Mundo Judío

Una propuesta didáctica para enseñar la Shoá en el Siglo XXI

(Por los Profesores: Brian Lanfranco y Valeria Paredes-Montevideo, Uruguay)

 

Brian Franco

 

Valeria Paredes

 

La enseñanza de la Shoá como proceso histórico es de relevancia para ser trabajado en los programas de Historia a nivel liceal, en tanto permite contribuir desde variados aspectos, a la formación del desarrollo madurativo de nuestros estudiantes. Entre dichos aspectos, está el desarrollo del aprendizaje empático y la capacidad de visualizar los niveles de perjuicios que generan los pensamientos y las acciones de índole discriminatorios, como sufrieron en su máxima expresión los judíos bajo el régimen Nazi. 

Este tema es propicio para abordarlo desde el modelo que ha venido planteando la Escuela de Frankfort respecto al quiebre epistemológico que significaron la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración. En éste sentido tenemos los trabajos de Theodor Adorno[1] de “La educación después de Auschwitz” pensando en qué es lo que debemos enseñar y cómo tratar de que esos acontecimientos no se repitan. En esta línea de trabajo, nos  resultan muy importantes los aportes que hace Joan Carles Mélich[2] . Este autor propone que a partir del “acontecimiento de Auschwitz”, (entendiendo por acontecimiento aquel suceso que marca un antes y un después, un quiebre epistemológico), debemos tratar de transmitir en la clase lo que él denomina “lección”. Si bien parte del reconocimiento de la singularidad de los hechos históricos, en el entendido que cada uno de ellos es único e irrepetible, ve la utilidad de compararlos entre sí y traerlos al presente, a modo de poder tomar el ejemplo de lo que sucedió para así poder llegar a comprender el presente en que vivimos y actuar en consecuencia. Para ello se vale del concepto de “Zakhor”, que es la memoria en el sentido judío, el “acuérdate”, pero con una carga emocional y vivencial diferente al concepto de memoria de origen griego clásico, que solo implica el recuerdo de lo acontecido. Apelando a ese término propone una educación donde no se desatienda lo pasado, donde la carga ética que se incluya en las clases implique la aprehensión de la “lección” y así nos de herramientas para movernos en el presente. 

 

 

Plantea la idea, también trabajada por otros autores, de que los dos fenómenos básicos que hicieron posible que la industria de la muerte que se vivió durante la Segunda Guerra Mundial de la mano del nazismo tuviera lugar, fueron la hiper tecnologización y el desarrollo del aparato burocrático. Como esos dos elementos se mantienen vigentes en la sociedad actual, no significa rigurosamente que los hechos vuelvan a repetirse, pero sí implica que los elementos están dados para que algo semejante vuelva a ocurrir. Por tal motivo le da a la educación un lugar relevante para evitar este riesgo, pero apunta a una educación especial, donde se ponga de relieve la sensibilidad y la ética, para lo cual se realza el trabajo educativo desde la memoria, desde el respeto de la otredad, considerando al otro desde lo que dice y lo que no dice, entendiendo que en el silencio del otro encontramos su testimonio, y trabajando desde el relato y narración. 

Creamos un proyecto educativo sobre la Shoá que fue llevado adelante con las intenciones de poder abordar una temática histórica de esta relevancia, mediante un enfoque didáctico que estimule a los estudiantes y donde los mismos asuman la actitud activa y reflexiva esperada para un nivel de tercer año de Ciclo Básico, mediado por las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación). 

El proyecto fue parte de un proceso donde, en primera instancia, se construyó mediante el acercamiento a una serie de materiales. También, a priori, nos visitaron los jóvenes del Proyecto Shoá quienes brindaron charlas y facilitaron materiales sobre la cuestión. 

Consideramos que el proyecto llevado adelante nos permitió a nuestros estudiantes y a nosotros, encontrarle el significado a este acontecimiento histórico desde el marco de los Derechos Humanos, invitándonos a la exploración desde lo emocional y empático a las experiencias vividas por este pueblo desde las propias voces de sus protagonistas. Se trata de mantener viva la memoria, procurando realizar un ejercicio de reflexión permanente sobre nuestra condición igualitaria de seres humanos, independientemente de nuestro credo o nacionalidad, y del inminente respeto que todos debemos promover hacia los demás. 

 


 
[1]  Theodor W. Adorno; "La educación después de Auschwitz".

Conferencia originalmente realizada por la Radio de Hesse el 18 de abril de 1966; se publicó en Zum Bildungsbegriff des Gegenwart, Franefort, 1967, pág. 111 Y sigs 
[2]  ​Joan Carles Mélich: nacido en Barcelona 1961.Licenciado y Doctor en Filosofía y letras de la Universidad Autónoma de Barcelona, actualmente Profesor Titular de Antropología y Filosofía de la Educación. 

 

Hacia una reflexión colaborativa sobre la Shoá

 

La propuesta consistió concretamente en que alumnos de cuatro instituciones educativas, de administración pública y privada, y de distintos contextos socioculturales, realizarán un intercambio de materiales y reflexiones sobre las víctimas de la Shoá, mediante un software educativo denominado Padlet. 

Cada subgrupo de 3 o 4 estudiantes buscó un testimonio de un sobreviviente del Holocausto y lo compartió con el resto de los participantes, anexando una serie de preguntas reflexivas sobre dicho testimonio para que sus compañeros las respondieran de manera dialógica.

