En comunidad

Historias comunitarias judeo-uruguayas: Isabel Burstein

Hay gente que uno asocia por siempre con el trabajo que desempeña, muy especialmente cuando se trata de algo que no es un mero cumplimiento de un horario sino que va mucho más allá de ello, irradiando la sensación de misión, casi de deber moral.

Isabel Burstein Katz es a nuestros ojos una de esas personas. Ha dedicado muchos años a estudios relacionados con la educación en general, la educación judía en particular y sobre la enseñanza de la Historia y la Shoá en forma muy especial.

En su haber, desde el punto de vista profesional, una gran variedad de estudios en distintos marcos:

-         Seminario Magisterial del Dpto.de Educación y Cultura para la Diáspora(1973-1976)

-         Curso de Directores del CIEP (1985)

-         Curso de Especialización para docentes de Secundaria de Mijlelet Shazar de Bs.As, con la supervisión de la Universidad de Tel Aviv.

-         Curso de Actualización en Ciencias de la Educación – Universidad ORT (1997)

-         Curso de “Investigación de Historia Contemporánea” del Instituto Claeh (2006)

-         Cursos de perfeccionamiento en Israel, EEUU, Buenos Aires y locales.

-         Viajes de estudio a Polonia 2003 y 2008, a Lituania y Letonia en 2012,

a Bielorusia 2014 y a los Balcanes 2016.

 

Pero está por supuesto también la parte personal. Isabel está casada con el Dr. Eduardo Kohn, con quien tiene 3 hijos y 5 nietos.

Esta es su visión.

P: Isabel, es un gustazo realizar al fin esta entrevista concebida hace mucho tiempo, aunque al final nos quedó un poco demorada. Pero vos seguís haciendo muchas cosas, así que no hemos perdido nada. ¿Qué te parece ser parte de la serie “Historias comunitarias judeo uruguayas”? Te invité a participar ya que considero que sos una figura clave en la educación judía en nuestra colectividad. Y comunidad no pasa solamente por cargos de dirigencia política institucional.

R: Querida Jana, es un honor para mí el ser incluída en esta serie de entrevistas. No sé si merezco el adjetivo de “clave” en la educación judía pero sí acepto el de larga experiencia. Pertenezco a una generación de Morim (docentes) que se ha ido retirando y prácticamente ya no está ejerciendo. Comencé a trabajar como Morá (maestra) en el año 1974 y desde ese momento hasta la actualidad continúo en esta bendita tarea, que disfruto y de la cual me enorgullezco.

 

P: Bendita sin duda, la describiste bien. ¿Cómo te presentarías, si tuvieras que hacerlo en pocas palabras? ¿Docente es lo que más te identifica? 

R: Si, sin duda alguna esa sería la palabra.

Permitime contarte cómo llegué a eso. En realidad nunca me lo había planteado. Yo regresé de un año en Israel, Shnat Sherut, y quería mantener y mejorar el ivrit (hebreo) que había aprendido. Tomaba clases particulares con el entonces famoso profesor Bourla. Y un día se me acercó la que considero mi mentora y referente en la educación judía, Braja Szilkowski y me propuso estudiar ivrit en el Seminar Lemorim que también funcionaba en la Escuela Integral. Comencé el Seminario por impulso de ella y le estaré por siempre agradecida.

En la celebración de los 50 años de la Escuela Integral

 

El camino en la educación judía uruguaya

P: Braja, toda una institución realmente. Contame por favor de tu trayectoria en la educación judía uruguaya.

R: Como te contaba comencé como Morá de un 3er. año de Primaria pero a partir de allí me fui desempeñando en diferentes ámbitos asumiendo otras responsabilidades como Coordinadora del Centro de Estudios, Coordinadora de Biblioteca, docente de Secundaria, Coordinadora de Bachillerato Nacional e Internacional y Asistente de Dirección en Bachillerato. Actualmente soy docente de Bachillerato y Coordinadora en Secundaria.

P: ¿Es lo correcto identificarte siempre con la Escuela Integral?

Con alumnos , en una imagen del 2019

 

R: Si, es cierto, la mayoría de la gente me relaciona y me conoce por mi trabajo en la Escuela Integral. Pero mientras trabajaba en la Escuela Integral también lo hacía en el Dpto. de Educación Judía de la Sojnut. Me desempeñé por varios años como Directora de la Central Pedagógica que funcionaba en la calle Payán, donde hoy está la NCI, y también fui docente de Didáctica en el Seminario Magisterial de Morim (docentes) que funcionaba también allí.

