Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Uruguay ¿hacia un cambio?


Lacalle Pou se manifiesta también, escuetamente, sobre  política exterior

 

Según los resultados ya publicados de la primera vuelta electoral, aunque el Frente Amplio se confirmó nuevamente como la principal fuerza política del país, la combinación de los partidos de oposición es bastante mayor. Y si se confirma en el balotaje lo anunciado por los partidos opositores en términos de apoyo a la candidatura de Luis Lacalle Pou en el balotaje con Daniel Martínez, el líder del Partido Nacional será el próximo Presidente de la República. Resta ver, claro está, si los pronunciamientos más que nada de Ernesto Talvi del Partido Colorado y de Guido Manini Ríos de Cabildo Abierto-además de Novick del Partido de la Gente y Pablo Mieres del Partido Independiente, aunque los dos últimos, numéricamente, son mucho menos claves- se traducen en votos reales en la segunda vuelta. Si es así, Lacalle Pou  será quien guíe el destino de Uruguay por 5 años, desde el 1° de marzo del año próximo.

Lo primero a destacar, es lo sano de la jornada electoral uruguaya. Si bien hubo denuncias sobre listas que desaparecieron de distintos colegios electorales, la característica central fue el mutuo respeto, el republicanismo, el espíritu democrático. Las esquinas con activistas y emblemas de los distintos partidos, sin que a nadie se le ocurra cómo es que están juntos, es precisamente por su obviedad, un motivo de orgullo para el país. Por las redes han circulado fotos de capital e interior, de gente que trabajaba por los distintos partidos, posando con compatriotas de otros grupos políticos. Afortunadamente, en Uruguay es sobreentendido. No es lo común en otros lares. Y ni hablemos del hecho mismo que se vota democráticamente, un privilegio que muchos en el mundo de hoy no tienen.

El discurso de Luis Lacalle Pou, el gran ganador de la jornada, fue mesurado y firme, como toda su campaña. Aquí, queremos destacar un punto relacionado a política exterior, aunque la enorme mayoría de sus palabras estuvo dedicada, como es lógico, a la situación interna, a los desafíos de seguridad, educación y otros temas en discusión. Casi al terminar su discurso se manifestó en forma categórica contra un gobierno “que se abrace con dictadores y violadores de los derechos humanos”. Fue una frase general, sin nombres ni ejemplos, pero a nuestros ojos, clave.

A nuestro modo de ver, los esfuerzos oficiales por evitar llamar a Venezuela de dictadura, no han agregado dignidad a la política exterior uruguaya. No es mera semántica sino cuestión de principios, de fondo.

Nos parece sano para el país que en el próximo Parlamento no haya mayorías absolutas. Está claro que el Frente Amplio pierde su supremacía, y al mismo tiempo, que la mayoría opositora estará compuesta por una coalición de partidos, una situación poco común en Uruguay. Eso también requerirá tanto cintura política como altura de miras de todos los miembros de esa coalición, para mirar por sobre los intereses partidarios, en beneficio del país.

Uruguay se encamina a la segunda vuelta. Lo que cabe desear ahora al país es que sus políticos todos sean dignos de la responsabilidad que la ciudadanía, con sus votos, coloca sobre sus hombros.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(28 de Octubre de 2019)

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