Entrevistas

Dani Yatom, ex jefe del Mossad, opuesto a imponer soberanía israelí en Judea y Samaria

La multitudinaria manifestación que tuvo lugar el sábado de noche en la plaza Rabin en Tel Aviv contra el declarado plan del gobierno (aún no decidido formalmente) de imponer la soberanía israelí en partes de Judea y Samaria, se percibió más que nada como una advertencia de la izquierda israelí. Pero la oposición al plan cruza líneas partidarias y es interesante que también en la derecha tiene varios opositores, aunque claro que por distintas razones. 

Iremos publicando distintas opiniones al respecto.

Aquí, una entrevista con el General (R) Dani Yatom, que se opone al plan.

Hace muchos años, a mediados de los 80 del siglo pasado, lo  entrevistamos por primera vez cuando era Brigadier General  y se desempeñaba como el jefe de la Brigada de Tzahal en el Valle del Jordán, la número 162. Su consciencia sobre la importancia de dicha zona para la seguridad de Israel no ha desaparecido. Pero no considera que el declarado plan del gobierno de imponer la soberanía israelí en el Valle del Jordán y/o otras partes de Judea y Samaria, aporte ni a la seguridad ni a la paz en la región.

Yatom no analiza la situación meramente desde una perspectiva política. Al respecto cabe señalar que fue diputado por el partido laborista entre 1996 y 1998  y luego Jefe de Despacho y Jefe del Equipo Político y de Seguridad del entonces Primer Ministro laborista Ehud Barak. Sostiene que su análisis deriva no sólo de sus ideas políticas sino de su conocimiento a fondo de la realidad en el terreno y de los temas serios con los que hay que lidiar, que él mismo atendió en sus diferentes cargos, siempre desde la óptica de la seguridad. Fue el Secretario Militar del Primer Ministro Itzjak Rabin electo en 1992. Lidió con ellos en el plano interno e internacional. Entre 1999 y 2001 fue jefe del Mossad.

Nos dirigimos a Dani Yatom para pedir su opinión sobre la situación actual, sobre los planes del gobierno-que aún no está claro que el Primer Ministro realmente se disponga a concretar- y su visión sobre los desafíos con los que Israel tiene que lidiar. Este es un resumen de la entrevista.

En Ismailya, Egipto, como Secretario militar del entonces Premier Itzjak Rabin, en un encuentro con el Presidente Husni Mubarak (Foto: Tzvika Israeli, GPO)

 

P: Dani, quisiera comenzar preguntándole qué opinión le merece el nuevo gobierno de Israel.

R: Yo llamé a la formación de este gobierno, no porque sea ideal, sino porque me parecía la única opción posible, mejor que la alternativa de caos sin un gobierno ordenado y solamente con gobierno de transición. Dado que Israel tiene muchos desafíos por delante, no sólo la pandemia, me parecía clave tener al fin un gobierno ordenado. Y lo central es que este gobierno puede quizás conducir a la reconciliación interna, tan necesaria tomando en cuenta las serias grietas y divisiones que hay. Creo que si hubiéramos seguido en la vía de la lucha política anterior, de cara a cuartas elecciones, todo habría sido mucho peor. Por todo esto considero que este gobierno es el menos malo que podíamos esperar. Y claro que no digo “el mejor”.

P: ¿Qué espera que haga este gobierno?

R: Espero que el gobierno, especialmente su parte más moderada, o sea el partido Kajol Lavan, pueda incidir sobre los acontecimientos de modo que impida una declaración unilateral de soberanía en Judea y Samaria. Y que hallen la forma de continuar el diálogo con los palestinos y con los países árabes y musulmanes.

Soberanía. ¿Por qué no?

P: ¿Por qué se opone a la declaración de la soberanía en los territorios en disputa?

