Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

De cara la asunción del nuevo Presidente de Uruguay


Como medio de prensa uruguayo, la única opción concebible, es desearle el mayor de los éxitos

Faltan ya pocos días para la asunción de Luis Lacalle Pou como Presidente de la República. Y desde esta tribuna, quisiéramos enviar los  mejores deseos al nuevo gobierno que él encabezará, porque su éxito, será el del país todo, más allá de la opción política partidaria que cada ciudadano haya abrazado.

Hemos tenido el privilegio de entrevistar al Presidente electo en diversas oportunidades, tanto como candidato en las elecciones anteriores como en las últimas, así como también en ocasión de su visita a Israel. Captamos su convicción profunda de que puede aportar al país, su sensación de obligación ciudadana y su sentimiento de agradecimiento por tener la oportunidad de dar a Uruguay al menos parte de lo que lleva en su corazón.

Lo esperan sobre la mesa de trabajo, numerosos desafíos a distintos niveles y en temas variados. No será fácil. Creemos que más allá de la posición política de cada uno de los ciudadanos, la ciudadanía toda debe augurarle que haga las cosas bien, porque con eso estará mejorando a Uruguay.

Seguramente habrá también quienes le deseen que se equivoque. Hay crueldad seguramente en política, y este cambio de gobierno no será la excepción.  El ideal es esperar un espíritu republicano y democrático también de parte de sus opositores, porque sobre el tapete no estará sólo la  mirada hacia noviembre del 2024, sino a cuántos uruguayos ayudará su gestión en este lustro que comienza, sean del partido que sean.

Una buena señal de parte del Presidente electo, poco antes de asumir, fue la invitación al Frente Amplio, nueva oposición, a ser parte de organismos contralores del Estado, tal como había prometido en campaña. La altura de la discusión pública encabezada por Lacalle Pou fue un ejemplo de republicanismo. Ojalá con ello, a pesar del fragor de las discusiones, haya tocado muchas almas. El país necesita más vínculos que desencuentros.

Creemos que en política hay también ideales. No tenemos dudas que entre los que juraron el sábado de la semana pasada como nuevos legisladores, o reelectos, de todos los partidos, habrá quienes sólo quieren la silla. Pero nos atrevemos a creer que la mayoría-nuevamente, de todos los partidos- está allí por otra cosa, por algo que supera a cada uno de ellos y sus ambiciones personales, aunque es humano que también existan.

“Cuidemos mucho esas bancas, allí está la voz del pueblo”, nos dijo el Ministro de Defensa designado Javier García, en la entrevista que acabamos de publicar. El resumen perfecto.

La colectividad judía, además de sus posturas variadas, tal como lo son las de la ciudadanía toda, tiene también el especial deseo que el nuevo gobierno mantenga una relación estrecha, cercana y de verdadera amistad con el Estado de Israel, la Madre Patria del pueblo judío. Quisiéramos que a las relaciones bilaterales generalmente buenas, se sumen votaciones internacionales justas, que tomen en cuenta la situación con la que lidia Israel, y no pertenencia a tales o cuales bloques.

Lamentablemente, en los dos últimos gobiernos del Frente Amplio,ha habido no pocos encontronazos entre Uruguay e Israel, que no honraron la tradicional amistad entre ambos países. Ello fue especialmente notorio cuando la guerra de Israel contra Hamas en el 2014, durante la cual declaraciones del entonces Presidente Mujica fueron detonante inclusive de pintadas antisemitas.Uruguay votó contra Israel en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, se negó a condenar a Hamas en la Asamblea General y adoptó varias posturas en votaciones internacionales, que no correspondían no sólo a la amistad entre ambos paises sino tampoco a la realidad con la que Uruguay sabe lidia Israel.

Quisiéramos que Uruguay sea, como nos dijo el entonces candidato Lacalle Pou en la entrevista que nos concedió durante la campaña electoral, el “chiquito corajudo” que fue durante mucho tiempo en política exterior. Él hablaba en ese momento de la línea principista que pensaba llevar adelante en relación a la Venezuela del dictador Nicolás Maduro. Nos permitimos esperar que lo haga extensivo también al tema israelí.

De cara al 1° de marzo, nos imaginamos también la emoción del ex Presidente Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera. Él y su esposa Julia Pou, la madre del Presidente electo, se mezclaron con el público en general aquel sábado de celebración frente a la rambla, para acompañar el logro de su hijo. No se habló mucho, o casi nada, en la campaña, del antecedente presidencial del candidato Lacalle Pou. Es lógico haber querido separar los tantos. Pero hoy, cuando Luis está a punto de asumir y recibir la banda presidencial, es ineludible pensar  también en su padre, que ya estuvo allí.

Le deseamos que dentro de 5 años, pueda decirle: “Hijo, has hecho un buen trabajo”. Por el bien de Uruguay.

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(24 de Febrero de 2020)

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