Mundo Judío

Uniendo fuerzas en pro de la Comunidad Judía de Quito

Es muy difícil abarcar el trabajo al frente de una comunidad en una corta entrevista. Pero en esta conversación conjunta con el Presidente Abraham (Aby) Vigoda y el Rabino Nir Koren, alcanzamos sin duda a disfrutar de unas pinceladas al menos, que nos den una idea de los desafíos y el entusiasmo con que ambos, cada uno desde su posición, los aborda.

Abraham Vigoda (44), es desde hace un año y medio del Presidente de la Comunidad judía de Quito. En el ámbito privado, trabaja en gerencia de una compañía de negocio de comida rápida. Está casado y tiene dos hijos que estudian en el colegio judío Alberto Einstein, la joya de la comunidad, donde su madre fue educadora durante muchos años.

El Rabino Nir Koren,  (39), nacido en Israel, llegó a trabajar en Quito después de haber estado con la comunidad de Monterrey , Cancún y Cali. Está casado y tiene 5 hijos . Comienza aclarando que le encanta su trabajo con la comunidad.

En una corta entrevista conjunta se transmite parte de lo mucho que habría para contar sobre los desafíos del trabajo comunitario judío en Ecuador.

P: Nir, te he visto aquí irradiando felicidad por tu trabajo. ¿Sientes que es un desafío especial estar en una comunidad pequeña?

Rabino Nir Koren: Sí, es un desafío distinto que me permite pasar más tiempo con la gente y conocerla, que para mí es importante. Así siento que el contacto es más directo y creo que uno puede influir, por lo menos en mi caso, llegando a las personas directamente de una manera que sea más personal. También las comunidades chicas como tales, tienen desafíos que no tienen comunidades grandes.

P: ¿Por ejemplo?

Rabino Nir: Muchos. En una comunidad chica, primero debes saber hacer un poquito de todo porque no hay mucho personal...

P: Rabino “multitask”

Rabino Nir: Algo así. Si hay que levantar un evento, pues parte de la misión del rabino también es levantarlo y si sabes cantar lo haces, al igual que si sabes bailar, y si tienes parlantes lo traes también. La manera es hacer...

P: Aby, al encarar esta entrevista, dada la falta de tiempo, pensé que lo más representativo sería elegir dos figuras dedicadas a la comunidad desde ángulos distintos pero que también requieren distintas actividades. ¿Qué te parece el que los haya elegido a ustedes, el Presidente de la comunidad y el Rabino?

A.Vigoda: Es una buena elección ya que por un lado está el rabino quien es el motor y el eje de toda la vida comunitaria tanto en lo relacionado con culto, educación como en actividades.  Y yo, como presidente y sobre todo como un representante de todos los socios comunitarios, tengo la visión de las necesidades y los requerimientos de la comunidad.

P: Yo tenía entendido que la comunidad no es religiosa, aunque sí con diferentes matices de tradicionalismo. Tú como socio presidencial, no eres observante. ¿Por qué te parece que el rabino es el centro, una figura clave?

A.Vigoda: El objetivo final de la comunidad es que la vida judía en el Ecuador trascienda en el tiempo.  Que nuestros hijos y nietos sigan siendo judíos. Bajo ese parámetro estamos buscando que la comunidad brinde servicios educativos y de culto orientados a este fin.  Sin duda alguna el rabino es el motor para brindar estos servicios.

P: ¿Esto parte de la noción que fue la observancia de las enseñanzas judías a lo largo de los siglos lo que mantuvo al pueblo?

A.Vigoda: Sí, de ahí parte el fundamento.  Conocer nuestra religión, nuestros valores, nuestros principios.  Amar lo que somos para buscar seguir en la misma línea a lo largo de las generaciones.  Por eso es imprescindible la enseñanza y el conocimiento.

P:  Nir, ¿a ti te sorprende algo de lo que dice Aby?

Rabino Nir: No, porque lo hemos hablado bastante para ver que estamos alineados con esa visión. Me parece que si tengo que pensar en una manera diferente de presentar las cosas, yo diría que yo no creo en las religiones y si me hablas de comunidades religiosas yo no creo que haya comunidades religiosas. O sea: yo no vi nunca una comunidad que camina con una kipá, -a pesar de que tenemos acá una cúpula muy linda que podría asemejarse a eso- o una comunidad de la diáspora que saca las “tzitziot” (los flecos del talit) hacia afuera.

P: Te refieres, si te entiendo bien, una comunidad en el sentido de un todo uniforme, de un bloque...

Rabino Nir: Claro. No existen las comunidades en ese sentido. Una comunidad es una entidad compuestas por  personas y las personas pueden o no tener ciertas conductas. Hay muchas personas que componen esta comunidad . Yo digo que no creo mucho en las religiones. En la práctica, una comunidad es una institución. Yo creo mucho en la espiritualidad y en la fe.

