Mundo Judío

MiSinai

En el día de hoy vamos a compartir la tercera edición de MiSinaí, espero que las disfruten tanto como nosotros.

No. 3

Parashá: Behaalotejá

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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 21/6: 17:21
Demás localidades ver  www.jabad.org.uy.

ENTRE TRABAJOS

Por Yanki Tauber

Entras corriendo a la sala de espera quince minutos tarde. Es intencional: estás tratando de reducir esos minutos perdidos de espera en la sala. Pero una pequeña conversación con la recepcionista revela, para tu pesar, que has llegado por error 35 minutos temprano...

Pierdes la conexión, y el próximo vuelo sale la mañana siguiente. Mientras te registras en el hotel del aeropuerto, se te cruza el pensamiento de que nunca habías estado en esa ciudad antes. ¿Qué hacer ahora? ¿Salir de compras? ¿Pasear un poco? ¿Pasar la noche recuperando trabajo atrasado?

Estás atrapado en un empleo sin futuro. Hace algún tiempo que te has dado cuenta que esto no es lo que quieres hacer en tu vida, y es inevitable que tu jefe pronto también se dé cuenta. Estás explorando un número de posibilidades, pero tomará un tiempo antes que alguna de ellas se materialice. Así que estás viendo que por varios meses vas a tener que mantenerte a flote (y eso en el mejor de los casos).

Habitamos dos tipos de tiempo: el tiempo real y el tiempo intermedio. En el tiempo real seguimos con nuestras vidas: nuestras carreras, nuestras relaciones, nuestra familia e interacciones sociales. Luego está el tiempo en la sala de espera, el tiempo en el aeropuerto, el tiempo entre trabajos. La clave está en maximizar el tiempo real y mantener el tiempo intermedio en un mínimo.

No es así, dice el Rebe. Hay un solo tipo de tiempo. Hay viajes largos y viajes cortos, hay empleos grandes y empleos pequeños, hay oportunidades obvias y situaciones en las que nos preguntamos “¿por qué estamos aquí?”. Pero todo tiempo es real; cada momento es crucial. Cada parte de nuestras vidas, no importa cuán fugaces o temporarias, tienen un centro, un propósito, un objetivo.

En una de sus cartas, el Rebe explica en qué se basa esta idea: la historia de los viajes de nuestros ancestros a través del Desierto del Sinaí.

El libro de Números describe cómo los Hijos de Israel acampaban y viajaban en el desierto. En el centro del campamento israelita estaba el Mishkán, el santuario portátil que albergaba la presencia Divina. Rodeando el Mishkan estaban las tiendas de los kohanim y levitas quienes servían en el santuario. Y más allás de los levitas, se extendían, como los rayos de una rueda, los campamentos de las comunidades de las 12 tribus de Israel, tres tribus al este, tres al sur, tres al oeste y tres tribus al norte.

Encima del Mishkan estaba suspendida una nube simbolizando la presencia Divina que moraba dentro de él; cuando la nube se levantaba, era señal que era hora de seguir adelante. No había un tiempo preestablecido para cada campamento. A veces la nube, y la gente, se quedaban en un lugar un año, a veces una sola noche. Cuando la nube se elevaba, la gente seguía el viaje.

Decimos que el Mishkán era portable. Pero no era una carpa plegable. Este edificio formidable incluía paredes con 48 tablones de 5 metros, 100 zocalos de base de 68 kg., más de dos docenas de tapices enormes, numerosos pilares, ganchos, mobiliario y utensilios. Requería un equipo de 8.580 levitas desmantelar, transportar y rearmar el Mishkan cada vez que el pueblo se movía.

Y la Torá enfatiza que todo el proceso se repetía cada vez que el pueblo viajaba. Incluyendo aquellas veces en las que acampaban por una sola noche. Cada vez, el Mishkan se eregía y 600.000 familias montaban sus tiendas en la formación prescrita a su alrededor.

Por lo tanto la gente sabía que nunca estaban simplemente “pasando” o “perdiendo el tiempo” en un punto particular de su viaje. Cada campamento, no importa cuán corto o temporario, tenía que tener su centro, su foco, su objetivo: su propia forma distinta de hacer que D-os se sienta en casa dentro de sus vidas.

RECTIFICANDO REBELIONES

"El pueblo buscó un pretexto [para rebelarse contra D-os]." (Bamidbar 11:1)

Sin duda que no debemos permitirnos rebelarnos (o ni siquiera considerar rebelarnos) contra D-os. Si esto requiere que nos “forcemos” a adquirir una segunda naturaleza, Divina, que así sea.

Pero la forma más profunda de suprimir una rebelión contra D-os es exponer su verdadera naturaleza: nuestro rechazo a estar satisfechos con nuestro actual entendimiento de D-os y nuestra repulsión por la superficialidad de nuestra relación actual con Él. Nuestra rebelión expresa nuestra desesperación: “Si esto es una vida Divina, ¡no quiero nada de ella!”

Visto bajo esta luz positiva, nuestras rebeliones, y las rebeliones del pueblo judío luego de haber comenzado sus viajes, son un clamor desesperado por un retorno sincero a D-os, por reestablecer nuestra relación con Él en un nivel mucho más profundo que el anterior.

Sefer HaSijot 5751, vol. 2, págs. 598-610.

