Rosh Hashana

Vacaciones Judías

Por Naftali Silberberg

Fuente: jabad.org.uy

He aquí otro campo en el que los valores judíos y los valores seculares presentan diferencias: los días festivos.

Tanto la vida judía como la "secular" consisten de días laborables y días festivos. Pero, más allá de la relación semántica, los días festivos judíos y los seculares tienen muy poco en común.

En el almanaque secular, los días de vacaciones están repartidos a lo largo del año para brindar un respiro del trajín de la rutina del trabajo diario. De hecho, la mayoría de las personas trabajan para sus vacaciones: su trabajo es meramente un medio para llegar a un determinado fin, y ese objetivo es el descanso y disfrute del día en que no se está en la oficina. Ahora bien, la razón principal por la que trabajamos es para generar los ingresos que nos permiten pagar las cuentas básicas y poder llegar a fin de mes, pero son los planes de vacaciones los que nos brindan un incentivo adicional para hacer horas extras. Y, a menos que seas un declarado adicto al trabajo, la oficina no ocupará tus pensamientos cuando estés disfrutando de un asado familiar, un atardecer en el Pacífico o las montañas de Aspen. La oficina ha cumplido con su finalidad; ahora llegó el momento de disfrutar de la recompensa!

Los días festivos judíos, por otra parte, no están en el calendario judío simplemente para brindar descanso y tomarse vacaciones de la vida diaria judía. De hecho, los días festivos judíos se caracterizan por una intensificación de la actividad religiosa, horas adicionales en la oficina judía (conocida como 'la sinagoga') y la práctica de una enormidad de rituales y tradiciones correspondientes a esas festividades. En realidad, los días festivos son faros de luz intercalados en el año y su misión es iluminar el resto del "año laboral" judío con su singular matiz de luz espiritual e inspiración.

En resumen: en el mundo laboral la gente trabaja para poder salir de vacaciones: en el mundo judío nos tomamos vacaciones para poder trabajar.

D-os está más interesado en nuestros rutinarios días de trabajo que en nuestras piruetas extra-curriculares de los días festivos. Podemos ser la imagen misma de la devoción cuando vestimos un 'kittel' (túnica larga, de color blanco) y, meciéndonos mientras pronunciamos las oraciones en los Iamim Noraim o, desafiando a los elementos, comemos en la suká o bailamos en estado de éxtasis durante Simját Torá; pero... ¿Es esto tu verdadero yo? Es nuestra rutina diaria la que realmente refleja quienes somos, no nuestros aislados arrebatos de devoción durante los días festivos.

Y es que D-os desea intensamente ser parte de nuestra verdadera vida, no solo parte de nuestros planes de vacaciones. Él nos brinda días festivos, con la esperanza que durante esos momentos de inspiración podamos permitir que Él entre en nuestros corazones, deseando que le autoricemos a quedarse, que no lo desterremos durante la ceremonia de havdalá que se pronuncia al concluirse el día festivo.

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