Pero mi desarrollo profesional comenzó en la Escuela Integral a la cual ingresé en 1972, el año que viene se cumplen 50 años, y continúa aún hoy allí. La Escuela Integral me vio crecer y en ella y con ella fueron transcurriendo todos los momentos importantes de mi vida profesional y personal. Ingresé muy joven como Secretaria del entonces Administrador, Manuel Sisler, y luego fui pasando por los diferentes sectores y asumiendo diferentes desafíos. Trabajando en la escuela cultivé mis amistades ,conocí a mi marido, me casé, crié a mis hijos y hoy con orgullo te cuento que cuando voy a buscar a uno de mis nietos en la puerta del Gan me encuentro con padres que fueron alumnos míos, toda mi vida transcurrió y continúa transcurriendo junto a la Escuela Integral.

 

P: ¿Cómo ves hoy a la educación judía en Uruguay? 

R: Yo veo a la educación judía como pilar fundamental en el desarrollo y mantenimiento de la identidad judía en el Uruguay. En nuestra Escuela en particular considero que se viene adecuando bien a los nuevos desafíos. El mundo de hoy nos impone cambios y adaptaciones en todos los ámbitos y por supuesto también en el ámbito educativo. Existe toda una nueva camada de morim (docentes)  que trabaja con entusiasmo acompañando a lo que es el alumno del siglo XXI. Los cambios son principalmente en las formas y no en la esencia. En lo que respecta a la educación judía en particular, la escuela continúa apostando al estudio del Ivrit (hebreo), al Sionismo y el amor a Israel, junto al respeto a la diversidad religiosa.

También cuenta con una Comisión de padres y una Dirección, que junto al plantel docente, se preocupan y se ocupan para que el área de educación judía cuente con todo lo necesario para que esta educación sea de calidad y esté permanentemente actualizada. 

 

 

El estudio de la Shoá

Capacitando a jóvenes educadores del Proyecto Shoá

 

P:  ¿Qué lugar ocupa la investigación y el estudio de la Shoá en tu preparación y en tu dedicación a la educación judía?

R: Hoy lo es todo. Comencé a estudiar el tema en 1990 y desde entonces continúo estudiando e investigando sobre ese período de nuestra historia.

La historia de la Shoá no se terminó de escribir y exige de toda persona que se dedique seriamente al tema, continuar estudiando y actualizar sus conocimientos permanentemente.

La historiografía de la Shoá se viene actualizando con el tiempo y puedo decirte que hay datos y conceptos que han venido cambiando en forma significativa.

Aprendí muchísimo de mis viajes de estudio. Estuve dos veces en Polonia, una en el marco de Marcha por la vida y la segunda en el marco del curso de Morei Morim.

P: Recordemos, se trata de un curso especial en Yad Vashem, el Museo Recordatorio del Holocausto en Jerusalem, que despliega un esfuerzo muy grande en la parte educativa. Y Moréi Morím, que traducido literalmente significa “maestro de los maestros”, es precisamente para docentes que enseñan sobre la Shoá.

R: Exacto. Además, conformamos un grupo de hispanoparlantes(de Latinoamérica y España) que comparte conmigo el interés por la Shoá y hemos realizado varios viajes de estudio. Estuvimos en Lituania, Letonia, Bielorusia, los Balcanes y Grecia. Este aprendizaje vivencial contribuyó muchísimo a mi formación.

Isabel,adelante en el medio, miembro de a Comisión de Honor del Museo del Holocausto en Uruguay

 

P: ¿Por qué elegiste ese tema como especialidad? 

R: También fue de casualidad y sin premeditación. En mi casa siempre hubo muchísimos libros sobre la Shoá ya que mi marido  estudiaba y enseñaba el tema. Pero para mí, siendo Morá (maestra) en Primaria, este era un tema más de tantos que uno podría estudiar a fondo.

Todo comenzó en el 1er. Seminario en Yad Vashem, en 1990, al que concurrimos juntos con Eduardo. Allí nació una conexión y sentido de compromiso que me acompañan hasta hoy. Hablamos de los años 90, hablamos del auge de la Negación de la Shoá. La Negación me llevó a investigar y me llevó a leer muchísimo material en inglés ya que en ese momento no existía bibliografía en español.

