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Cruento y salvaje, pero menos que antes: los atentados suicidas del 2020

Edición y resumen de un informe especial del INSS

El Instituto de Estudios de Seguridad Nacional –conocido por su sigla inglesa INSS- publicó un análisis especial de su Programa de Terrorismo y Conflicto de Baja Intensidad, elaborado por los expertos Yoram Schweitzer, Aviad Mendelboim y  Arella Hendler-Bloom, resumiendo el duro fenómeno de los atentados terroristas en el año que acaba de terminar.

Se mantuvo un cierto descenso en la cantidad de atentados suicidas, al igual que en los dos años anteriores, pero lejos se está de poder analizar las cosas con tranquilidad. De por medio, hay muerte y horror.

 

En el 2020, fueron 127 los atentados suicidas, un 14.5% menos que el año anterior.

Fueron perpetrados por 177 terroristas.

Cobraron la vida de 765 personas . El año anterior habían sido 1.855 los muerto.

Dejaron a 1.925 heridos, en comparación con 3.663 en el 2019.

El número promedio de muertos en los atentados suicidas del 2020 fue 6 y el de heridos, 15.

 

Los atentados suicias fueron cometidos en 17 países distintos. De los 127 de todo el año, 57 fueron en el continente asiático. El país más golpeado fue Afganistán, con 52 atentados en los que murieron 400 personas. La mayoría fueron  obra de los Talibanes.

La mayor parte de ellos fueron obra de organizaciones salafistas jihadistas, responsables del 9% de todos los atentados suicidas del año.

También hubo 3 atentados suicias en Pakistán, uno en las Flipinas (perpetrado por el grupo de Abu Sayyaf, identificado con ISIS en el Sudeste asiático) y uno en Rusia, obra de rebeldes islamistas. 

 

También África fue escenario de terrorismo, con 37 atentados suicias en el año, la mayoría de ellos en Somalia. Todos, responsabilidad de organizaciones jihadistas de distintos ánguos: Al- Shabaab  en Somalia, aliado de Al –Qaeda y Boko Haram en Nigeria, aliado de ISIS.

 

Hubo atentados suicidas también en otros países: Kenya, Camerún , Chad, Argelia y Mali.

 

En Medio Oriente, que tal recuerdan los expertos autores del informe, había sido durante 15 años,  hasta hace 3 años,  el escenario más activo de atentados suicidas-más que nada como resultado de la guerra en Iraq, fueron cometidos unos 33 ataques de este tipo.  El año anterior habían sido 47.

 

La mayor parte de ellos fueron en Siria (19) . El segundo en la línea, Iraq (8). Todos fueron cometidos por ISIS.

También hubo otros en Egipto, Líbano, Libia y Turquía, uno en cada país. ISIS siguió siendo el principal responsables de los ataques suicidas en la región. Pero a ellos se sumó Hay'at Tahrir al-Sham, que cometió casi una decena de los atentados del año .

 

 

Los responsables

Las organizaciones salafistas jihadistas fueron las responsables de la enorme mayoria de los atentados suicidas en todo el mundo en el año que terminó: el 88% . Y si se toma en cuenta aquellos casos en los que se estima como altamente probable que ellas hayan sido las autoras, aunque no esté confirmado definitivamente, el porcentaje asciende al 95%.
Solamente 4 de los atentados no pueden ser atribuidos con alto grado de certeza a alguna organización salafista-jihadista. 

 

En el 2019, había sido el Estado Islámico el responsable de la mayor parte de los atentados suicidas, tal cual había ocurrido desde su fundación en el 2014.

 

Pero en el 2020 fue el campo encabezado por Al Qaeda el responsable de casi todos. La mayoria, obra de los Talibanes, la organización que durante años  fue anfitriona de Al Qaeda en Afganistán. 

 

El año que terminó  13 mujeres participaron en 8 atentados en 5 países. 

 

Mirando la década. Un resumen preocupante.

Más de 3.000 atentados suicidas fueron cometidos en 45 países en el transcurso de la década pasada, con el cruento saldo de más de 31.000 muertos y cerca de 57.000 heridos.

Los países que más sufrieron de este tipo de terrorismo fueron: 

Irak (cerca de 800)

Afganistán (cerca de 650)

Siria (cerca de 320)

Nigeria (cerca de 300)

Pakistán (cerca de 220)

Somalia (cerca de 200)

Yemen (cerca de 130)

 

De todos ello, el pico más alto fue entre el 2014 y el 2016, los años más álgidos del Estado Islámico. El descenso del Estados Islámico, hasta su colapso en el 2019 , también se reflejó en una considerable reducción en la cantidad de sus atentados suicidas.


Los autores estiman que dado el valor simbólico que las explosiones suicidas (istishhadiya , en árabe, o sea sacrificio en la senda de Dios) tienen para las oranizaciones salafistas jiadistas, los atentados suicidas continuarán constituyendo una herramienta religiosa simbólica en su lucha en los próximos años, dependiendo su envergadura, su frecuencia y su fuerza de las circunstancias cambiantes en el terreno.

Ana Jerozolimski
(12 Enero 2021 , 18:16)

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