Israel

La realidad de Judea y Samaria

Por  Beatriz de Rittigstein

Fuente: el Universal

No es casual que en los temas ligados al conflicto palestino-israelí se use un lenguaje pernicioso, incluso cínico, que no concuerda con los hechos; es una táctica con el fin de dar una idea irreal de la situación, de desinformar y mostrar una imagen distorsionada que favorece a una de las partes en detrimento de la otra y de la justicia. 


De este modo, hay una serie de inexactitudes en la descripción de la siguiente medida administrativa que podría tomar el gobierno israelí, la cual, sobre el terreno da forma legal a una circunstancia existente durante décadas. En este caso está el engañoso término que la propaganda impone: “anexión”, pues no se trata de adquirir nuevos territorios. Según la legalidad internacional, la anexión de manera unilateral de un territorio perteneciente a un Estado, por otro Estado, es un crimen. Pero, esa expresión no se relaciona con la realidad ni con la historia, veamos: ¿a qué Estado perteneció Cisjordania o más bien Judea y Samaria? La designación de estos territorios como parte del hogar nacional judío en esa región fue respaldada hace más de 100 años por gran parte de la comunidad internacional en la Conferencia de San Remo, por lo tanto, el término anexión es ilusorio. Así mismo, Cisjordania fue capturada por Israel en una guerra de autodefensa en 1967; que, a su vez, Jordania la capturó en 1948, en la Guerra de Independencia. Antes de 1967, no había una soberanía jordana reconocida en lo que se llamó Cisjordania. Originalmente, Cisjordania no pertenecía a Jordania, país establecido en 1922, al cual, de forma arbitraria se le otorgó en una primera división, un 70% de la región denominada Palestina y que no incluía Judea y Samaria. Además, es patente que en esos territorios nunca existió un Estado palestino. 

Tampoco se trata de un “acto unilateral”, pues corresponde al proceso de paz del Ejecutivo estadounidense, en el cual, hay concesiones para brindar beneficios a ambas partes. 

Los Acuerdos de Oslo no prosperaron por el incumplimiento de la Autoridad Palestina en aspectos básicos, como: su democratización, desmilitarización, anular la incitación al terrorismo, transparencia financiera, etc. Esperamos que, en un futuro cercano, los palestinos tengan líderes comprometidos y responsables para con su pueblo.

Fuente: https://www.eluniversal.com/el-universal/74512/la-realidad-de-judea-y-samaria

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