En comunidad

Se ha ido una gran mujer: Eugenia Mitelman

Hay personas que uno cree que siempre estarán, porque es imposible imaginarlas inactivas y ausentes. Y porque es inconcebible el entorno comunitario sin ellas. Una de esas personas, por quien teníamos un especial cariño personal, era Eugenia Mitelman (z”l), fallecida este lunes en Montevideo a los 91 años de edad.

Los rezos durante la shivá, la semana de duelo, tendrán lugar en Yavne. El servicio religioso será oficiado por su sobrino nieto Itzjak Preschel, el rabino del Yavne, del que Eugenia estaba muy orgullosa. Es el nieto de Ana, su única hermana.

Vaya ante todo nuestro pésame a su familia, a sus cuatro hijos Paula, Raquel, Carlos (Caco) y Gabi y sus respectivas familias, a sus 9 nietos y 13 bisnietos, nueras, yernos  y demás familiares. Dado que su estado de salud se había estado deteriorando últimamente en forma gradual, sus dos hijas mayores, que viven hace décadas en Israel, alcanzaron a viajar a Uruguay hace ya un mes, lo cual hizo posible que la querida Eugenia partiera físicamente de este mundo rodeada por sus mayores tesoros, sus cuatro hijos.

 

Con sus hijos. De izquierda a derecha: Raquel, Gabi, Paula, Eugenia y Caco

 

Eugenia tuvo una intensa actividad comunitaria. Por su larga trayectoria en WIZO, fue nombrada hace 15 años Presidenta de Honor. Había sido durante años Presidenta del centro ATID de WIZO. Y también fue activa en la Comisión de Madres de la Escuela Integral, activista en la Kehila, la OSU y otras instituciones comunitarias.

Nosotros la recordamos en especial de dos ámbitos.

En primer término, por los muchos años en los que trabajó voluntariamente en Voz de Sion en el Uruguay junto a su Director José Jerozolimski. Recordamos con claridad cuánto valoraba papá su gran aporte , su disposición, su presencia misma. Y por supuesto, la ayuda que significaba su hermosa voz.

Eugenia con José Jerozolimski y Dorita Slepian, que también fue una gran locutora en Voz de Sion en el Uruguay
Eugenia y José Jerozolimski con Ana Vinocur, al finalizar una entrevista que concediera a Voz de Sion en el Uruguay

 

Además, por su rol en la Escuela Integral, donde sentíamos que estaba pendiente de todo. De niños y jovencitos, para nosotros –en nuestra generación- era “la mamá de Caco”, uno de nuestros queridos compañeros. Pero además sabíamos que era un pilar de la escuela, aunque no podíamos en aquel entonces explicar qué cargo formal englobaba toda su vasta actividad.

En detalle, en primera persona

A raíz de su lamentable fallecimiento, ubicamos en nuestro archivo uno de los capítulos de la serie “Postales” de la vida comunitaria que nuestro colaborador Isaac Gliksberg hizo hace muchos años con Eugenia. Fue publicada el 18 de setiembre del 2008 en "Semanario Hebreo". Este es un resumen de su relato.

 

Eugenia nació en 1930 en Montevideo, cuando sus padres vivían en la calle Pando en Goes. Nació en su casa, con partera. Era hija de Efraín Mitelman y  Sara Tenerman. Su papá era de Chelm, Polonia y su  mamá de Lubianka,cerca de Chelm. Se casaron en Polonia en 1925 y pocos meses después su padre quiso  buscar nuevos horizontes . Se fue con un grupo de jaluztim, pioneros, a Israel,  pasando por Chernovitz. Allí los detuvieron y, una vez libres, salieron hacia Israel . “Llegaron en la peor época”, contó Eugenia. “Era una etapa de picar piedras para las calles y de dormir a la intemperie. Como vio que allí haciendo lo que hacía no podría progresar, incluso se enfermó, en 1928 se vino al Uruguay y, viendo cómo era la vida acá y las posibilidades de futuro que había, se trajo a mi mamá que llegó en 1929. Así que, como en muchos otros casos de inmigrantes judíos, mis padres, casados, estuvieron separados cuatro años… Mi papá en Uruguay fue guarda de tranvía de una línea de la Estación Reducto durante muchos años y luego fue cobrador de la “Kehilá”. Mi mamá se estableció con un almacén de barrio en Concepción Arenal entre Guaviyú y Porongos, frente a la Iglesia San Miguel y allí estuvo varios años”.

