Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Israel y los palestinos: diferencias de fondo.


El liderazgo palestino habla de paz, pero su mensaje en árabe a su propio pueblo, lamentablemente es otro

 

El conflicto entre Israel y los árabes-del cual deriva el conflicto israelo palestino que parece ser el único del que se habla hoy- no es entre santos y demonios. No creemos que una parte hace todo perfecto y la otra sólo quiere guerra. No, en absoluto.

Pero eso no quita que haya una diferencia abismal en el espíritu que envuelve el discurso público, que refleja valores, posturas, emociones y encares de vida. Lamentablemente, el que sale del lado palestino es demasiado a menudo muy problemático, por decirlo delicadamente. Demasiado asiduamente registramos pronunciamientos  de figuras públicas palestinas , a veces del propio liderazgo, haciendo apología de la violencia, defendiendo el asesinato y colocando a los asesinos en un pedestal, como ejemplo al pueblo.

En el número de hoy informamos sobre cinco menores israelíes detenidos por el Servicio General de Seguridad (Shabak), bajo sospecha de “terrorismo”. Adolescentes judíos, religiosos, sospechosos de haber matado a una mujer palestina al apedrear hace pocos meses el auto en el que viajaba junto a su familia. Evidentemente, por ahora son sólo sospechosos. Aún no ha habido juicio, ellos desmienten y habrá que ver cómo se desarrolla el proceso. Pero son sospechosos y han sido detenidos. Se los ve, si todo se confirma, como criminales. Como debe ser, si realmente hicieron lo que se les atribuye.

Del “otro lado”, lamentablemente, el discurso es otro. Los responsables de atentados contra israelíes son presentados como “héroes” y “mártires que murieron por el pueblo”, si es que no salen vivos de los ataques. Llaman plazas y parques a su nombre y cuelgan sus fotos en las calles como ejemplos a seguir. No palestinos que mataron soldados “en combate”. No. Asesinos de civiles, de niños, “engalanan” la vida de la sociedad palestina con su “ejemplo”.

Nuevamente, una aclaración. No tenemos dudas que habrá entre las madres palestinas quienes comprenden que eso es nocivo para sus hijos. Que querrán alejarlos del fenómeno, del mensaje negativo. La crítica es evidentemente al espíritu general, al encare por el cual se considera que eso es legítimo. Amparado en el concepto de “lucha contra la ocupación”, se avala cualquier cosa. Y no, no creemos que el tema sea “lucha contra la ocupación” sino contra la legitimidad de Israel, de su derecho a existir en paz.

Días atrás, al celebrar Al Fatah, principal componente de la Autoridad Palestina, su 54° aniversario , el número 2 en el  movimiento, o sea quien le sigue al Presidente Mahmud Abbas en la dirección del mismo, Mahmud Al-Alul, participó en una ceremonia en la que se quemó un ataúd negro decorado con fotos de Trump y Netanyahu. Sobre el ataúd, un cartel con el siguiente texto: “El acuerdo del siglo no pasará, al infierno con él”. La referencia era al plan de paz que el Presidente norteamericano anuncia hace tiempo. Aún no fue presentado, y los palestinos ya lo rechazan.

En la ocasión, Al Alul se refirió a los atentados de las dos intifadas contra Israel –en las que murieron más de 1400 israelíes-  como “logros” de Fatah. En referencia a los ataques en ómnibus, cafés, paradas y discotecas, dijo que sus protagonistas fueron “combatientes que se sacrificaron”  y que cada acción había sido “una batalla de honor que trajo gloria a la nación”.

Justamente este aniversario recuerda por qué-aún si consideramos clave llegar a una solución que permita la separación de los palestinos y que ellos vivan en su Estado propio- decimos que lo que libran no es “lucha contra la ocupación”. En la celebración, llevada a cabo en el aniversario del primer atentado contra Israel, se estaba señalando 54 años desde la creación de Al Fatah. O sea, 1° de enero de 1965. Más de dos años antes de la conquista de los territorios en disputa por parte de Israel. Si no había territorios ocupados ¿por qué hubo atentados?

Mahmud Al-Alul declaró que Fatah “es leal al equipo de los mártires”  y que “la identidad del movimiento es combatir por la libertad e independencia de nuestro pueblo”. El problema es cuando se da señales de que no se habla solamente de Cisjordania, hoy bajo control de Israel.

Claro que los distintos gobiernos, con las políticas que adoptan, determinan realidades. Claro que no es lo mismo un gobierno laborista que uno de derecha. Pero dado que venimos cubriendo la realidad de Israel desde hace tres décadas y hemos visto los altibajos del proceso de paz, y el terrorismo, también bajo gobiernos distintos del actual- Itzjak Rabin, Shimon Peres, Ehud Barak, Ariel Sharon, Ehud Olmert- tenemos claro que el tema no depende solamente de Israel.

Faltando 90 días para las elecciones en Israel, es el momento para analizar. Por más que el gobierno actual de Israel no sea mi opción política, por menos que comulgue con varias de sus posturas, tengo clarísimo que nada de lo que hace se asemeja ni de lejos a actitudes peligrosas del otro lado donde hace casi 14 años no se va a las urnas, donde se paga a terroristas que perpetraron atentados –la tarifa aumenta de acuerdo a si mataron o hirieron, y a cuántos israelíes-,donde se difunden demasiados mensajes que presentan a asesinos como “mártires” cuyo camino hay que seguir.

Muchos en el mundo no lo ven. Yo lo conozco de cerca.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(13 de Enero de 2019)

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