A mi casa, a través de la Antidefamation League de la Bnai-Brith llegaban libros inéditos sobre esta temática y de a poco me fui adentrando y especializando en el tema. Cada argumento de los negadores me llevaba a estudiar más y más. El estudio de la Shoá te envuelve en ese círculo de preguntas y cuestionamientos que te exigen encontrar respuestas que a su vez generan nuevas preguntas, y eso te va atrapando como un pulpo. Por lo menos eso es lo que me ocurrió a mí.

P:  Es muy interesante ese vínculo justamente con la problemática de la negación de la Shoá. Me hiciste acordar de un sobreviviente al que entrevisté, Jorge Klainman, hoy residente en Israel, que después de la Shoá se instaló finalmente en Argentina. Había decidido no hablar, ni contar, ni decir nada sobre lo que había pasado, para poder vivir con normalidad….hasta que se topó con los negadores de la Shoá. Desde entonces no paró de contar.

R: Muy comprensible por cierto.

La  singularidad de la Shoá y otros genocidios

P: ¿Cómo explicarías tú el hecho que los judíos destacamos la singularidad de la Shoá, y que eso no significa creer que no ha habido otros genocidios?

R: Cada genocidio tiene sus particularidades y sus generalidades. Hay cosas que son comunes a todos los genocidios así como también cada uno tiene sus singularidades. Compararlos no es equipararlos. Cuando entramos a comparar con otros genocidios resulta indispensable establecer lo igual y lo diferente. Y nunca comparar el sufrimiento ya que ello entra en un plano incomparable. Pero hay procesos que se repiten en todos y está bueno conocerlos, para estar alertas ante las diferentes etapas e intentar intervenir para evitar que el proceso continúe desarrollándose.

En mis cursos estudiamos sobre el Genocidio Armenio y comprobamos que sucedieron algunas cosas muy similares a las que se repetirían años después. En cuanto a lo singular de la Shoá yo destacaría como ejemplo el concepto de Totalidad, la eliminación de todos los judíos, en todo lugar y todo “lo judío” en todos sus aspectos. Tanto los judíos como el Judaismo fueron blanco del nazismo.

 

Judíos y no judíos analizando la Shoá

P: Isabel, si no estoy equivocada, tú has disertado sobre la Shoá en distintos ámbitos, no sólo dentro de la colectividad. ¿Es muy distinto hacerlo ante públicos no judíos?

R: No creo que sea tan diferente. Quizás necesite un poco más de contexto histórico, pero en ambos públicos apelamos al conocimiento, empatía, memoria y acción. Y un ejemplo de ello lo tenemos en el “Proyecto Shoá, Memoria y Legado” del cual me siento madrina y sumamente orgullosa.

Ese proyecto tanto en su primera etapa de Muestra, como en su segunda etapa de visitas a colegios se gestó en el comedor de mi casa y lo que hoy ha alcanzado es un orgullo para toda la comunidad. Y la prueba está que se han comprometido con él como guías, jóvenes judíos y otros que no lo son.

 

P: Como sabemos, varios docentes uruguayos no judíos han estudiado y estudian la Shoá, habiendo participado inclusive en cursos en Yad Vashem. Yo pensé muchas veces que quizás un judío puede comprender mejor la dimensión de lo sucedido, porque esas historias de horror siempre están en nuestras familias. Pero por otro lado, el mensaje de un docente no judío que se interesa por el tema y lo conoce de cerca, tiene una potencia muy especial. ¿Cómo lo ves?

R: La Shoá fue un hecho en el que los judíos fuimos víctimas,(y no las únicas), pero pertenece a la historia de la humanidad. Al estudiar la Shoá estamos interpelando al ser humano y sus capacidades. La Shoá deja al desnudo la capacidad humana para hacer el bien, como para desarrollar el mal radical. La Shoá se transformó en un área de estudio de gran cantidad de disciplinas: sicología, sociología, educación, filosofía entre otras.

Para cualquier docente, judío o no, la Shoá es una excelente oportunidad para abordar en su clase temáticas sumamente relevantes. Todo aquel que toma contacto con lo ocurrido durante la Shoá, siente esa necesidad de acción.

El no permanecer indiferentes es una de las grandes lecciones de esta tragedia, y hoy, vivimos en un mundo cada vez más distante de los eventos del período nazi, pero no por ello más alejado de prejuicios, de violencia, de discriminación, de intolerancia y de odio.

