Eduardo Kohn

Eduardo Kohn

Dr. en Diplomacia, egresado de Facultad de Derecho de UDELAR. Director de B'nai B'rith para América Latina.

Columna de opinión

¿Para quién o quiénes trabajan y responden?

Fuente: RadioJai

Después de tres meses de la invasión de Hamas, el grupo terrorista ha lanzado 13 mil quinientos cohetes contra las ciudades de Israel, siempre apuntando a zonas civiles. Por supuesto ha causado muertos, heridos, y vasta destrucción edilicia. Decenas de miles de israelíes tuvieron que ser desplazados fuera de la frontera con Gaza, y varias decenas de miles más desde la frontera norte desde donde, y además de los bombardeos de Hamas, Hizbolah, que vuelve a demostrar su dominio absoluto sobre Líbano cuyo gobierno pretende tener voz cuando ni siquiera puede mover un dedo sin autorización, también ataca diariamente con misiles de mayor potencia y alcance. O sea, Israel fue agredido el 7 de octubre, mil 300 civiles asesinados, miles de heridos y más civiles secuestrados. Luego, Israel fue agredido por Hizbolah. Ambas agresiones siguen produciéndose a diario y sin interrupción. Sin embargo, hemos vuelto a buscar en actas y declaraciones, en actitudes y opiniones, en particular de Naciones Unidas, y las potencias que de alguna manera dirigen lo que va quedando de mundo más o menos civilizado, si es que todavía la palabra tiene su significado original, algo que condiga con los hechos en el terreno. Y hemos vuelto a encontrar, desde el día uno (o sea, desde el 7 de octubre) hasta hoy, manifestaciones desde algunos de los presuntos centros de poder, qué convierten a Chamberlain en una caricatura y hasta empalidecen su gestión tan desgraciada, imperdonable y aborrecible.

Israel no entró por tierra a Gaza hasta dos semanas después del pogromo del 7 de octubre. A pesar de la desesperación por recuperar los 240 rehenes que se habían llevado los terroristas de Hamas, Israel comenzó enfrentando a los invasores dentro del territorio israelí, y bombardeó centros de almacenamiento de armas en Gaza. Mientras tanto, Hamas asesinaba a algunos de los rehenes, a otros los violaba, torturaba y los sometía a los tratos que pueden esperarse de quienes tienen como objetivo esencial de su existencia eliminar a todos los infieles como ellos llaman al mundo, pero primero a los judíos. Los rehenes no estaban ni están sólo en túneles; están en casas de familias donde son torturados por las familias palestinas incluyendo sus hijos pequeños; estaban y están en escuelas de la UNRWA, la organización creada por ONU para ayudar a los palestinos, pero que en realidad es un brazo armado de Hamas, además de culpables por secuestro de rehenes ya que ha sido en sus locales que eso ha sucedido.

En esa primera semana de guerra, de golpe, las noticias internacionales anunciaron que Israel había bombardeado el hospital Al Ahli Arab y en escasos minutos, ya se sabía que había 500 muertos (no 488 ni 504, sino 500) y Hamas, si, Hamas, hacía un llamado al mundo para que se condenara la barbarie. Las agencias, todas, sin excepción, los grandes medios de opinión pública se zambulleron a una piscina sin agua y generaron el primer movimiento masivo mundial de antisemitismo a escala desde ese momento, sin tomarse ni 30 segundos para comprobar qué había sucedido. Hoy ya sabemos que la información fue falsa. Hoy ya sabemos que la Yihad Islámica lanzó diez misiles en forma fallida y uno de ellos creó gran destrucción en las afueras del hospital. Hoy ya sabemos que dentro del hospital hubo lógicamente pánico y que sí hubo algunos fallecidos por culpa de la Yihad. Hoy sí sabemos que había más civiles refugiados en el hospital que internados, porque la población civil de Gaza no tiene derecho a refugiarse de bombardeos, sólo los miembros de Hamas en sus túneles; los civiles son escudos humanos. Hoy sí sabemos, que, a partir de una mentira, Israel y los judíos en el mundo comenzamos a ser atacados indiscriminadamente desde la política, las aulas, las izquierdas fascistas, los medios de difusión que reivindican la forma de hacer periodismo como en 1933 en Alemania.

