativo. Es una ciudad moderna con un empuje formidable. Con una capacidad de albergar desarrollo que por lo que nos han contado, no tiene techo. Y eso para un país pequeño como Israel es más que alentador. Veo allí un modelo a tener en cuenta para Uruguay. Algunos políticos que han visitado, como es el caso del frenteamplista Daniel Martínez, hoy candidato a la presidencia, lo están poniendo como ejemplo constante en sus discursos. Antes de viajar lo había escuchado en repetidas ocasiones mencionar el avance tecnológico y de desarrollo de las tecnologías que está viviendo Israel. Y eso es muy visible cuando uno está en contacto con los desarrolladores. Sin duda es uno de los puntos que más me entusiasmó y que también me hubiese gustado profundizar más porque creo que en ese sentido hay mucho para aprender.

P: Llegaron en un momento muy singular desde un punto de vista político…

R: Si, y eso fue una verdadera suerte. Porque no todos los años hay elecciones y llegar en un momento en donde se está dilucidado el nuevo gobierno es por demás interesante. En lo personal me sorprendió lo diferente que es a los procesos electorales que vivo de cerca como el de mi país, Uruguay, pero también los de la región. La complejidad, y lo distinto del proceso electoral ya era conocido. Lo novedoso fue charlar con actores que estaban involucrados en el proceso político para entenderlo.

P: ¿Qué impresión te llevaste en ese punto?

R: Bueno, que las negociaciones son bastante más intensas de lo que podía conocer. Es un sistema bien diferente al que vivo y que necesita de mayor paciencia y capacidad de diálogo para alcanzar acuerdos. Iniciaron un nuevo año sin acuerdo y con cierta tensión entre quienes pueden formar gobierno. Pero con eso no está latente en la vida cotidiana de la gente. Por deformación profesional en Uruguay estamos constantemente hablando de política y la ciudadanía tiene una involucramiento muy fuerte. Eso no lo presencié allí, lo cual no quiere decir que no ocurra. Sí observe con quienes están más informados y nos trasmitían como habían vivido el proceso electoral que el país entró en una etapa de negociaciones más intensas y complejas de lo que habían vivido en los últimos tiempos.

P: En base a lo que viste ¿podes decir qué área te gustaría cubrir si trabajaras en Israel?

R: (risas) Es una buena pregunta por demás compleja. En primer lugar porque en mi profesión me gustan todas las áreas. Hasta podría decir que me gusta el periodismo deportivo, algo en lo que nunca me tocó trabajar hasta ahora. Con el mapeo que tuvimos de la realidad política, y lo intensas que están siendo las negociaciones, creo que ser cronista político en Israel tiene que ser de lo más desafiante e interesante para dedicarse. Imagino que no tiene que ser sencillo, pero eso le agrega un condimento extra que me entusiasma más.

A quienes estamos especializados en el periodismo político, la realidad política del país que sea, siempre apasiona. Pero fue tan grande el impacto que me generó conocer la realidad del desarrollo tecnológico que también es una área hermosa a explotar y comunicar. Imagino que los colegas que se especializan en economía tienen que tener una tarea muy cargada en la agenda cotidiana, y cómo el desarrollo de esas nuevas tecnologías y su salida al mundo, les puede haber hecho incluir el análisis de estos nuevos temas en la agenda periodística del día a día. Esa sin duda es otra área atractiva con un enorme potencial.

P: ¿Algo más que desees agregar?

R: Más que agregar es agradecer. No siempre se puede vivir una experiencia de este tipo con el asesoramiento y el conocimiento que nos aportaron los diferentes contactos que pudimos tener a lo largo del viaje. Permitíme agradecer a través de esta entrevista a la B´nai B´rith por habernos tenido en cuenta a un grupo de colegas y por haber organizado este programa con tanto contenido que no solo nos permitió conocer el país y al mismo tiempo generar contenidos para poder reproducir en Uruguay en nuestros diferentes medios. Y un especial agradecimiento para Eduardo Kohn, quien fue promotor de esta idea y un excelente guía a lo largo de todo el viaje.

P: Eduardo es una pieza clave en todo esto sin duda.

Los tres periodistas uruguayos invitados al viaje: Daniel Castro, Camila Cibils y Pablo Fernández
Los tres periodistas uruguayos invitados al viaje: Daniel Castro, Camila Cibils y Pablo Fernández

 

R: Cuando me propuso la idea varios meses atrás, me comentó que quien había propuesto mi nombre para participar de este programa había sido el colega Bernardo Gitman. Yo nunca tuve el gusto de trabajar con él. Ha sido un referente en el periodismo televisivo y recuerdo que cuando lo conocí fue en una visita que hicimos con la clase de la facultad, donde visitamos la redacción de Telenoche. El nos recibió en el estudio central y nos hizo un panorama general de la rutina diaria y el funcionamiento del equipo. Recuerdo que cuando terminó nos dijo que todo eso que nos había contado cambiaba día a día y que por eso sus palabras y su explicación poco valor tenían para nosotros porque si las seguíamos al pie de la letra difícilmente llegaríamos a ser buenos periodistas. Pero que eso, que ese cambio constante que tenía el periodismo era lo que lo mantenía atrapado desde hace varios años. Fue una de esas pequeñas-grandes lecciones que por algo me quedó. Pasaron varios años y para mí fue una verdadera alegría que él, ese periodista que nos dio a la clase una hermoso consejo, me haya tenido en cuenta para participar de este programa. Por eso quería aprovechar la oportunidad para recordarlo en esta anécdota y ser agradecido con quienes aportan al crecimiento profesional. Aquella vez dándonos esos consejos a universitarios de pelo largo, y ahora, meses atrás, dejando armado un grupo de periodistas uruguayos para que conozcan Israel y su entramado social y político.

P: Qué hermosa tu mención Pablo. Te cuento que también Daniel Castro recordó a Bernardo en la entrevista que me concedió, pidiendo justamente que el agradecimiento vaya también en su homenaje. Gracias por tu tiempo. Y fue divino conocerte personalmente.

R: Gracias a vos Ana

 

Ana Jerozolimski
(16 Octubre 2019 , 10:27)

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