Mundo Judío

Mi Sinai

Tenemos el honor de compartir con nuestros lectores MiSinaí No. 28. Esperamos que lo disfruten tanto como nosotros.

No. 28
Vaishlaj
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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 13/12 19.35
Demás localidades ver en www.jabad.org.uy

GRATITUD Y HUMILDAD

Rabbi Ben A.

“Me he empequeñecido por todas las bondades y toda la lealtad que has hecho por (mi)” (Bereshit 32:11)

¿Cómo debería uno responder a un favor?

En la lectura de la Torá de la semana pasada, aprendimos sobre cómo Iaacov fue forzado a huir de su hogar para escapar de su hermano Esav. En la porción de esta semana leemos como, después de treinta y cuatro años de ocultamiento, Iaacov regresa a su hogar para finalmente confrontar a su hermano. Preparándose para su encuentro, Iaacov reza que D-os lo haga salir a salvo de esta situación, a pesar de ser, en su propia estimación, no merecedor de este favor. Iaacov se ve a sí mismo como “pequeño”, como careciendo de mérito y no siendo digno de la ayuda de D-os.

Pero ¿por qué Iaacov se veía a sí mismo “pequeño” e indigno?

Durante los años en que estuvo fuera de su casa, Iaacov enfrentó muchos desafíos espirituales y materiales. Pero, a pesar de todo eso, fue capaz de casarse, formar una familia, prosperar financieramente y retener sus ideales espirituales y morales. Por cierto que D-os ha estado con Iaacov, guiándolo y protegiéndolo todo el tiempo. Por lo que, después de ver la providencia revelada de D-os a través de todas sus duras experiencias anteriores ¿por qué no asumir que D-os va a estar con él en su próximo problema?

La respuesta es que hay dos formas diametralmente opuestas de reaccionar a un favor. Para Iaacov, la multitud de bendiciones en su vida es precisamente lo que lo llevó a creer que esta vez el no era merecedor de la ayuda Divina. En vez de estar seguro de si mismo, Iaacov se sentía humilde por todas las bendiciones que había recibido. En su forma de pensar, cualquier mérito que hubiese poseído ya había sido gastado, y no tenía derecho a esperar más bondades de D-os.

Cuando vemos las cosas desde una perspectiva del ego, cuantos más favores nos otorga D-os, con más derechos nos sentimos. Invocando una lógica retorcida que cita nuestra buena suerte como la prueba de nuestro merecimiento, reclamamos en forma audaz todo tipo de expectativas. Nos sentimos totalmente agraviados cuando no se nos da lo que esperamos. Pero desde un punto altruista y espiritual, cuanto más bondades nos otorga D-os, más abrumados con gratitud y humildad nos sentimos.

Una de las grandes verdades de la vida está expresada en el sentimiento de “pequeñez” de Iaacov ante el favor Divino. En realidad es un cálculo simple. Es así: dado que nuestras bendiciones son un resultado de que D-os nos acercó a El, y próximos al infinito todo es absolutamente nada, entonces cuanto más cerca D-os nos trae El, más obviamente insignificantes nos volvemos.

Debemos intentar ver las cosas como Iaacov, nunca olvidando que cuanto más cerca D-os nos trae a Él, cuanto más conscientes de nuestra total nulidad deberíamos estar.

PLEGARIA DESINTERESADA

[Jacob comenzó su plegaria] “Ya no soy más merecedor debido a todos los actos de bondad y fidelidad que Tu has hecho por mí, Tu servidor.” (Bereshit 32:11)

A pesar de que Jacob ciertamente era consciente de sus muchos méritos, también fue capaz de ponerse por encima de la miopía humana natural y darse cuenta cuán infinitamente endeudados estamos todos con D-os. Con esta perspectiva, Jacob asumió humildemente que sus méritos eran insuficientes para merecer la protección de D-os. Por lo tanto, le pidió a D-os que lo salve a él y su familia no debido a sus propios méritos - a pesar de que era realmente merecedor - sino por Su pura bondad.

Siguiendo el ejemplo de Jacob, siempre que le pedimos algo a D-os, también debemos apelar solamente a Su bondad y compasión. Si pedimos asistencia basados en nuestros méritos (y todos poseemos ciertamente muchos méritos), la respuesta de D-os estará limitada al alcance de nuestro merecimiento. Pero cuando humildemente dejamos de lado nuestros méritos, demostrando que nosotros, como Jacob, nos hemos elevado por encima de nuestra miopía natural, D-os responderá con bendiciones que trascienden el orden natural.