P: Pero tú, evidentemente, sos una persona religiosa en el sentido de la observancia de los preceptos, las mitzvot.

Rabino Nir: Por supuesto. Sí me importan mucho la observancia, las tradiciones y la transmisión de las mismas. Pero creo que en una comunidad, más aún si es pequeña, lo central es decir:  "Nosotros estamos buscando una trascendencia". Estamos buscando las tradiciones, la espiritualidad, y más que nada estamos buscando vínculo; eso estamos haciendo acá, tratando de hallar el vínculo entre nosotros y el pueblo de Israel, que está en otra diáspora. Nosotros y las tradiciones milenarias que tenemos, y eso es lo que queremos hacer acá. 

Si me preguntas qué es lo que tratamos de hacer, es no hablar de religión como tal.

P:Estás encarando el tema un poco filosóficamente.

Rabino Nir:  Estoy de acuerdo, es filosofar un poco.

P: ¿Y no se trata de que tú te adaptas porque sabes que esta comunidad no es religiosa observante en el sentido clásico del término?

Rabino Nir: Para nada. La idea es poner la vara lo más alto posible sabiendo de que cada uno de nosotros tiene una misión y una función. A mí lo que más me interesa hoy es trabajar por el vínculo. Yo necesito que el niño, más que volverse muy observante, se sienta vinculado a la comunidad y al pueblo. Lo esencial es luchar por el corazón de una comunidad. Y el centro de cualquier comunidad  judía es la identidad judía de sus miembros. 

P: Lo cual tú entiendes que no pasa  solamente por la observancia estricta...

Rabino Nir: Exacto. Para nada.

P: O sea primero está el sentimiento.

Rabino Nir: Claro. Y la forma de actuar. No alcanza con creer si no se actúa de acuerdo a eso. Una persona no es deportista porque le guste el deporte sino únicamente si lo practica.

De la misma manera, una persona para considerarse judío tiene que hacer ciertas cosas para que podamos decir "él está ejerciendo su judaísmo". ¿Cuáles son las cosas? Eso es algo que cada comunidad tiene que sentarse a definir. Algunas se conectan cuando hacen juntas rikudim, bailes israelíes. Otras  tienen deporte y a través de eso se conectan; muchas comunidades lo hacen a través de la parte ritual de la religión propiamente dicha. Debemos empezar a buscar esas conexiones y esos vínculos con nuestra identidad judía.

P: Aby, tú destacabas el rol del rabino. ¿Cómo ves tu propio rol o el de otros dirigentes comunitarios? ¿Qué te parece que puedes cambiar?

A.Vigoda: Nuestra forma de cambiar es definir hacia donde queremos ir, como dice el rabino, cómo hacemos para que la gente participe de diferentes aspectos que le vincula con el judaísmo. Entonces, nuestro objetivo es definir eso claramente, y sin duda alguna, apoyar para que eso se dé, convocar constantemente e igualmente participar en los diferentes eventos.  Es muy importante la persistencia.   Nuestro directorio es bastante grande para el tamaño de la comunidad principalmente para tener más gente comprometida y participando en los eventos planificados y que cada dirigente atraiga a más socios a participar.  Esta es una comunidad pequeña pero creo que debe ser muy parecida a todas las comunidades del mundo en la misma proporción de participación. Es más, me atrevería a decir que en ocasiones hasta tenemos mayor participación de gente en porcentaje que otras comunidades.

P: ¿Más participación de los miembros en las actividades?  

A.Vigoda: Sí, para Iom Haatzmaut  tuvimos la participación de alrededor de 170 personas. Tomando en cuenta que en total somos unas 600 personas, me parece claro que ese nivel de participación fue algo que se logra en muy  pocos países.  Para otras actividades, como por ejemplo un almuerzo con un visitante del extranjero y asisten 12 personas, para mí eso es un éxito, súper bueno.   Entonces, el directorio tiene que estar en eso, dar ideas, participar para acercar.

 Tenemos la gente que está muy cercana a la parte religiosa y hay otros que no vemos nunca. La pregunta es cómo acercamos a todos a cumplir cosas, en cualquier ámbito, o que venga un sábado o los viernes a rezar, o venga a la actividad para que podamos llegar a la comunidad con algo y tratar de cumplir, porque la pelea es dura, y creo que es una pelea dura en todos lados, porque de manera general en al mundo la religiosidad se va perdiendo en el tiempo. No es un tema de judaísmo solamente. Siempre hay un grupo como que vuelve, pero la gran mayoría se aleja. Es un gran reto.