Conocer la Shoá permite pensar acerca del uso y el abuso del poder, permite comprender acerca de las ramificaciones del prejuicio, el racismo, la xenofobia y los estereotipos. Permite concientizar acerca del valor de la libertad, la tolerancia, el pluralismo y la diversidad y acerca del rol y las responsabilidades que le caben a los individuos, a las organizaciones y a las naciones al enfrentarse con violaciones a los Derechos Humanos.

Abordar todos estos temas es una oportunidad y un deber de todo docente, judío o no, si pretendemos una sociedad mejor.

 

En comunidad

P: Era inevitable concentrarme en una entrevista contigo en la educación y el estudio de la Shoá.  Pero seguramente has hecho otras cosas a nivel comunitario.

R: También realicé trabajos comunitarios como voluntaria.

Fui miembro de la Bnai-Brith y como tal, nuestra filial realizaba actividades sociales, de recaudación y de donación.

Mi primera experiencia en tareas de responsabilidad dentro de la Comunidad fue en la propia Escuela Integral. Hubo dos años en los que me aparté de la docencia y me fui a trabajar con mis padres. Sin embargo, no me alejé de la Escuela y pasé a integrar el llamado entonces “Comité Ejecutivo” como voluntaria. Este Comité me envió como delegada al Vaad Hajinuj y allí ocupé el cargo de Secretaría de la Directiva. Pero como te dije fueron dos años solamente, ya que extrañé horrible la docencia y regresé para quedarme.

Más adelante comencé a trabajar en Merkaz, el brazo político del Movimiento Masortí. Como representante de Merkaz en la OSU ocupé los cargos de Tesorera y Pro-Secretaria.

También incursioné, por un período muy corto, como Directora Ejecutiva de Masortí Amlat, para América Latina, pero dicho puesto me exigía visitar comunidades en Latinoamérica los fines de semana justo en el momento en que nacían mis nietos y prioricé el estar con la familia.

Actualmente soy miembro de la Asamblea de Representantes de la NCI desde el año 2003.

P: ¿Por qué decidiste dedicarte a esto?

R: Me identifico plenamente con el Judaismo Masortí y siempre consideré importante trabajar y colaborar para que ocupe el lugar que le corresponde dentro del ishuv.

El broche de oro: la familia

Isabel y Eduardo

 

P: Y algo mucho más personal. Contame por favor sobre la familia que formaste. Estás casada con Eduardo Kohn, y sé que junto a vuestros hijos, los nietos son la luz de vuestras vidas, como suele pasar. Contame de todos ellos.

R: Este año cumplimos 43 felices años de casados, compartiendo desde siempre, cada uno desde su lugar, nuestro interés y vocación por el quehacer comunitario.

Nuestra familia se vio bendecida por tres hijos varones que junto a nuestras queridas nueras nos regalaron 5 hermosos nietos:

Julieta(13), Ian(9),Clarita(7),Agustín(5) y Sofía(1).

Cada uno se ha ganado un lugar en nuestros corazones y nos sentimos sumamente orgullosos de todos ellos.

Julieta, la mayor, está preparando su Bat-Mitzvá ya que debió postergarse por la pandemia y es para nosotros la primera experiencia como abuelos de un nieto que sube a la Torá, lo que nos provoca una emoción que va mas allá de las palabras.

 

Con los nietos, en una foto del año pasado

 

P: Te deseo que tengan junto a Eduardo muchos momentos de felicidad y disfrute con hijos y nietos, siempre con salud.  ¿Algo más que te gustaría agregar?

R: Quisiera comentar que la pandemia planetaria nos modificó hábitos de vida en todos los órdenes, nos  trajo desafíos que ni imaginábamos y continuamos tratando de entenderlos. En ese contexto veo un futuro complejo e incierto para las nuevas generaciones a las cuales trataremos de aportar todo lo que esté a nuestro alcance mientras tengamos las fuerzas para hacerlo.

Muchos se preguntan cómo sigo aún trabajando en la docencia y mi respuesta es que mientras me sienta querida y respetada por mis alumnos, y ellos escuchen lo que tengo para decirles, estaré feliz de cumplir mi misión.

P: Hasta los 120 pues. Muchas gracias Isabel

R: Muchas gracias a ti.

Ana Jerozolimski
(20 Septiembre 2021 , 05:11)

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