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Entrevistas

La historia de Davor Bakovic: cuando la realidad supera la ficción

Una historia de salvación en dos generaciones.

Es difícil decidir por dónde empezar.

Este es el relato de nuestro entrevistado sobre la increíble historia de su madre, salvada por un musulmán de Sarajevo en la II Guerra Mundial, y el encuentro en Israel con la hija del salvador, que huyo de Kosovo expulsada por los serbios…y se convierte en ciudadana israelí.

Davor Bakovic es un hombre singular. A sus 70 años parece mantener las energías propias de un jovencito de 20, la alegría de vivir inspirada seguramente no sólo en la belleza de su original jardín en su hogar en Neve Ilan, cerca de Jerusalem, sino en el espíritu con el que creció. Gracias, en gran medida según afirma, a su madre, Mira, fallecida en 1998, pero aún muy presente en su vivencia .Y al escuchar su historia, claro está que no podía ser de otra manera.

Davor y su esposa tienen tres hijos: Smadar, Naor y Avigail, y seis nietos. Él es artista especializado en la terminación de esculturas en una fundición de obras de arte y entrenador (coach) para gente con déficit de atención y  de hiperactividad.

La suya es una historia de película.

 

Davor, su hija Smadar y tres de sus 6 nietos.

P:  Davor, su madre, eslabón clave y central de la increíble historia que usted lleva consigo, pasó la Segunda Guerra Mundial de una forma muy especial…

R: Así es. Ella fue partisana desde el primer día de la guerra, luchando en los bosques contra los nazis. Desde los 8 años mi madre había activado en la organización sionista de izquierda Hashomer Hatzair. No hay duda de que en su corazón, su sentimiento judío era muy grande, pero desde un punto de vista nacional, no religioso. No alcanzó a llegar a Israel antes de que estalle la guerra . Todo el que no fue a Israel, fue a los partisanos. Su única diferencia con los comunistas era que pensaba en Israel, pero ella creía en un nuevo país, una nueva sociedad, creía que no hay diferencias entre judíos y cristianos, entre los hombres en general. Y en ese sentido, la creación de la nueva Yugoslavia después de la guerra, iba bien con sus ideales..

P: Pero eso fue después…primero, los partisanos, y el momento sorprendente en que se vio sola, desamparada.

R: Exactamente. Mi madre hablaba muy poco de la guerra. Hablaba sólo cuando llegaban ex partisanos que habían sido sus amigos. Veíamos que ella estaba muy emocionada, fumaba y tomaba con ellos, judíos y no judíos…sus compañeros de armas. Pero lo que detona toda la historia que voy a contar fue un incidente  aislado, parece que único entre los partisanos, cuando 29 de los partisanos judíos fueron expulsados, cerca de Sarajevo, les exigieron dejar las armas e irse..porque eran judíos.

P: Increíble.

 

Mira Bakovic, la madre de Davor, de jovencita. Fue partisana y finalizada la guerra, fue condecorada por el ejército yugoslavo.

 

R: Así es. Y esto fue en el invierno de 1942. De casi 30 partisanos judíos en su unidad, sólo mi madre sobrevivió. Logró llegar a un parque en Sarajevo. Era temprano a la mañana. Pasó un hombre que la reconoció como “la hija de Salomon”. Era alguien que parece que limpiaba oficinas junto con mi padre. Ella le dijo que no tiene adónde ir, que sus padres habían muerto y no podía volver a su casa.Habían sido llevados al campamento de Jakovo. Todo el que no había sido asesinado antes, más que nada mujeres y niños, eran enviados allí y ahí eran asesinados. Mi madre lo sabía.

Le contó a ese señor y él le pidió que espere un rato y volvió un poco más tarde con un hombre mayor, con el gorro típico musulmán. Resultó ser Dervish Korkut, Director del Museo Islámico de Sarajevo, una figura muy respetada en la comunidad musulmana del lugar. El escuchó su historia y le dijo que vaya con él.

P: Se la llevaba a su casa, a ocultarla..

R: Así es.  El se la llevó a su casa y le dijo que ella cuidaría a su bebé.  Le dijo que en su casa estaría protegida. Le pidió hablar lo menos posible para que la gente no se de cuenta de que no era musulmana. Ella estuvo varios meses en su casa, vestida como musulmana para no resaltar. Cuando pudo organizarse, mi madre volvió a los partisanos, hasta 1945, al terminar la guerra. En 1946 volvió a Sarajevo, ya como oficial, de uniforme. Se casó con quien fue luego mi padre, aunque no lo recuerdo porque falleció cuando mi hermano y yo éramos bebés.