Citaré ahora declaraciones hechas por una autoridad mundial sobre el ataque al hospital Al Ahli Arab para que con la perspectiva de 3 meses podamos ver desde donde partimos y por qué estamos hoy recorriendo caminos sin salida. “No encuentro palabras. Esta noche, cientos de personas murieron, de forma horrenda, en un ataque masivo contra el Hospital Al Ahli Arab en la ciudad de Gaza, que incluían pacientes, trabajadores sanitarios y familias que habían acudido buscando refugio dentro y en los alrededores del hospital. Una vez más las víctimas son los más vulnerables. Es absolutamente inaceptable. Los hospitales son lugares inviolables, por lo que deben quedar protegidos a toda costa. Se deben exigir cuentas a los responsables de cualquier violación.” Esto lo dijo el Alto Comisionado de DDHH de la ONU, Volker Turk. Dio por buena la información de Hamas. Nunca en estos tres meses, ni antes, Turk ha mencionado a Hamas como grupo terrorista. Nunca desde que ocupa su cargo ha hecho mención a los objetivos de Hamas, a pesar de que Hamas sí lo ha hecho públicamente y con sumo fervor. Dijo en ese momento que los hospitales son lugares inviolables, cuando es imposible que ONU aduzca no saber para qué usa Hamas los hospitales, qué túneles ha construido debajo de ellos y la retención de rehenes en esos mismos túneles. Y terminó ese día exigiendo rendición de cuentas a los culpables. ¿Qué rendición de cuentas ha siquiera intentado su gigantesca oficina llena de funcionarios y presupuestos desorbitados hacer rendir a Hamas alguna vez o a la Yihad Islámica por la masacre contra su propia gente en el hospital?

Tiro al blanco contra Israel. Pocas horas después, Turk dijo:” Conforme al derecho internacional humanitario, Israel, como potencia ocupante, está obligado a garantizar que se atienden las necesidades básicas de la población en Gaza, como son los alimentos, agua, y atención médica.” Uno, Turk insiste en la ocupación que no existe. ¿Por qué? Porque, es funcional a su discurso y al tiro al blanco. Gaza fue y está cerrada herméticamente por Egipto. De eso, ni una palabra. Israel se fue de Gaza en 2005. Dos, ¿qué han hecho Turk y la monstruosa maquinaria burocrática de la ONU para impedir el saqueo por parte de Hamas de los camiones que entran a Gaza con alimentos y combustible?

¿Pueden aducir que no hay combustible o peor, que no había, cuando Hamas tenía y tiene todas sus redes de túneles iluminadas, sus barrios residenciales donde se han refugiado sus jefes tienen todo lo que necesitan, cuando hasta hoy en día siguen lanzando misiles a Israel?

El 7 de octubre, Turk declaró su consternación por el lanzamiento de miles de cohetes desde Gaza por lo que él denominó “grupos armados palestinos” y que estaba preocupado porque civiles israelíes habían sido secuestrados y llevados como rehenes. Turk no nombró a Hamas, iniciando desde el primer minuto del pogromo un perverso relato que continúa hasta hoy obviamente en el cual los asesinos no tienen nombre propio a pesar de que ellos mismos distribuyeron videos de la masacre y vaya si se sintieron orgullosos por eso. A eso, se agregó más crueldad: desde el inicio, Turk no le concedió a Israel el legítimo uso de la defensa cuando agregó que no aceptaba que Israel repeliera el ataque. O sea, parece que Israel ni siquiera podía enfrentar a los criminales que estaban dentro de su propio territorio y que habían asesinado, degollado y quemado centenares de civiles.

No creemos en la futilidad de analizar intenciones, sí hechos. Si el día del peor ataque contra el pueblo judío desde el Holocausto, el Alto Comisionado de la ONU para DDHH pretende negar la legítima defensa de la víctima, no acusa con claridad a los perpetradores con lo cual tergiversa de entrada la realidad de quiénes son agresores y quiénes los agredidos, y durante tres meses empuja a buscar condenas mundiales contra el agredido, saltando por encima de civiles asesinados, violados, secuestrados, ¿para quién o quiénes trabajan estos funcionarios?,¿quiénes son sus superiores que les exigen ir contra la verdad aún cuando ésta rompa los ojos? Porque en cuanto a resolver, no solucionan nada de nada. Ni una sola negociación (por rehenes secuestrados, por paso de camiones por Egipto) ni una conversación entre potencias y las partes, tiene a la ONU como parte. Entonces, ¿son sólo instrumentos de difusión maliciosa o no les importa integrar la maquinaria de antisemitismo mundial que ha tenido y tiene luz verde desde la implementación de acusaciones falsas, y haber pervertido la realidad con la mutación de las víctimas en victimarios? La o las respuestas no son explosivas, son repugnantes.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

Eduardo Kohn
(4 de Enero de 2024 a las 15:09)

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Por Enrique Rotemberg Publicado en Ecos del El País

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