R: Porque no logro ver ni una ventaja de un paso unilateral de ese tipo, pero sí veo muchas desventajas. Y no me refiero sólo a la posibilidad que la Autoridad Palestina corte sus vínculos con Israel, lo cual ya ha empezado a hacer, sino a que se desmorone. 

P: ¿Y que Israel se tenga que hacer cargo de todo?

R: No sólo eso. Al vacío que se cree en el terreno, podría entrar Hamas y eso podría alentar a extremistas inclusive del exterior, incluyendo milicias chiitas, a intentar entrar a Jordania, a Siria, para desde allí lanzar atentados contra Israel.

Pero lo más grave sería que a raíz de la caída de la Autoridad Palestina, que considero puede ocurrir, comience una lucha armada generalizada en la que participen muchos elementos , incluyendo las propias fuerzas armadas palestinas, e Israel se vería obligado a tomar el control de todo el territorio, de toda Judea y Samaria. Esto significaría hacerse cargo de otros casi 3 millones de palestinos.

P: Lo cual entiendo que para usted sería problemático por distintas razones.

R: Así es. Ante todo, eso pondría en peligro la identidad judía y democrática de Israel. Si se agregan casi 3 millones de palestinos al territorio bajo control directo de Israel, sea sólo como habitantes o como ciudadanos, se altera dramáticamente el equilibrio. 

También obligaría a Israel, que ya está en crisis, a gastar más de 50 mil millones de shekel por año para atender las necesidades de la población palestina, desde el alcantarillado hasta el abastecimiento de agua, carreteras, la educación, todo. Hay que entender que los palestinos no se van a evaporar. Están acá. Y la carga económica y de seguridad en una situación así, sobre Israel, crecería significativamente. También pondría en peligro la paz con Jordania y quizás también con Egipto.

P: Todo esto son los problemas…¿No ve ninguna ventaja?

R: No. Estaríamos abriendo voluntariamente varios frentes contra nosotros, algo en lo que no debemos tener ningún interés. Debemos fortalecer la paz que ya tenemos con quien la tenemos, no arriesgarla. Y no hay ninguna duda que una declaración unilateral de soberanía alejaría de modo terminante cualquier posibilidad de llegar en algún momento a un acuerdo con los palestinos, aunque se trate de un acuerdo interino, no completo, que pueda darnos seguridad y permitir el desarrollo de los palestinos.

 

Un mensaje a los palestinos

P: En estos momentos parece totalmente imaginario pensar en un acuerdo. Sabemos que los palestinos han rechazado hasta ahora absolutamente todas las opciones que se les han dado de llegar a acuerdos. Hay quienes dicen-también ex altos oficiales con mucha experiencia en estos temas- que si Israel da este paso, estará transmitiendo a los palestinos que no les vale la pena seguir rechazando, porque pierden tiempo y no logran nada. Y que si entienden que no les conviene, que el tiempo está en su contra, de hecho se estará aportando a una opción de paz, lo contrario de lo que usted dice.

R: Ese argumento no es serio para nada, porque todos tienen claro que si se cumple el plan, la situación empeorará, no mejorará. Y si eso ocurre, sufriremos atentados, tendremos víctimas, veremos a Hamas también en Judea y Samaria, y una situación totalmente álgida allí puede encender también a Hezbola y al Jihad Islámico e inclusive alentar a los iraníes.

Yo no creo que los palestinos vayan a aprender ninguna lección sino todo lo contrario. Nuestro problema no es educar a los palestinos y enseñarles que si no van a negociar estarán peor, sino tratar de llegar a la mesa de negociaciones, para avanzar.

P: Es indudable que negociaciones siempre son la vía preferida. Por definición. Pero con los palestinos no ha funcionado. ¿Considera que también Israel ha cometido errores por los cuales no se ha llegado a nada?

R: Siempre hay dos partes y considero que ambas merecen críticas. Lamentablemente, tengo críticas también a mi país, a mi gobierno. Por ejemplo, durante muchos años hemos estado lidiando con Hamas en Gaza sin estrategia ninguna.  Quizás  Netanyahu quiere convencer al mundo que Gaza es el Estado palestino y que Judea y Samaria deben estar bajo soberanía israelí.