P: Tú dijiste al principio que tenían que definir "hacia dónde querían ir". ¿Tienes una definición clara al respecto?

A.Vigoda: Sí, nosotros tenemos una misión muy clara que busca promover el fortalecimiento y la continuidad de la vida judía, para alcanzar una creciente identidad, basada en una educación de calidad, formación de líderes, sólidas vivencias religiosas y culturales todas desarrolladas forma continua.  Fomentar una activa participación social a través de un marco de vida cultural, social, recreativa, basado en valores judíos y comunitarios

P: ¿Crees que el vínculo con Israel es central para la comunidad? ¿Debe ser central?

A.Vigoda: Creo que debe ser central, yo creo que todos deberíamos sentir a Israel como nuestro segundo hogar. Sin duda alguna, Israel tiene que ser un eje fundamental.... Se trabaja mucho con el embajador y se trata de hacer ciertas relaciones en conferencias, tanto como en actividades, porque Israel es sin duda alguna fundamental en nuestras vidas. 

P: ¿Cómo es la relación con la sociedad ecuatoriana general? Entiendo que no hay antisemitismo como fenómeno amplio, aunque  antisemitas siempre hay en cualquier lado...

A.Vigoda: Siempre hay. Este país es pequeño, es una comunidad pequeña y eso también trae consigo problemas pequeños en relación a este tema. Antisemitismo casi no hay; estos días hemos visto algunos comentarios feos en contra de Israel y sus 70 años, a favor de los palestinos, pero es algo muy esporádico. La relación con la comunidad en general es muy buena, de hecho, hay muchos judíos que tienen bastante relación con palestinos-cristianos. Estamos muy bien involucrados dentro de la sociedad, que también puede ser muy peligroso en términos de continuidad y asimilación.

 

P: ¿Porque te desjudaíza?

A.Vigoda:  Esta interacción lleva a muchos cambios, mayores relaciones.  Es como que las prioridades cambian… y bueno…. Eso da como resultado muchos matrimonios mixtos.

 

P:Y por otro lado veo que hay mucho interés por las conversiones, tienen un grupo especial al que noté que le dan mucha importancia.

A.Vigoda: Nuestro interés en conversiones está orientado únicamente a las conversiones relacionadas con miembros de la comunidad.  Nuestro interés es de acercar a los miembros judíos y sus nuevas parejas.  Para garantizar la continuidad judía en el país, nuestro objetivo número uno es que los jóvenes se casen con judíos.  La segunda opción es que exista una conversión de la pareja.  Si esto no se da, igual buscamos que la pareja y los hijos del matrimonio mixto se integren a nuestra comunidad y sean nuestros “embajadores”.

 

CUESTIÓN DE ACTITUD

 

P: Nir  tú llegaste a Quito luego de haber sido rabino en Monterrey y Cancún en México. Y te veo aquí y aunque recién nos conocimos, te diré que enseguida irradias que estás en tu casa. ¿Qué te gusta de estar con la comunidad judía de Quito?

Rabino Nir: Que estoy en mi casa. Yo me siento en casa y hay una canción linda que dice: "Me gusta la gente". Me encanta la gente. Al fin y al cabo, somos pasajeros en este mundo y uno lo que necesita es tener cariño, y cuando uno entrega cariño, cuando lo recibe es muy gratificante. Para nosotros estar en un lugar donde nos sentimos amados, y ojalá que sea así, es importantísimo. Y eso es lo que nos permite sobreponernos a obstáculos que siempre surgen en la vida y tomar las cosas de otra manera. Te genera paz interior. Hay una frase que me encanta de Rabi Najman de Braslev que dice: "Tú estás donde están tus pensamientos. Procura que tus pensamientos estén donde tú quieres estar". Cuando tú estás en un lugar donde casi todo el día los pensamientos son positivos y estás rodeado de personas que quieren hacerte bien, aunque a veces no siempre sale bien, pero por lo menos sabes que la persona que está del otro lado intenta hacer lo correcto sin querer ofenderte, eso te ayuda a ver las cosas desde una perspectiva mucho más feliz. Para nosotros esa manera de vivir la vida es gratificante, porque estamos trabajando y sentimos que no trabajamos, sino que disfrutamos... y encima me pagan por eso. Yo estoy en mi casa, sintiendo eso de que no estoy trabajando, esa es mi convicción, es el destino que nosotros vemos y es lo que queremos; que nuestros hijos vivan en un ambiente sano y sean felices. Es una gran alegría.

 HACIA LA META

P: ¿Hay diferencias entre ustedes, de enfoque, respecto a cómo hay que alcanzar las metas de la comunidad?