 

Dervish Korkut, el salvador musulmán de Sarajevo. Reconocido como Justo entre las Naciones.

 

P: ¿Supo nuevemente de Dervish Korkut, su salvador?

R: Si. Ella contó que un día iba por la calle y se le acercó una mujer musulmana, que resultó ser la esposa del Sr. Korkut. Le contó que con el nuevo régimen fue detenido Dervish Korkut y que él y otros musulmanes iban a ser llevados a juicio acusados de colaborar con los nazis. Le pidió a mi madre que preste testimonio en su favor ya que sabía claramente que la verdad era otra. Ella dijo que por supuesto lo haría. Al volver a casa, le contó lo sucedido a mi padre, o sea el esposo, y él le prohibió totalmente ir a prestar testimonio. Le dijo que sería un juicio para el escenario y que tendría problemas. La colocó de hecho en arresto domiciliario, trajo un soldado a la casa para impedirle salir.

P: Imagino la sensación de impotencia…terrible….

R: Sin duda..Ella quedó todo el tiempo con sentimientos terribles de culpa, segura de que Dervish Korkut había sido colgado. Sabía que eso le había pasado a varios, y pensó que a él también. Recién muchos años después se enteró que él había quedado con vida. Pero siguiendo cronológicamente la historia, te cuento que mi padre, que falleció,  como dije, cuando yo era un bebé, también era oficial en el ejército, de rango mayor que el de mi madre. El judaísmo no era un tema central en nuestras vidas. Mi padre no era judío y había dejado el cristianismo por destacar la igualdad plena entre los hombres. Mi madre creía en lo mismo, desde su perspectiva. Pero gradualmente se fue decepcionando del comunismo, sintió que no se preocupaba por la gente como decía y debería haberlo hecho. Cuando nosotros teníamos 12 años, mi madre nos llevó por primera vez a la comunidad judía. Desde entonces, esa fue mi comunidad. Antes sabía que era judío, pero ese nunca había sido un tema para mí.

En determinado momento, mi hermano se fue a vivir a Israel. Yo vine en 1970 a visitarlo, pero a los tres días de llegar, sentí que era mi casa y me quedé. Y en 1972, llegó mi madre…

 

Mira Bakovic ya de mayor

 

P: ¿Se sintió a gusto en Israel?

R: Si, enseguida sintió que había tomado la decisión correcta. Lo que yo no sabía es todo lo que le había pasado.El tema de Dervish Korkut nunca había sido mencionado…

P: ¿Cómo surgió?

R: En los años 80, ya en Israel, mi madre encontró un periódico yugolsavo en el que se informaba que Dervish Korkut había fallecido, por lo cual comprendió que aquella vez, cuando lo llevaban injustamente a juicio, no lo habían matado. A través de los contactos que ya tenía aquí, llegó a una historiadora que se dedicaba mucho al tema de los judíos de Yugoslavia quien cuando ella contó que Dervish Korkut la había salvado, le sugirió que haga el trámite para que él sea reconocido post mortem como “Justo entre las Naciones.”. Fue un proceso largo y complejo, con testimonios y pruebas, y finalmente recibió el reconocimiento .El documento con la distinción fue enviado al hijo, Munib,  aquel bebé que mi madre había cuidado, que en ese momento, ya  como exitoso hombre de negocios, estaba viviendo en Francia.

Pero a mi madre siempre le acosaba el sentimiento de culpa ante la esposa de Dervish Korkut por no haber podido ir al juicio a prestar testimonio. Ella quería explicarle lo que había pasado. Le preguntó al hijo ya hombre si podría hablar con su madre y ver si ella estaría dispuesta a escucharla, él lo hizo, Servet Korkut , la esposa, aceptó y pudieron hablar y aclarar las cosas, por teléfono.

Resultó que Korkut había salvado también a otros judíos que lograron dar testimonio, gracias a lo cual él se salvó.

Todo ese tiempo, mi madre no me contó nada. Esperó a saber que estaba todo el proceso terminado. Recién allí, me enteré…

P: Es como abrir un trozo de historia fuerte, intenso, y descubrirlo repentinamente.

R: Fue impactante. Lo extraño es que todo esto para mí fue como una película de puertas que se van abriendo sin que uno sepa. Retrospectivamente, podemos ver la película dando vueltas.

