Mundo Judío

MiSinai

Compartimos con nuestros lectores MiSinaí de esta semana.

 No. 57
Matot Masei
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UN IORTZAIT OPORTUNO

Por Naftali Silberberg

En la última sección del libro de Números, Moshé hace una crónica de los 42 viajes que los israelitas hicieron en el desierto en la ruta de Egipto hacia la Tierra Prometida. En su mayor parte la lista es muy concisa: “Viajaron de X y acamparon en Y; viajaron de Y y acamparon en Z...”, omitiendo los eventos que sucedieron en los lugares donde acamparon. Por ejemplo se menciona la parada en el Desierto del Sinaí sin hacer referencia a la entrega de la Torá que sucedió allí. Sin embargo hay varias excepciones donde la lista se interrumpe para indicar un evento que ocurrió en un lugar en particular. Una de esas excepciones es el campamento en el Monte Hor:

“Salieron de Kadesh y acamparon en el monte Hor, en el límite de la tierra de Edom. El Sacerdote Aharón ascendió al monte Hor y falleció allí, por boca de Hashem, a los 40 años del éxodo de los israelitas de la tierra de Egipto, el día 1º del 5to.mes.” (Bamidbar 33:37-38)

Es interesante notar que está es la única vez que la Torá menciona la fecha exacta de un iortzait (aniversario de fallecimiento). También es interesante el hecho que la sección que contiene esta fecha siempre se lee a una semana del iortzait, el 1ero. de Av. 

Esto lleva a una pregunta obvia: ¿qué es tan remarcarcable sobre la fecha del iortzait de Aharón que amerita una mención explícita en la Torá?

El fallecimiento de Aharón también está asociado con otro evento. Mientras los israelitas viajaban a través del desierto eran protegidos por Nubes de Gloria por todos los lados. Este milagro especial era en mérito de la rectitud de Aharón. Con su muerte esas nubes se retiraron, dejando a los israelitas vulnerables a los elementos y a los ataques enemigos. De hecho, el Rey de Arad aprovechó inmediatamente esto y organizó un ataque.

En un nivel más profundo:

Aharón fue el más grande pacificador. Nuestros sabios nos dicen que “amaba y perseguía la paz”, siempre buscaba traer la paz entre rivales y cónyuges en disputa. Sus esfuerzos fueron recompensados con la apariencia de las Nubes de Gloria que servían como fuerza unificadora, moldeando a todo el campamento israelita en una unidad cohesiva. Mientras los israelitas estuvieron unidos, estuvieron resguardados de sus enemigos, porque solo somos vulnerables a ataques externos cuando reina la discordia entre nosotros. Cuando Aharón murió, dejando a la nación privada de sus esfuerzos pacificadores, las nubes desaparecieron. Como resultado hubo una falta de unidad y el enemigo atacó.

Las nubes reaparecieron por un breve período (en merito a Moshé), pero pronto desaparecieron para siempre. En última instancia, la unidad debe surgir de adentro, resultando de un respeto genuino por nuestros semejantes, no debido a influencias externas como un pacificador o al aislacionismo. Basándonos en la inspiración de Aharón debemos esforzarnos por hacer del amor una parte esencial de nuestro carácter, uno que no dependa de factores externos.

Aharón falleció en el día que abre el mes más triste del calendario judío, el mes cuando ambos Templos Sagrados fueron destruidos.

“¿Por qué se destruyó el primer Templo? Por tres pecados, idolatría, indiscreción sexual y asesinato. El segundo Templo, cuando la gente participaba de Torá, mitzvot y actos de bien, ¿por qué fue destruido? Porque albergaban odio infundado uno contra el otro.” (Talmud)

Para rectificar esta falta de unidad, fuimos enviados a un exilio que nos llevó a todos los confines de la tierra. Nunca hemos estado tan “fuera de las nubes” como hoy en día. Dispersados por todas partes y divididos en diferentes comunidades, afiliaciones y ascendencias, nuestro mayor desafío es permanecer unidos a pesar de las diferentes etnias, costumbres, ideologías, etc.

Hemos dejado la nube, y ahora debemos internalizar el mensaje de Aharón de amor y paz. Esto nos inmuniza contra los planes de nuestros enemigos, y acelerará la venida del día cuando todos volvamos a nuestra tierra con alegría, y estos días de duelo sean celebrados como festividades.

LOS VIAJES DE LA VIDA

"Estos son los viajes ..." (Bamidbar 33:1)

El fundador del jasidismo, Rabí Israel Baal Shem Tov, enseñó que esos cuarenta y dos viajes se corresponden con los cuarenta y dos viajes espirituales que hacemos a lo largo de nuestra vida. Comenzamos con el nacimiento, así como el Éxodo de Egipto fue el nacimiento nacional del pueblo judío. El último viaje es a la Tierra Prometida espiritual, la vida que nos espera después de la muerte.

A pesar de que algunos de los viajes intermedios en el recorrido del pueblo judío a través del desierto se vieron acompañados de adversidades, todas las estaciones de nuestro viaje espiritual a través de la vida apuntan a ser sagrados y positivos. Si elegimos el bien por sobre el mal, realmente viviremos a través de esas fases de la vida de la forma que D-os pretende. Si, como el pueblo judío en el desierto, hacemos las elecciones equivocadas, viviremos esos viajes como retrocesos temporales. Aunque nos esforcemos en cada paso de la vida por adoptar las decisiones correctas, debemos también reconocer que incluso los contratiempos pueden transformarse en positivas experiencias de crecimiento.

Likutei Sijot, vol. 4, pág. 1083.

