Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Sobre los nuevos ataques desde Gaza al sur de Israel


Sí, suena a rutina. ¿Otra vez cohetes? ¿Y qué si vuelan unos globos desde Gaza? ¿Qué cambió? Pero hay que volver a contarlo, porque ningún país normal aceptaría esta situación.

Pues bien…no podemos cansarnos ni olvidarnos, precisamente por lo peligroso que es que situaciones de este tipo sean consideradas rutina. Y porque el mundo reacciona cuando Israel responde fuerte. Vale la pena recordarlo cuando recién empieza.

Por segunda vez desde el alto el fuego del mes de noviembre, los palestinos lo violan, atacando desde la Franja de Gaza. Este domingo por la mañana, lanzaron decenas de globos hacia el sur de Israel. Iban atados a una carga explosiva, y la vía de transporte, un planeador que cruzó exitosamente la frontera y aterrizó en una de las comunidades israelíes en la zona de Sdot Neguev. La carga  estalló cuando la policía intentaba neutralizarla.  Podría haber estallado al lado de un niño naturalmente curioso al ver las decenas de hermosos globos, un juguete convertido por los terroristas en un arma letal.

Israel respondió  atacando blancos militares de Hamas en Gaza . En la madrugada de este lunes, las alarmas despertaron a la población de la ciudad de Ashkelon y la zona de Hof Ashkelon, al detectar los radares que un cohete disparado desde Gaza estaba en camino . El sistema anti misiles Cúpula de Hierro logró interceptarlo en vuelo y evitar así el impacto en tierra. Pero esa alarma bastó para que la población de la zona tenga, en mitad de la noche, que correr al refugio. La situación es inconcebible, no la aceptaría ningún país normal del mundo…tener que decir “dentro de todo, los dos últimos meses han estado bastante calmos…sólo 2 cohetes”. De locos.

Israel, claro está, volvió a responder atacando blancos de Hamas.

Pero no nos confundamos…No hay aquí ningún “equilibrio”. El hecho que venga un ataque desde Gaza y luego un contra-ataque israelí, no significa que se pueda poner a ambas partes al mismo nivel. No habría ni una acción militar israelí, si los palestinos no violaran el alto el fuego.

Otro desequilibrio: los terroristas buscan blancos civiles, mientras que Israel responde hacia blancos de Hamas.

Hamas intenta imponer una ecuación según la cual tiene derecho a responder a cualquier acción israelí, inclusive si tiene claro que esa acción fue detonada por un ataque palestino previo. Es más, ya en su primera “respuesta” (al ataque aéreo que a su vez fue reacción a la carga explosiva), Hamas apuntó a una escalada. Al lanzar un cohete hacia la ciudad de Ashkelon y no hacia una de las comunidades pequeñas adyacentes a la frontera, Hamas quiso transmitir un mensaje y advertencia. Algo así como “con nosotros no jueguen, porque no nos detendremos”.

O sea, en el lenguaje oficial israelí, un kibutz en la frontera con Gaza es tan importante como Ashkelon o Tel Aviv. La vida de cada ciudadano israelí vale lo mismo, esté donde esté. Pero en la práctica, es indudable que cuando se dispara hacia una gran ciudad, ello es considerado una escalada, una provocación mayor que cuando se lo hace hacia una comunidad ubicada a 2 kms de la frontera.

El gran desafío de Israel no es cómo interceptar los cohetes. Eso lo logra con bastante éxito porque ha dedicado enormes recursos a desarrollar la tecnología necesaria para proteger a sus ciudadanos, a diferencia de Hamas que dedica los suyos a su infraestructura terrorista, no al bien de la población. De aquí deriva precisamente el desafío principal: cómo manejarse frente a la organización terrorista que gobierna la Franja de Gaza desde junio del 2007 si velar por las necesidades de su gente.

Recordemos que al pactarse el alto el fuego en noviembre último, uno de los puntos clave fue el permiso dado por Israel a Qatar a introducir 15 millones de dólares en efectivo por mes a la Franja de Gaza, para pagar los sueldos de los funcionarios públicos de Hamas. Se lo hizo en noviembre y en diciembre. Y tenía que repetirse ahora, hasta el 10 de de  enero, pero parece que Israel lo demora, debido a los últimos ataques.

La intención era permitir que el pago de sueldos alivie la presión y supuestamente aporte a calmar la situación, reduciendo la violencia de los viernes en las “marchas del retorno” organizadas e incitadas por Hamas. Pero si el gran logro es que se reduce un poco, pero continúa la incitación, continúan los ataques a la cerca fronteriza, los globos explosivos y ahora otra vez los cohetes ¿para qué?.

El entonces Ministro de Defensa Avigdor Liberman renunció en noviembre en protesta contra el alto el fuego y el dinero autorizado a Hamas. Sostuvo que se estaba pagando a terroristas para calmar la situación y que de eso no surge nunca nada bueno. Parece que tuvo razón.

Por otro lado, Israel no tiene interés en agravar la situación de la población en Gaza. Si bien no hay crisis humanitaria como suelen alegar fuentes palestinas, Hamas ante todo, sí hay carencias, aunque son responsabilidad de Hamas. Parte del paquete aprobado con Qatar incluía otros 10 millones de dólares para la compra de combustible. Más horas de electricidad por día en las casas, claro que permite una vida más normal. ¿Pero acaso se puede garantizar algo cuando el gobierno es una organización que usa sus recursos para el terror?

En los últimos tiempos se han intensificado los esfuerzos de Hamas por organizar atentados en Cisjordania. Los fondos que usa para ello pueden fluir, cuando Qatar paga los sueldos.

Es una encrucijada compleja que deriva de la naturaleza de parte de la región. Israel, caso único en el mundo libre: tener a terroristas de vecinos.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(7 de Enero de 2019)

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