Likutei Sijot, vol. 15; págs. 277-280.

Bereshit (Génesis) 32:4 – 36:43

La octava sección del libro de Génesis relata los desafíos del patriarca Jacob cuando regresa a la Tierra de Israel luego de concluir su estancia en Aram. Comienza cuando escucha que su resentido hermano Esaú está en camino para enfrentarlo. Jacob envía (Vaishlaj, “el envió” en Hebreo) un comité diplomático para encontrarse con Esaú. Luego de neutralizar la amenaza de Esaú, Jacob tiene que responder al secuestro y violación de su hija Dina por la población local. Después de esto, su esposa Raquel fallece en el parto. La narrativa concluye su relato del padre de Jacob, Isaac, y de su hermano, Esaú, preparándose para continuar con la historia de Jacob en la próxima sección.

MILAGRO EN LA HABITACIÓN

Hubo épocas en las que ingresaban a la habitación del Rebe grupos de estudiantes, y formulaban preguntas acerca de la fe, la relación entre la Torá y la ciencia, etc. Durante uno de esos encuentros, un estudiante preguntó: "¿Hasta dónde llega la influencia del Rebe en la naturaleza y si le es posible producir milagros?".

El Rebe respondió que el poder de realizar milagros se encuentra en realidad, dentro de cada judío. Cuando éste se une a D-os, tiene la fuerza de elevarse por encima de las limitaciones de la naturaleza y llevar a cabo cosas que antes parecían improbables.

El Rebe finalizó diciendo que se disponía a llevar a cabo un 'milagro'. Los presentes se estremecieron. El Rebe dijo: "El verdadero milagro' se manifestará en el hecho que, desde hoy, cada uno de ustedes introduzca un cambio en su vida, relacionado con la aproximación constante al camino que nos muestra la Torá. Esto es algo que a vuestros ojos parece imposible hasta ahora, y de pronto se produce el milagro y ven que es absolutamente posible..."

LAS PLEGARIAS DE SHABAT II

Las plegarias del Shabat por la mañana comienzan tradicionalmente más tarde que las plegarias matutinas del resto de la semana, dándonos la oportunidad de entrar en un estado mental meditativo preparado para la plegaria. Pase unos minutos profundizando un texto jasídico y entre en el mundo luminoso del alma.

Las plegarias del Shabat por la mañana siguen el mismo patrón que las plegarias de la semana, Pesukei d’Zimra (‘Versículos de Alabanza”), luego el Shema con sus bendiciones anteriores y posteriores, seguido por la Amidá de Shabat (la plegaria silenciosa). En el medio agregamos varios himnos y Salmos en honor al Shabat. La Amidá es seguida por el Salmo 92 y luego la lectura de la Torá y el servicio de Musaf especial de Shabat.

Más sobre la lectura de la Torá: Los Cinco Libros de Moshé se dividen en 54 porciones. Una porción (parashá) se lee cada Shabat. (En ciertas semanas se leen dos porciones).

El procedimiento de la lectura de la Torá es el siguiente: Se abre el Arca y el que dirige el rezo lleva una Torá a la mesa de lectura. Se llaman a siete hombres, sucesivamente, para “subir” mientras el lector canta una se las secciones de la parashá. (Al honor de ser llamado a la Torá se lo llama aliá). Una aliá adicional, llamada maftir, se le da a la persona que luego lee la haftará, una sección de los Profetas que refleja el tema de la parashá.

Luego de la lectura de la Torá, se recitan breves plegarias pidiendo a D-os bendiciones para la congregación. Se regresa la Torá al Arca, y comienza la plegaria de Musaf. El Musaf, que literalmente significa “adición”, es una Amidá adicional en lugar de la ofrenda adicional que se llevaba al Templo Sagrado en Shabat. La Amidá de Musaf es seguida por el himno Ein k’Elokeinu y el Aleinu.

Todo el servicio matutino y de Musaf en la sinagoga dura, en promedio, unas tres horas.

La plegaria de la tarde de Shabat es relativamente corta: unos pocos recitados introductorios, una corta lectura de la Torá (el comienzo de la siguiente parashá), y la Amidá de Shabat, seguida por breves plegarias de cierre.

 

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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