A.Vigoda: Nosotros somos una comunidad que hemos pasado por diferentes lineamientos y costumbres religiosas. No recuerdo los detalles porque yo era pequeño, pero hace muchos años, servían camarones en la sinagoga.  Fuimos cambiando por diferentes liderazgos religiosos desde ortodoxos a conservadores y ahora ortodoxos modernos y creo que por eso y otros factores esta comunidad tiene mucha dispersión del pensamiento.  Sin duda, a pesar de esta dispersión de pensamientos y de lo complicado tratar unificar pensamientos, nuestro principal objetivo es mantenernos como una sola comunidad.  Este objetivo de permanecer unidos nos obliga a pensar diferente y ceder posiciones para tratar de contentar a todos los miembros.  Lo importante en alcnazar es objetivo y estar alineados.  Podemos tener ciertas diferencias entre los directores y el rabino pero se las conversa y discute para llegar a acuerdos que cumplan con el objetivo principal. 

P: O sea que aquí hay cierto potencial de choque entre algo lo que el rabino evidentemente no puede aceptar y costumbres, por llamarles de alguna forma, en parte de la comunidad.

A.Vigoda: Ha sido complicado en ciertos aspectos pero nos estamos conociendo y adaptando al trabajo.  El  rabino Nir ha sido muy buen recibido en nuestra comunidad, está trabajando y creo que, como en cualquier lado y cualquier relación, hay puntos en los que es necesario ir ajustando las tuercas pero creo que cada vez el riel está más aceitado y está fluyendo cada vez mejor. 

 

P: El ir hallando el camino correcto ya es un desafío ¿verdad?

A.Vigoda: Yo personalmente creo que este trabajo comunitario, tanto del rabino como de los dirigentes comunitarios, es un trabajo duro. Me decían que cuando sea presidente iba a ver cómo mi cabeza iba a cambiar, desde que te levantas hasta que te acuestas piensas en la comunidad.

Es un trabajo bien desgastante, pero sin duda es mucho más gratificante porque estás trabajando por el futuro judío en el Ecuador y tratas de dejar tu huella!  Es un trabajo de muy largo plazo y todos tenemos que darnos las fuerzas para que esto fluya mejor.

P: Linda descripción. ¿Nir,quieres agregar algo?

Rabino Nir: A todas las comunidades les voy a transmitir lo que una vez me enseñó un profesor mío muy querido. Él me dijo: "cada olla tiene su base, la parte quemadita del guiso, la parte que está más cerca del fuego. Decir respecto del fondo quemado ´bueno ya, quitémoslo y tirémoslo´, no ayuda, porque otra parte del guiso va a tocar el fondo". Creo que nosotros hoy somos el fondo de una olla grande llamada judaísmo, estamos en la primera línea del fuego; nosotros y todas las comunidades pequeñas del mundo, y también las comunidades grandes del mundo tienen su fondo y su gente, y no hay que desechar a nadie. Debemos luchar por todos”. 

Sé que no siempre lo logramos, pero cuando se empieza a decir que tal comunidad va a durar sólo 10 años, la otra 40 y empiezan a hacer cálculos, es un mensaje muy equivocado porque cada olla tiene su fondo y tiene su parte quemadita. Debemos siempre tener ese concepto de que nosotros nunca nos podemos desesperar. Debemos seguir trabajando. No buscamos ganar todas las batallas del mundo, sino la guerra. La guerra es la continuidad del pueblo de Israel, entonces cuando miro a una comunidad no me importa cuántos años de vida tiene o se cree hoy que va a tener. Si un niño tiene solo 10 años de vida en la comunidad, esos 10 años serán toda su formación allí y luego saldrá a otra comunidad.  

Yo no soy estratega y no hago cálculos, yo estoy saliendo cada día a la batalla y de ahí lo que sale, sale. Para todas las comunidades que seguramente están en las mismas que nosotros les diré que nuestra función y nuestra misión como judíos no es poder decir que lo hemos hecho todo, terminamos el trabajo y tuvimos éxito. Tú no tienes que terminar la obra. Pero la otra parte de este pensamiento es que uno no puede desentenderse de la obra que está emprendiendo y en la que intenta avanzar solamente porque no tiene certeza de si va a poder terminarla. Nosotros estamos en esta comunidad y no me importa cuántos años tenemos. Los años que tenemos, debemos dedicarlos, con este directorio, a hacerlo de la mejor manera y a entregar lo más que podamos a los niños, adultos, adultos mayores. ¿Cuánta vida tenemos? Solamente el Todopoderoso lo sabe.

 P: Sabias palabras. Muchas gracias a ambos.

Divino. La verdad me encantó, de ambos, los abrazo.

Por Ana Jerosolomiski

Fuente: Semanario Hebreo

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