P: ¿Y respecto a Autoridad Palestina?

R: Tiene sin duda una gran responsabilidad por la situación, ya que han perdido muchas oportunidades. Yo lo vi personalmente, cuando era jefe del equipo político y de seguridad del Primer Ministro Ehud Barak. Fui uno de los 11 israelíes participantes en la cumbre de Camp David en julio del 2000. Estuve absolutamente todo el tiempo en las negociaciones con los palestinos y los norteamericanos.

 

Errores palestinos, política del rechazo: el recuerdo de Camp David

P: Recordemos de qué se habló en Camp David, cuál era la propuesta.

R: Se habló de la posibilidad que Israel imponga su soberanía en el 10% del territorio, mucho menos del 30% del que se habla hoy. Se habló de la posibilidad que mantenga control por un tiempo limitado, por unos años, del Valle del Jordán, y que luego lo entregaría a los palestinos. No se autorizaba lo que los palestinos llaman “el derecho del retorno” de los refugiados.Y se habló de desalojar los asentamientos que no están en los grandes bloques.

P: Y a todo eso, los palestinos dijeron que no.

R: A todo dijeron que no. Eso es muy cierto. Indudablemente, para los palestinos, el mapa de hoy de acuerdo al plan de Trump, es mucho más difícil ya que habla de soberanía israelí, por ahora, en el 30% del territorio, sin que sea desalojado ni un asentamiento.

P: El tiempo no jugó a favor de los palestinos.

R: Así es. Y es interesante, quizás diría extraño, que la derecha y cada vez más habitantes de los asentamientos, rechazan el plan de Trump, que es la mejor propuesta presentada hasta ahora por Estados Unidos a Israel.

P: Dicen que el mapa, en el terreno, es imposible. 

R: Pero más que nada, porque no aceptan la otra parte: que en el 70% del territorio sea creado un Estado palestino independiente. Ningún líder palestino aceptará negociar en base al plan de Trump. Es mucho más duro para ellos que lo que se les propuso en Camp David-

P: Y que rechazaron.

R: Así es. Y quisiera recordar al respecto que en Camp David se habló también del tema de Jerusalem, que era soluble, siguiendo el principio que planteó el entonces Presidente Bill Clinton: las zonas judías, quedan en Israel, las de población árabe, del lado palestino. Para la Ciudad Vieja concebimos un sistema especial. El otro problema,mucho más complejo, es el del retorno de los refugiados. Exigían que los refugiados vuelvan a lo que es hoy Israel, no a un Estado palestino. Mientras insistan al respecto, no habrá paz.

Yatom, a la izquierda, junto al entonces Canciller israelí Shlomo Ben-Ami, el negociador palestino Saeb Erekat, al jefe de la OLP y Presidente de la Autoridad Palestina Yasser Arafat y el Primer Ministro israelí Ehud Barak. en la casa particular de este último en Kohav Yair (Foto: Amos Ben Gershom, GPO)

 

¿Y la seguridad?

P: Usted conoce al dedillo el Valle del Jordan y sabe de su importancia para Israel.  

R: Así es.

P: ¿Entonces?

R: No hace falta declarar soberanía en el 30% del territorio para mejorar la seguridad de Israel. De facto, somos soberanos en los bloques de asentamientos que está muy cerca de la así llamada “línea verde” (A.J: la línea entre el Israel soberano y Judea y Samaria) y tenemos todo el control en el Valle del Jordán. ¿Para qué sacar el demonio de la botella? Esto no es para fortalecer la seguridad. La única motivación es política, ideológica, a mi criterio mesiánica.

P: Pero también quien discrepa con Netanyahu, sabe que él no es mesiánico. Siempre fue bastante pragmático.

R: Es cierto. Puede ser que al final no concrete lo que declaró. 