 

A través de su relato, podemos reconstruir parte de la vida judía en el Goes de entonces.

“Lo que recuerdo de ese barrio Goes es que vivíamos rodeados de inmigrantes judíos. Aquel barrio lo recuerdo siempre con cariño. En la esquina de mi casa vivían los Cizin, hoy ambos hermanos médicos. Hubo un tiempo en que nos mudamos frente a lo que llamábamos “la piscina” (lo que es hoy el Club Goes) y era un barrio muy parecido a un villorrio judío de Europa… Fui a la Escuela judía “Dr. Herzl”, donde hice el ciclo completo y a la Escuela Pública No. 33 de 2º.- Grado República de Colombia, en Blandengues entre Arenal Grande e Inca. Recuerdo que mis maestros siempre me elegían para cantar y recitar…Me encantaba hacerlo, tanto en idish como en hebreo. Tuve a la Maestra Aspira, al Maestro Mazin, a Bronstein, el Director Gral. Era León Schwartz. En mi época, la escuela estaba en la calle Blandengues. Antes, creo, estaba en la calle J.L. Terra.”

Isaac preguntó a Eugenia cómo era el hogar en el que creció.

“ Mi casa era una casa en la que se  comía kasher y se respetaban las fiestas tradicionales, aunque mi madre mantenía abierto el almacén los sábados y ella trabajaba allí… Mi abuelo fue un hombre muy religioso, de espesa y larga barba blanca, muy respetado y consultado por el Rabino Milevski y, de él, además del orgullo de ser su nieta, conservo muchas anécdotas para contar y cuando falleció, en Sucot, fue velado y enterrado con todos los honores de un “santo judío”.

 

Eugenia tenía grandes recuerdos de juventud.

 

-“En mi casa se recibía el “Folksblat”,diario sionista en idish que se editaba en Montevideo, y allí encontré un anuncio de una actividad cultural que iba a realizarse en el “Hanoar” (el movimiento juvenil Hanoar Hatzioni) y como el orador era una figura muy conocida en aquella época, yo quise escucharlo. Fui con mi hermana y, a partir de ahí, comencé a concurrir al “Hanoar” del Centro, hasta que se formó una agrupación en Goes, en la calle Blandengues, justamente, donde funcionaba la escuela Dr. Herzl y recuerdo que mi primer “Madrij” fue Menajem Ungarovich. Recuerdo los encuentros semanales, los cantos en coro,  lindos recuerdos. Y cuando nos mudamos para el Barrio Palermo, me cambié para el Hanoar del Centro, que quedaba en la calle Soriano 837.  Fui “Madrijá” (líder) de un grupo de chiquilines chicos y mis amigos allí eran Juanita Levinson, Nelly Bergstein, Nahum Bergstein y, quien luego fue mi esposo, Mauricio Waiter-aunque ya trabajábamos juntos en la Cooperativa de Vendedores a Plazo (“Kventenikes”) de la calle Rondeau entre Mercedes y Uruguay- y muchos otros nombres que ahora no recuerdo”.

 

 

Y agregó: “En la Cooperativa trabajé desde 1945 hasta 1951 pero antes, había trabajado con los Burcatovsky en Gral. Flores.”

 

Eugenia contó a Isac que se casó con Mauricio Waiter en la sede de WIZO en la calle Andes entre Canelones y Soriano. En lo personal, Eugenia sufrió un gran golpe ante la súbita muerte de su esposo  en 1974 a la tempranísima edad de 45 años, cuando ella tenía 44.

“Comenzó un período muy difícil para mí, con cuatro hijos y,nunca olvidaré el apoyo que me brindó entonces WIZO”.