Números (Bamidbar) 30:2 – 36:13

La novena sección del libro Números comienza con el momento en que Moshé se dirige a las cabezas de las tribus (matot, en hebreo) para enseñarles las leyes de promesas y juramentos. Luego continúa con la narrativa histórica de los acontecimientos ocurridos durante el último año del viaje del pueblo judío por el desierto hasta que se prepara para cruzar el río Jordán hacia la Tierra de Israel. 

La décima y última sección del libro Números comienza con el repaso de los viajes (mas’ei, en hebreo) del pueblo judío desde Egipto hasta la frontera con la Tierra de Israel. Continúa con instrucciones de D-os relativas a la inminente entrada y conquista de la tierra.

RABÍ IEHUDA HANASÍ (141 – 211)

Por Nissan Mindel

Nació en el año 3901. Desde su niñez mostró una aptitud excepcional para el estudio. Empezó a aprender de su padre Raban Shimon Ben Gamliel, luego con Rabí Elazar Ben Shamua y Rabí Iaacob Ben Kurshai. Frecuentó también los hogares de muchos otros sabios y así adquirió gran experiencia que le sirvió más adelante en la composición de la Mishna.

Rabí Iehuda era muy rico y toda su riqueza la empleaba para obras de bien, sin aprovecharla en lo mínimo para su goce material. Por su ciencia y por su riqueza empleada para el bien, atrajo el aprecio y el cariño de todos. Al morir su padre Raban Shimon Ben Gamliel, Rabí Iehuda pasó a ser en su sitio Presidente (Nasí) del Sanhedrín y dirigente de la nación.

Rabí Iehuda Hanasí fue un personaje humilde no sólo con los grandes Sabios o con sus colegas, sino también con sus discípulos. Solía decir: "Mucha Torá aprendí de mis profesores, más aún con mis compañeros, pero de mis discípulos más que todos". Muchas veces durante las discusiones talmúdicas, no vacilaba en dar razón a su interlocutor.

Rabí Iehuda observaba los mandamientos estrictamente y se cuidaba mucho del pecado; en este sentido recomendaba: "Considera tres cosas y no llegarás a cometer pecado: piensa que hay un ojo divino, que todo lo ve; un oído que todo lo escucha y un registro en el cual todos tus actos están escritos".

La obra magistral de Rabí Iehuda fue la 'Mishna' que es la redacción de la ley oral resumida en código de ley y dividida en 6 secciones (sedarim) escrita en el año 3949: 1) Seder Zeraim, 2) Seder Moed, 3) Seder Nashim, 4) Seder Nezikim, 5) Seder Kodashim, 6) Seder Taharot.

La Mishna, cuya composición se efectuó de acuerdo con los sabios de aquél tiempo, fue acogida por todas las generaciones venideras como una obra preciosa, la obra clásica y la base de la ley oral (Torá shebeal pe), cuya santidad es similar a la de la Biblia y a la cual no se puede ni añadir, ni suprimir, siendo que fue compuesta con inspiración divina.

Rabí Iehuda Hanasí, llamado también Rabenu Hakadosh, vivió 70 años y fue presidente durante 30 años.

LA EXPLOTACIÓN VERBAL

¿Qué crimen es peor: la explotación financiera o el abuso verbal? "El dinero puede reembolsarse", señala el Talmud, "pero la herida que causan las palabras es irreparable. El dinero es propiedad de la persona, pero las palabras hieren a la persona misma".

Tanto si se debe a las circunstancias como a la naturaleza, algunas personas son más vulnerables en términos emocionales que otras. La Torá nos dice repetidamente que nos cuidemos mucho con la forma en que les hablamos a las viudas, a los huérfanos y a los inmigrantes. A los hombres, se les pide que les hablen a sus esposas con suavidad. "Las puertas de la plegaria a veces están cerradas", se nos advierte, "pero las puertas de las lágrimas, jamás se cierran".

He aquí algunos prototipos de explotación verbal:

• Los insultos: "¡Eh, ‘aparatos!’, ¿no te parece que puedes captar Radio Honolulu con ese pedazo de engranaje que llevas en la boca? ¡Ja, ja, ja!".

• Reprender al otro: "¡Eh, Juancito! ¿Por qué estás tan decaído? ¡Todo es para bien! Al parecer, hiciste unos cuantos pecados y ahora tienes que expiarlos con todo este sufrimiento…

• Excavar el pasado: "¡Mira, Miriam, una foto tuya antes del tratamiento para el acné!".

• Hacer perder el tiempo: Reubén le pide a Dani que lo ayude en sus negocios y Dani lo manda a hacer una búsqueda inútil, dándole a propósito enlaces de Internet que no sirven para nada, números de teléfonos que hace ya rato dejaron de estar en servicio y conexiones que no lo van a llevar a ninguna parte. Dani dice que lo hizo con las mejores intenciones, pero él sabe la verdad.

• Un ejemplo más sutil: Jaime entra a un negocio que ofrece un muy buen servicio al cliente y exprime al vendedor con todo tipo de preguntas y prueba todos los productos de muestra. Entonces, una vez que decidió cuál es el producto más conveniente, va y lo compra on-line por Internet a la mitad de precio.

• Avergonzar en público: "José, yo no tengo la culpa de que no te hayas preparado. Ahora te paras allí y haces la presentación de todos modos".

"Es mejor que la persona se arroje a un horno ardiente", dice el Talmud, "a que avergüence a su prójimo en público". Se nos enseña que avergonzar a otra persona en público no es solamente romperle los huesos, sino que es asesinarla a sangre fría. Si tienes algún asunto por resolver con alguien, trátalo en privado. Sé abierto y trata de llegar a una solución. Y siempre que sea posible, perdona al otro y olvídate del asunto y sigue adelante con tu vida.

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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