Bamidbar (Números): 8:1 – 12:16

La tercera sección del libro de Números abre con D-os diciéndole a Moisés que le instruya a Aarón cómo encender (Behaalotejá en Hebreo) las lámparas del Candelabro del Tabernáculo. Continúa con las preparaciones finales para la partida del pueblo judío del Monte Sinaí y los eventos que ocurrieron en su primer parada en el desierto.

RASGOS KOSHER

Por Michael Medved

Hace unas semanas atrás, mi hija de seis años hizo algo que enojó terriblemente a una de mis colegas profesionales. Al mismo tiempo, hizo que su padre se sintiera inmensamente orgulloso.

Sucedió cuando la llevé conmigo a presenciar la grabación de un programa de televisión. Mientras yo contestaba a algunas preguntas, mi hija conversaba con la productora asociada del programa, una brillante y capaz veterana de TV, que conozco desde hace una década. Esta mujer parecía estar especialmente encantada con Sara. Cuando concluyó mi entrevista, noté que mi hija había recibido un hermoso y gran chocolate. "¡Papi, mira lo que Cindy me ha dado!", dijo mi hija. "Aún no lo he abierto porque quizás no es Kosher. ¿Puedes revisarlo y confirmarme si está bien?"

Nuestros hijos vivieron toda su vida en una casa donde se ha cuidado el Kashrut, y saben que los productos desconocidos deben ser revisados para reconocer algún sello que certifique que todos los ingredientes estén de acuerdo con la ley de la dieta judía.

"Lo siento, Sara", dije devolviéndole el chocolate. "No encuentro ninguna señal de Kashrut."

Mi pequeña hija pareció abatida por un instante, pero rápidamente se recuperó y con convicción devolvió el chocolate a la dama y con una tímida sonrisa dijo: "Muchas gracias. Lo siento, no puedo comerlo."

El episodio debió haber concluido allí, excepto que Cindy sintió que debía abrir una discusión. "¡No puedo creer lo que vi!", explotó, acusándome a mí y por ende a mi esposa, de destruir el sentido de la alegría y espontaneidad de Sara, alentando una conducta compulsiva y contaminando a nuestra hija con ideas terribles y supersticiosas. Ella sostenía que era "aterrador" que la niña haya renunciado a una golosina, que obviamente deseaba, "como un zombie, seguidor de David Koresh."

Y lo peor de todo, creía Cindy, este énfasis autoritario en las minucias del Kashrut, destruirá la habilidad para tomar decisiones de mi hija, que crecerá sintiéndose diferente de los demás niños.

Me costaría creer que Cindy hubiese reaccionado del mismo modo emocional si Sara hubiese renunciado a su chocolate por alguna otra razón, porque engorda, o tiene mucho colesterol, por ejemplo. Fue precisamente la base religiosa, la que le pareció tan irracional y peligrosa.

Éste es uno de los aspectos de la llamada "guerra cultural", que es raramente distinguido: los creyentes tradicionales son apaleados porque se considera que hacen caso omiso del mundo secular, y los secularistas se espantan por lo que ellos perciben como rituales y restricciones sin sentido de la religión. El hecho de trazar diferencias, que representa un foco tan importante en la tradición judía, parece arbitrario y amenazante para muchas personas no religiosas.

Creo con todo mi corazón que el entrenamiento en la infancia de mi hija, haciendo semejantes distinciones, le será de mucha utilidad cuando crezca. Me parece maravilloso, no una distorsión neurótica, que una pequeña niña sea capaz de sacrificar de buena gana, el dulce sabor de un caramelo por el amor a un conjunto de normas.

No puedo pensar en un obsequio más valioso para dar a mis hijos que el de equiparlos para que puedan resistir la presión de sus pares y luchar contra el todopoderoso instinto adolescente que impulsa a hacer lo que lo demás hacen. La persona que analiza cada trozo de comida que consume, aprenderá a evaluar otros importantes aspectos de conducta con un cuidado similar.

Estoy orgulloso de mi hija Sara. Existe un vocablo casi en desuso que se puede aplicar al rasgo que ella desarrolló. Se acostumbraba a llamar "carácter".

¿POR QUÉ SE COLOCAN PIEDRAS SOBRE LA TUMBA DE UN SER QUERIDO?

Por Eli Levy

Hay varias razones para esta costumbre:

1) Al dejar una piedra estamos honrando a nuestro ser querido porque es una demostración de que los familiares estuvieron presentes.

2) Antiguamente las tumbas estaban cubiertas con piedras y cuando se visitaba una tumba se rellenaba con mas piedras para asegurarse que el lugar no sea abandonado y eventualmente profanado.

3) La razón de porque justamente una piedra y no una flor, como la mayoría de la gente, es que justamente la piedra tiene la particularidad ser una creación muy antigua y de vida muy larga, podríamos llegar a decir que la piedra es "eterna" en cierto modo, esto refleja un poco la visión del judaísmo frente a la muerte, cuando nosotros nos enfrentamos a la muerte sabemos que el alma sigue existiendo y lo único que se fue es el cuerpo el alma es eterna, la flor tiene corta vida y rápidamente se marchita demostrando justamente lo contrario la fragilidad del cuerpo.

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MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.

Artículos extraídos de www.Jabad.com y www.Chabad.org, publicados con permiso.

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