Este proyecto tiene muchos ejemplos como los citados a continuación, y desde nuestra perspectiva docente nos resulta reconfortante, ya que permitió la construcción colaborativa del conocimiento entre los alumnos, además de lograr generar una perspectiva en común donde cada comentario y posteo realizado fue resuelto de manera empática y dialógica con los respectivos testimonios. 

 

 

Para acceder al trabajo completo de los alumnos, ingresar al siguiente link

 

Primer ejemplo: desde el relato de la infancia de un sobreviviente, los alumnos reflexionaron...

Tres alumnos del Liceo 56 (Barrio Prado) postearon en el espacio colaborativo el siguiente testimonio con las preguntas que le proceden: 

Sobreviviente Hirsz Litmanowicz : 

”Bedzin era una linda ciudad pequeña, el 50% eran judíos y no había mayores problemas. En 1939 comenzó a exagerar un poco el antisemitismo, el primer día que entraron los nazis era verano, las calles estaban despobladas, mucha gente había huido. Entraron tranquilamente, sin un disparo. Ellos tenían proyectos desde el primer día de cómo tratar a los judíos. Yo tenía 8 años, no sentía nada, pero veía la tensión, la gente nerviosa, faltaban los alimentos, forzaron a los mayores a trabajar. Hasta que llegaron los campos de concentración.

Yo estuve en Auschwitz Birkenau. Mi impresión al ver esa puerta fue que era el fin del mundo. Estuve tres meses y luego fui llevado a Sachsenhausen, en Berlín, porque el médico que hacía experimentos conmigo y otro grupo de niños vivía ahí. Pasé dos años, antes de que nos llevaran en la marcha de la muerte. Un mes después fui liberado.

El Holocausto es una historia eterna. No hay que olvidarlo para que nunca se repita. Hasta hoy en día, pese a todas las desgracias que suceden, nadie presenció algo similar”1.

 

Pregunta 1: ¿Cómo pudo haber afectado en su vida esta experiencia?

Pregunta 2: ¿Fue un avance de la ciencia el hacer experimentos así? 

Pregunta 3: ¿Cómo te sentirías tú en esa situación?

 

A estas preguntas una alumna del Colegio Elbio Fernández responde: 

“1) Las cosas que pasan en la niñez influyen mucho en nosotros, él comenta que primero veía lo que sucedía: la gente nerviosa, tensionada, sin alimentos y que a la gente mayor las forzaban a trabajar. Quizá con su edad no entendía lo que estaba sucediendo, pero cuando lo llevaron a un campo de concentración pudo entender un poco más el sufrimiento por el que estaban pasando. Para la edad de él, que se supone que es de las más lindas y felices, lo pudo haber afectado de manera importante ya que pasó por muchas cosas en tan poco tiempo de vida y quizá esa inocencia de la edad cambió y lo hizo madurar muy rápido.  

 2) Considero que los campos de concentración no fueron ningún experimento ya que el fin no era que la ciencia avanzara, era hacer sufrir a personas que no lo merecían, como nadie se merece sufrir. 

3)  Me sentiría triste, con miedo, nerviosa. Me daría miedo estar en una situación de esas y también me daría mucha tristeza ver que otras personas pasen por cosas tan horribles, nadie se merece sufrir o que otros decidan que debamos morir por una creencia o gusto que tengamos. Me daría miedo y tristeza ya que sería injusto porque todos somos diferentes y debemos respetarnos”.

 

[1] Testimonio extraído de: web:https://elcomercio.pe/mundo/actualidad/holocausto-judio-tres-sobrevivientes-terror-nazi-viven-peru-noticia-ecpm-671175-noticia/

 

Segundo ejemplo: la imagen como testimonio…

Alumnos de ELEF (Barrio Centro) postearon la siguiente imagen y testimonio.

 

                    

Entrevista con Yehuda Bacon, sobreviviente del Holocausto y artista.

“La juventud es la eterna esperanza de felicidad para la humanidad...y sigue perdiéndola una y otra vez”

Yehuda Bacon (n. 1929), En memoria del transporte checo a las cámaras de gas. 1945. Carbón sobre papel. Colección del Museo de Arte Yad Vashem, Jerusalén. Cortesía del artista.

 https://www.yadvashem.org/articles/interviews/yehuda-bacon.html

Pregunta 1) ¿Qué entiendes que esta imagen intenta representar?

Pregunta 2) Poniéndote en el lugar del niño, ¿Qué crees que sintió al dibujar eso?

Pregunta 3)¿Crees que, habiendo vivido lo que vivió, Yehuda pudo superar los hechos sin miedo a que pueda ocurrir algo similar nuevamente?

Respuesta de alumno de Liceo 77 (Barrio Punta de Rieles):

“El dibujo de Yehuda Bacon a mi entender, intenta representar a su padre cuando murió en una cámara de gas delante de sus ojos.  Los trazos no tan precisos ilustran es su conjunto el rostro derrotado y triste de su padre.  Se puede apreciar cómo jugó con la intensidad del grafo logrando sombras y un contorno que podría significar la pena y el mal.  Que su rostro salga por la chimenea si bien significa que al ser quemado, el humo sale por allí como consecuencia. También se puede interpretar como un final hacia el cielo... El miedo siempre estará presente ya que estos fueron acontecimientos traumáticos. Las situaciones y experiencias vividas son irreversibles y generarán consecuencias importantes en la persona y futuras generaciones”.

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