Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

La colectividad judía uruguaya, más pequeña pero aún vibrante.


Enfrenta desafíos similares a los de otras comunidades judías del mundo, con agregados singularmente uruguayos.

Días atrás el diario israelí Haaretz publicó una interesante nota de Martín Saps sobre la comunidad judía uruguaya, cuyo título apuntaba a su continua reducción y al hecho que era “víctima de su espíritu sionista”. La referencia clara era al hecho que por el gran porcentaje de judíos uruguayos radicados en Israel, la comunidad se había reducido considerablemente.

Ese, claro, era sólo uno de los puntos tratados.

El autor consultó a varias personas-cada una de las cuales es muy relevante por cierto como miembros de la colectividad que conocen la dinámica interna- y también incluyó datos históricos interesantes. Si bien hay algunos que no estamos seguros sean exactos, la intención de esta nota no es entrar en detalles sobre tal o cual punto sino corregir lo que nos parece queda como resumen general.

Y evidentemente, no se trata de ciencia exacta sino de nuestra percepción de la situación, nuestro análisis de lo que es la colectividad judía uruguaya, en base a lo que conocemos de primera mano.

El único dato que sí quisiéramos poner en duda es el del número de 10.000 miembros de la colectividad en los últimos años. No existe ningún censo ordenado, hay apreciaciones diversas, pero lo único que se puede dar como hecho claro es lo referente a los judíos que son miembros formales de las comunidades que conforman la colectividad. Hay muchos otros no necesariamente registrados o anotados en las instituciones judeo-uruguayas. Si bien está claro que hace rato la colectividad no asciende a 40 ó 50 mil judíos como hace algunas décadas, el número preciso es desconocido.

Quisiéramos corregir lo que nos parece queda como resumen general, decíamos más arriba.  Eso, claro, es subjetivo. Es nuestra lectura.

Salvo la mención del alto porcentaje de sus jóvenes activos en los movimientos juveniles (tnuot), me pareció que la nota deja en gran medida la sensación de una colectividad reducida en tamaño pero también un tanto perdida en varios sentidos. Como si su único rumbo claro fuera educar hacia la aliá.

Lo que yo conozco es una colectividad pujante, muy sionista en sentimiento, pero también muy activa en los marcos comunitarios en Uruguay. Es una colectividad en la que una diversidad de instituciones sigue realizando actividades, tratando de aglutinar a la gente, con variadas iniciativas a lo largo del año, y una capacidad de convocatoria muy grande en momentos especiales en el calendario judío. Se está reduciendo, pero seguro que no se está evaporando.

Es una colectividad con no poco voluntariado, tanto dentro como fuera de las comunidades. Mucho más desarrollada en sentimiento judío que en observancia práctica probablemente. Tiene por cierto carencias, especialmente el de un marco organizado apropiado para determinada capa etárea, en lo que incide al parecer tanto la dinámica de la vida moderna con múltiples actividades, como el creciente individualismo en la sociedad en general.

Claro está que aquellos jóvenes que estudian en una institución judía y luego también activan en un movimiento juvenil de la colectividad, no tienen demasiado tiempo para otros marcos de actividad. En ese sentido, su principal actividad será en el marco comunitario y naturalmente, allí estarán también sus amigos. De todos modos, depende de cada uno decidir en qué marco se mueve. No hay nada institucional al respecto.

Pero al mismo tiempo, los judíos uruguayos están plenamente insertados en la sociedad general, trabajan en todas las áreas, votan a los distintos partidos  y estudian evidentemente en las mismas universidades que todos. Asimismo, instituciones de la colectividad aportan a la sociedad en general, apoyan a escuelas públicas e interactúan con los distintos marcos de la sociedad civil uruguaya.

Y justamente esa interacción es la que ha propiciado una creciente cantidad de matrimonios con compatriotas que no son de la colectividad. Pero si bien ello puede manifestarse en un alejamiento de la dinámica comunitaria, a veces pasa exactamente lo inverso y el cónyuge no judío se siente atraído por la dinámica comunitaria judía. Y los hijos de esas uniones “optan” a menudo por el lado judío y participan activamente en el marco comunitario.

De fondo, sí, siempre está la fuerte presencia del vínculo emocional con Israel. Yo no diría que se “inculca” el sionismo, pero sí está clara la centralidad de Israel en la vida judía uruguaya, también en mucha gente que no piensa siquiera emigrar algún día al Estado judío. Un Israel fuerte, al que los judíos del mundo-y también los uruguayos- sienten que debe defender explicando su derecho a existir en seguridad, es parte de la conciencia judía en general.

Tal como comentó Ianai Silberstein en el espacio permitido para ello en la página del diario “Haaretz”, el problema principal de los judíos uruguayos no es ni la “asimilación” ni el antisemitismo sino la falta de oportunidades en un país pequeño como Uruguay. Esto no quita, claro está, que haya lo que corregir en el plano comunitario interno.

Dudé si dar ejemplos concretos, ya que corro el riesgo de olvidarme de otros dignos de ser mencionados. Pero aún así, mejor intento. Trato de recordar a través de las notas que he hecho, actividades fuertes dentro de la colectividad e iniciativas destinadas a ayudar a los demás, fuera de las comunidades, y sé que algunos me quedan fuera. Y para mí, son distintas caras de la misma moneda: los valores que empujan a hacer las cosas bien.

Días atrás publiqué una nota sobre “Escuelas Vinculadas”, una fundación creada por cinco judíos uruguayos, para ayudar a escuelas públicas.  Antes del comienzo de las clases, nuevamente cubrí la actividad voluntaria de “Mimochi”-también creada por un grupo de jóvenes mujeres de la colectividad judía, para conseguir mochiles y útiles a niños en escuelas públicas.

Funciona cada vez con más éxito el Área de Inclusión de la Kehilá, que hace ya años es parte integral de la colectividad. Jóvenes de movimientos juveniles sionistas van a zonas carenciadas cada tanto a entretener a los niños. Ayudan a arreglar y mejorar espacios públicos en sus barrios. Y llegan a visitar a los abuelos del Hogar Israelita.

La colectividad judía uruguaya tiene por cierto desafíos con los que lidiar y cosas que corregir en sus instituciones, que también reflejan épocas de crisis económicas . Pero no se está evaporando, aunque sea mucho más pequeña que años atrás.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(21 de Mayo de 2019)

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