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Choque frontal entre la Suprema Corte de Justicia y el Presidente de la Kneset

Lo acusan de “socavar los fundamentos del proceso democrático”

 

No es novedad que Israel se halla sumido en una compleja crisis política, tras tres elecciones consecutivas que no logran tener como desenlace la formación clara de un gobierno. Pero el punto al que se llegó este lunes, cabe suponer que pocos imaginaban se podía llegar.

La Suprema Corte de Justicia, en una resolución adoptada unánimemente por 5 jueces Supremos, entre ellos la Presidenta Esther Hayut, indicó al Presidente de la Kneset Yuli Edelstein que hasta este miércoles 25 de marzo, debe hacer posible lo que negó hasta ahora: una reunión de la Kneset para poder debatir su propia sustitución. Desde que prestó juramento la semana pasada la Kneset electa el 2 de marzo, sabiendo Edelstein que el bloque encabezado por el partido Kajol Lavan de Beni Gantz-que tiene mayoría- quiere elegir un nuevo Presidente en su lugar, él rehusó permitir la convocación del plenario. Alegando por un lado que las restricciones por el Corona lo hacen “imperioso” y por otro que es el Presidente de la Kneset quien tiene prerrogativa de decidir cómo es el orden del día, sostuvo que lo que quiere hacer Kajol Lavan amenaza con “imposibilitar la formación de un gobierno de unidad nacional” . Es cierto que el Presidente de la Kneset decide cómo se maneja la agenda, pero no tiene autoridad para impedir la convocatoria cuando hay 61 diputados electos que la exigen.

El tema llegó a la Suprema Corte, que primero pidió a Edelstein que se comprometa  a posibilitar la reunión en cuestión a la brevedad. Al rehusar Edelstein nuevamente, los Jueces Supremos pasaron a un lenguaje categórico.  “La continua negativa a permitir que la Kneset vote la elección de un Presidente permanente está socavando los fundamentos del proceso democrático”, escribió la Presidenta de la Suprema Corte Esther Hayut.”Esto daña a la Kneset como autoridad independidente y también el proceso de transición, cada vez más a medida que transcurren los días desde la inauguración de la 23ª  Kneset”. En un dictamen apoyado también por los otros 4 Jueces Supremos, Hayut agregó: “Por lo tanto, no hay forma de eludir la conclusión que en las circunstancias creadas, éste es uno de los casos excepcionales en los que este tribunal debe intervenir para impedir una violación de nuestro sistema parlamentario”.

Este lunes, mientras se esperaba la decisión de la Suprema Corte, que llegó finalmente a la noche, una caravana de decenas de automóviles se dirigió por la carretera central a Jerusalem, para manifestar cerca de la Kneset, enarbolando banderas de Israel y banderas negras en señal de condena y advertencia por lo que estaba ocurriendo.

Tras alegar que su motivación era respetar las restricciones debidas a la crisis Corona, Edelstein dijo que la elección del Presidente de la Kneset debe realizarse cuando está claro cuál será el próximo gobierno.  Pero Hayut rechazó terminantemente este argumento señalando que la Kneset no tiene que jugar el rol de quien pasa alabando al gobierno sino que es soberana y toma sus propias decisiones.

Al  publicarse la exigencia de la Suprema Corte a Edelstein aclarándole que la convocatoria debe ser para este miércoles 25 a más tardar, diversos ministros del Likud y figuras de otros partidos miembros de la coalición, reaccionaron airados condenando a los jueces. “El Tribunal ha tomado oficialmente el control de la Kneset y desde hoy, la Suprema Corte ha convertido al Presidente de la Kneset en un sello de goma, con su plenario manejado por los Jueces”, declaró el Ministro de Turismo Yariv Levin, de los más allegados al Primer Ministro Netanyahu.  Lo que obvió Levin decir es que en la Kneset actual, la mayoría está en contra de Edelstein y exige cambiarlo.

El ex Ministro de Justicia Profesor Daniel Friedmann, conocido por sus posturas críticas a lo que consideró siempre un “exagerado activismo” de la Suprema Corte, declaró en una entrevista a la radio pública israelí que “esta vez, la Suprema Corte debe intervenir, porque Edelstein no tiene ninguna autoridad para hacer lo que está haciendo”. En su opinión esto hace creer  que “en el lado que gobierna están pensando que no existe la opción de entregar el poder”.

Hay una discusión compleja de fondo. El bloque opuesto a Netanyahu es claramente mayoritario y cuenta con 61 escaños mientras que el bloque que apoya al Primer Ministro tiene 59. Según Netanyahu la mayoría de Beni Gantz no es legítima porque no existiría sin los 15 escaños de La Lista Conjunta, a la que el Primer Ministro llama “defensores de terroristas”.

Con esto de fondo, se intenta impedir en la práctica que Kajol Lavan y los partidos que le apoyan puedan tomar el control del Parlamento, que les corresponde por ser mayoría. El Likud amenazó que si cambian al Presidente de la Kneset, el país va nuevamente a elecciones. Por su parte, Kajol Lavan quiere un gobierno de unidad con el Likud, pero no con Netanyahu como Primer Ministro.

Una complicación especialmente seria es que esta crisis se da justamente cuando Israel lidia con la crisis Corona. Beni Gantz sostiene que el Parlamento debe supervisar el manejo de la crisis y no dar carta libre al gobierno sin ningún tipo de control.

Ana Jerozolimski
(23 Marzo 2020 , 21:23)

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