Eugenia y Mauricio Waiter

 

Esta destacada institución femenina judía , con su sede central en Israel y activa en diferentes partes del mundo, estaba ya entonces muy presente también en Uruguay. Así contó Eugenia sobre su vínculo especial con WIZO.

“En ese entonces, al casarme,  yo no podía imaginar que, años más tarde, ya nacidos mis hijos, la WIZO iba a ser mi otro hogar. Cuando mis hijas concurrían a la Escuela “Sholem Aleijem” , un día me llama una compañera y amiga y me dice que ella quisiera que yo fuera a WIZO. Esa amiga fue Zulamita Raicher . Me dijo que  querían  formar un Centro diferente dentro de WIZO, dedicándonos más a las actividades culturales y, como ésto me interesaba, fui y me vinculé nuevamente a la colectividad. Este grupo se denominó “Centro ATID” (“Futuro”) y a partir de ahí, comencé a integrar el Ejecutivo. Fui Secretaria de Actas, Sec. Gral. del Centro “ATID”,fui varios años su Presidenta, llevando a cabo siempre diversas actividades de carácter cultural. También fui Secretaria del Ejecutivo, Directora de Cultura y en el 2006 fui nombrada Presidenta de Honor en mérito a mis años de trabajo en WIZO”.

 

En una recepción organizada con motivo de la llegada a Uruguay de la Presidenta de WIZO mundial Raya Yaglom, aquí en la foto

 

Eugenia recordó que en ese momento, WIZO sostenía durante todo el año a 13 familias judías, apoyaba al Hospital Pereira Rossell, al Hospital de Clínicas y  a la Escuela Ana Frank. Además, agregó , durante cinco años WIZO suministró la comida a una Escuela Pública carenciada y ese año se disponían a trabajar con la Cárcel de Mujeres.

Esa no fue su única actividad comunitaria.

“Fui delegada ante la Organización Sionista del Uruguay y fui la primera mujer en integrar  la Mesa de la Kehilá, hace muchos años. Integré la Comisión de Damas de la Escuela Integral Hebreo Uruguaya, de la cual mi esposo, fue cofundador”.

Además, Eugenia participó en diversos coros destacados de la colectividad, desde el coro Ronit de la Escuela Integral dirigido por Natan Margalit, hasta el coro Ajim en el que cantaba hasta hace poco. Recordamos la firmeza de su voz, y su alegría de poder cantar.

El coro Ronit de la Escuela Integral, dirigido por Natan Margalit. Eugenia se encuentra en la primera fila en el medio. También su esposo Mauricio formaba parte del coro.

 

Eugenia desplegó una actividad muy original, sobre la que contó al hablar de sus viajes.

-“Participé, representando a WIZO, en Congresos internacionales en distintos países de América, en la región y en Uruguay y durante muchos años, desde el fallecimiento de mi esposo, y gracias a un ofrecimiento de Máximo Brener, pude a partir de ahí, durante cada año, organizar grupos de viaje de alumnos de escuelas judías a Europa e Israel. Así que, desde entonces, cada año viajo a Israel. Y cada año que llegó allí, veo un país que crece y crece, con un empuje y una dinámica extraordinarias.”

También fue acompañante en los viajes de egresados de 4° de liceo de la Integral.

Con la generación 78 en el viaje de fin de liceo a Bariloche . Eugenia, en la punta izquierda, de pie.

 

En términos comunitarios, su resumen principal pasa por su actividad en WIZO.

-“Para mí, WIZO fue lo más hermoso que pudo darme la vida, a la par que mi familia. Me siento muy orgullosa de ser judía y de pertenecer a WIZO. Entre las numerosas grandes mujeres que tuvimos en WIZO Uruguay,recuerdo siempre a Anita Jamitovski, entre muchas otras, claro está.Y exhorto a las jóvenes judías a acercarse. Se sentirán bien acompañadas por hermanas judías”.

Eugenia nos ha dejado físicamente y eso crea un vacío. Pero dejó huella y una impronta inolvidable. Que descanse en Paz. Y a su querida familia le deseamos que no sepa más de dolor y que en su bendito recuerdo halle consuelo.

Ana Jerozolimski
(11 Octubre 2021 , 17:36)

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