En mi madre el instinto existencial era muy fuerte. Ella no quería que crezcamos con cargas pesadas. Supo transmitirnos las cosas buenas de la vida, los valores que nos ayuden a avanzar, no los odios ni nada que pudiera frenarnos. Así también pagó un precio nada sencillo en su vida, crió sola dos hijos hasta el final de sus días, en 1998.

La nueva salvación

P: Y las puertas de la historia siguieron abriéndose de modo impresionante, hasta reencontrar a su familia, con la del salvador.¿no es así?

R: Exactamente. Una noche de mayo de 1999 me llama un periodista de la emisora Galei Tzahal y me pregunta si al día siguiente voy al aeropuerto. Yo no sabía de qué hablaba. Entré a una película que ya estaba rodando, de la que yo no sabía. Me preguntan si no conozco a la familia Yaha, dije que no, y entonces me preguntaron si no sé de Dervish Korkut, lo cual ya me sonaba distinto.

Resulta que Yaha era el apellido del esposo de Lamia, la hermana de Munib, o sea la hija de Dervish Korkut, que con su esposo había tenido que irse de Pristina, capital de Kosovo, expulsados por los serbios en esa terrible guerra en los Balcanes…

P: Le preguntaron a usted del aeropuerto, pero usted no sabía que ellos estaban en camino a Israel.

R: No sabía nada. Amigos judíos les ofrecieron llevarse a sus hijos, Sitore la mayor y Fatosh el menor, con ellos, a Belgrado, hasta que supieran cómo se arreglan. Así fue. Tuvieron que irse en tren, sin saber qué pasaría con sus hijos…

P: Suena conocido.

R: Terrible… De las historias de cómo sucedieron las cosas con los judíos en Alemania, Austria y claro que también en Bosnia con mi familia, vemos que algo muy parecido fue pasando con los musulmanes en Kosovo. Primero los serbios tomaron medidas contra los musulmanes locales, de Kosovo, prohibiéndoles ser soldados o policías , les quitaron las armas y los mandaron a casa, por lo cual los hombres no tenían cómo defenderse. Un día, según contaron Lamia y su esposo, llegaron a su edificio y ordenaron a la familia que vivía en la planta baja, que avisen a todos los musulmanes del edificio que tienen media hora para dejar su casa.

Lamia contó luego que desde el piso alto en el que ellos vivían, vieron que llegaba un soldado, con un rifle, dando una orden y todos salieron como hipnotizados, sin saber adónde los llevaba el tren.

Horas más tarde se hallaron en la frontera con Macedonia y allí fueron a pie a un campamento de campaña con carpas, buscando una solución, sin saber qué pasaría al día siguiente. Allí había representes de otros países con los que trataban de hablar para poder salir.

P: ¿Pero cómo se dio el contacto con Israel?

R: Ellos habían llevado varias bolsas y una valija con objetos personales, perdieron casi todo y parte también fue robado, algo que pasaba también en la Shoa cuando la gente se pisaba ya que en situaciones así, todo se convierte en una jungla. Pero lo que no perdieron fue la chaqueta del esposo de Lamia, donde pusieron documentos, tanto los pasaportes como el documento reconociendo a Dervish Korkut, el padre de Lamia, como Justo de las Naciones. Pero no sabían de qué se trata. Sabían que era del Estado de Israel porque estaba escrito en hebreo, pero no sabían detalles porque el hermano, que lo había recibido, no les había explicado nunca nada.

Había en el campamento representantes israelíes que ofrecían a cien personas venir a Israel para organizarse hasta que se calmen las cosas. Ellos mostraron allí el documento de Yad Vashem sin saber lo que era y los israelíes en el lugar no entendían cómo es que no sabían de qué se trataba.

 

Salvación en segunda generación. Davor, en el medio, junto a Lamia, la hija de Dervish Korkut que salvó a su madre durante la Segunda Guerra Mundial. A su izquierda, el esposo de Lamia. El  hermano de Lamia, que no llegó a Israel, era el bebé al que la madre de Davor cuidó en la casa de la familia musulmana.

P: Se entabló pues el contacto…y estaban en camino a Israel…

R: Así es. Cuando los refugiados de Pristina llegaron, fui al aeropuerto, me acerqué a ellos y vi que el esposo de Lamia, que tenía  expresión dura al igual que ella, parecía muy nervioso. Su primera reacción fue empujarme pensando que soy otro periodista, pero yo me presenté, dije “Soy Davor Bakovic, hijo de Mira” y a ellos les cambió el rostro. Nos abrazamos y de inmediatos nos sentimos muy cercanos, como hermanos.