 

El problema de fondo

P: Usted estuvo en Camp David, en los tiempos de Arafat. Él no aceptó concretar nada y con su sucesor Abu Mazen, tampoco se ha podido. ¿Puede tratar de explicarlo? ¿A qué se debe? ¿No quieren realmente un Estado y un acuerdo de paz o siempre creen que si rechazan vendrá una propuesta mejor?

R: No puedo entrar a la cabeza de Abu Mazen. Sí creo que es probable que parte del liderazgo palestino no está dispuesto a aceptar nuestra existencia. Bien sabemos que hay quienes lo dicen abiertamente: Hamas, Hizbala, Irán y otros. No hay dudas sobre el extremismo de no pocos, que quieren tirarnos al mar y consideran que no hay aquí lugar para Israel.

Abu Mazen es más pragmático que Arafat, creo yo, pero no se puede saber quién vendrá después, si será más o menos extremista.

En la cumbre de Camp David, junto al Premier Ehud Barak y al Presidente norteamericano Bill Clinton (Foto: Casa Blanca)

 

P: ¿Pero qué les decían a ustedes en Camp David en las negociaciones? ¿Cómo explicaban cuando rechazaban la propuesta?

R: Que ya habían renunciado a más del 70% de Palestina y que no pueden renunciar también a parte del territorio restante…

P: Pero eso es una mentira histórica. La Palestina histórica no era de ellos. Nunca hubo un Estado palestino. ¿Ustedes se los decían?

R : Por supuesto. Pero ellos creen que ya han renunciado mucho. Está claro: si no hay un líder palestino valiente como lo fueron Sadat de Egipto o Hussein de Jordania, y un líder israelí valiente como lo fueron Rabin o Begin, no habrá paz. Y la base de la solución tendrá que ser en Judea y Samaria, en base a las fronteras del 4 de junio de 1967, con algunos cambios en las fronteras. Y esto debe hacerse de modo que solucione la situación del 80% de la población judía de los asentamientos. 

P: Lo cual también es un tema de mucha mayor envergadura hoy que lo que era en Camp David.

R: Por supuesto. En aquel momento eran aproximadamente 100.000. Hoy son más de 400.000 personas. 

En diferentes direcciones

P: Dani, usted fue un muy alto oficial en Tzahal, fue jefe del Mossad , y otros como usted ocuparon otros altos cargos en esos mismos marcos u otros similares. Y la variedad de opiniones entre ustedes, ex jefes de seguridad, es grande. ¿Cómo explica que de la misma vivencia hayan salido posturas tan diversas respecto a cómo lidiar con el conflicto con los palestinos?

R: También quienes sirven en Tzahal, el Servicio de Seguridad Shabak y el Mossad, son seres humanos, cada uno con sus ideas. Algunos de nosotros teníamos nuestras ideas claras ya al iniciar de jóvenes nuestro servicio militar, pero evidentemente no las manifestábamos públicamente. 

Pero a ello se agrega el tema que cuando nos dedicamos al tema de la seguridad nacional, conocemos a fondo las raíces del conflicto y las diferencias de carácter entre las dos sociedades. Quienes estuvimos en la lucha por la seguridad y pasamos guerra, sabemos que hay que hacer lo máximo para evitar nuevas guerras. Estoy seguro que la enorme mayoría de la ciudadanía israelí que está a favor de declarar la soberanía en Judea y Samara, no entienden el significado. Pero nosotros lo hemos aprendido y por eso advertimos. No es que nuestro servicio nos convirtió en gente “de izquierda”sino en realistas. Yo rezo para que esto finalmente se entienda y estoy convencido que precisamente desde el punto de vista de seguridad, lo mejor para Israel sería no concretar los planes en cuestión.

P: Muchas gracias Dani por su tiempo y su análisis

R: Gracias a ti.

Ana Jerozolimski
(07 Junio 2020 , 13:31)

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