El Primer Ministro Netanuyahu llegó al lugar, pronunció un discurso de bienvenida, mencionó a la familia Yaha, dijo que se suma a una familia israelí, y dijo que si lo desean, la puerta de Israel está abierta para quedarse en el país. En efecto se quedaron casi siete años.

Todos los recién llegados de Pristina fueron al Kibutz Maagan Mijael, prepararon el “merkaz klita” para recibirlos . Creo que sólo dos o tres familias pidieron quedarse más tiempo. También mi familia, Yaha, empezó  su proceso de adaptación. Aceptaron la propuesta de Netanyahu de quedarse así, como ciudadanos. Muy poco después de su arribo, creo que no más de dos semanas, Israel, a través de la Agencia Judía, ubicó a los dos hijos de la pareja y los trajo a reunirse con sus padres.

Todos aprendieron hebreo, trabajaron, se sintieron muy bien recibidos y de a poco hicieron su proceso, luego dejaron el kibutz, se mudaron a Zijron Yaakov por un tiempo pero luego optaron por pasarse a Jerusalem para estar más cerca nuestro. Nos sentimos muy cercanos, tratamos de vernos lo más posible.

La Presidenta de  Hadassah en Estados Unidos que se habían enterado de la historia, ordenó que la organización se encargue  de financiar los estudios de los hijos de la pareja.

P: ¿Se sintieron bien en Israel?

R: Ellos se sintieron de inmediato muy bien recibidos. Sentían el amor y el apoyo de la gente y sabían apreciarlo profundamente. Pero al mismo tiempo, Lamia sufría por ver la tensión entre judíos y árabes.

P: Era la época de la intifada con todos sus atentados …

R: Fue una época difícil…A veces en el trabajo oía que alguien hablaba mal de los musulmanes y eso le dolía .A él le molestaba menos porque él era más ateísta en su corazón. El podía ver más las virtudes y defectos de cada uno. Sea como sea, la hija mayor, al terminar de estudiar viajó a Canadá y al final los padres la siguieron, para estar cerca .Pero se mantienen cerca, se sienten cerca de Israel…Hace unos años se dieron cuenta que sus pasaportes expiraban en el 2014 y me pidieron que me fije cómo hacer para renovarlos, porque les era muy importante mantenerse en contacto… Yo creo que si los hijos no se hubieran ido por los estudios, se habrían quedado aquí.

P: Hay aquí un mensaje de vida muy fuerte…

R: En la historia humana pasa que cosas que van rodando y recorren un camino increíble. Aquí, fue el padre de Lamia el que hizo una buena acción guiado por sus consideraciones morales y sus valores, aunque ponía en peligro su vida y su futuro, pero teniendo claro que no podía actuar de otra forma. Años más tarde, otra gente, con los mismos valores, cerró el círculo, logrando , digamos, devolver alguna deuda.

Es algo que deja enseñanzas personales. Y creo que también Lamia y su esposo lo vieron así. Quizás más adelante, también sus hijos sean parte de algún círculo que les permita brindarse y luego volver a recibir. Es como una moneda que es cambiada todo el tiempo y sigue girando por la vida.

Toda esta familia se creó en Israel, gracias a que el musulmán Dervish Korkut salvó a la madre de Davor en Sarajevo.

A modo de conclusión

P: Y volviendo al comienzo ¿qué significado tiene para usted el recuerdo cuando piensa en su propia familia?

R:  Para responder a esto tengo que contarle primero que mi madre,  con los partisanos, logró entrar a un campamento de concentración en el que estaba su propia familia, en un intento de convencerlos de salir , de irse para afuera. Había aquí un intento de oponerse, resistir, escapar, de salvarse. Pero no lo logró, porque su madre le dijo que no dejaría a sus hermanas…pero que ella sí debía irse y salvarse. Mi madre sufrió siempre mucho por no haber logrado salvar a su madre y al resto de la familia. Y por no haberse ido con ellos.

Pero por otro lado, dado que no quería que tengamos nunca sensación de pobres y de víctimas sino de gente erguida, de pie, siento que tengo dos roles que cumplir. Lo hago a mi forma transmitiéndolo también a mis hijos: siendo consciente de la terrible muerte y el sufrimiento impuestos a mi pueblo  y al mismo tiempo del deseo de ser un escudo protector, combinando la tradición, la historia, la memoria de la Shoa y el mirar hacia el futuro. Este es para mí el significado de la memoria del Holocausto.

Ana Jerozolimski
(07 Febrero 2019 , 16:05)

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