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Emociones y expectativas en la delegación uruguaya en la Macabeada

Dicen algunos que en deportes, lo principal es competir. Pero claro que es una gran cosa también ganar, y bien. Y la delegación uruguaya en la Macabeada número 21 que se inauguró el jueves de noche en Jerusalem, ya ha tenido algunas victorias, aunque también hubo partidos perdidos.

 

 

 

 

 

 

No está de más volver por unos minutos al jueves, el día de la inauguración oficial, y rememorar la emoción que envuelve a los deportistas en general, cerca de 10.000 de más de 60 países que llegaron a Israel especialmente para participar en los juegos olímpicos del mundo judío.

Para esta nota, conversamos con algunos miembros del equipo de Fútbol master, de mayores de 55, que podía incluir unos pocos de algunos años menos.

El capitán del equipo es Marcelo Albojer, para quien la actual es la quinta Macabeada en Israel, aunque tiene en su haber otras 3 Macabeadas Panamericanas. 

Marcelo es el del medio

 

“Esta es muy especial para mí porque yo ya estaba medio retirado del deporte debido a una operación de la espalda. Pero cuando se formó el grupo decidí que voy como sea, empecé a cuidarme y entrenarme y por suerte acá estoy”, nos cuenta. Ineludiblemente, Marcelo recuerda que es una Macabeada en la que la sensación de muchos es de “pos-pandemia”, lo cual va de la mano de lo duro de haber perdido gente querida por el virus.

 

Un elemento que destacan en este equipo es la participación de deportistas argentinos, lo cual se dio por una serie de circunstancias internas, y resultó en la formación de un grupo cuyos miembros sienten como si se conocieran desde siempre, con una dinámica “espectacular”, según Albojer.

“Siempre que venimos aquí a competir, tenemos aspiraciones deportivas. Pero lo central es darlo todo”. Marcelo considera que el equipo al que se iban a enfrentar este domingo de mañana, Argentina, es el candidato a llevarse la medalla de oro. “Pero nosotros vamos a dar batalla, vamos a pelearla”. 

 

Un espíritu similar es el que tiene Álvaro Shafffer, el técnico del equipo, quien está unido a Macabi desde chico. Activaba allí de niño, luego jugó al basquetbol federado por Macabi y también al fútbol de salon. Ahora es técnico categoría master de Macabi.

 

 

Los uruguayos del plantel. De izquierda a derecha Marcelo Albojer,Diego Berenson,Cuke Bzurovsky,Sergio Hazan,Alvaro Shaffer(DT),Daniel klein,Diego Garfinkel,Quique Waserztein,Diego Garfinkel,Eduardo Klinger(golf)y Kofi Kofman

 

“Para mí es un orgullo representar a mi país ,a mi colectividad y al club del que soy hincha en una competencia internacional y hacerlo en Israel, un país al que quiero y admiro”, nos dice. “Es difícil imaginarse la.magnitud y la emoción que se vive día a día en este.evento que es el segundo a nivel mundial en participantes luego de las olimpíadas”. Para permitirnos hacernos una idea clara de la envergadura, Álvaro recuerda que en las olimpíadas de Londres compitieron unos 12.000 deportistas. En las Macabeadas hay hoy aproximadamente 10.000.

 

“Estar compartiendo esta experiencia con integrantes de la comunidad judía de.todo el mundo en Israel es un triunfo y si a esto le podemos agregar buenos resultados.deportivos para Uruguay , esto sería un sueño perfecto”.

 

Álvaro, visiblemente emocionado, agradece la oportunidad de expresar esto sentimientos y pide despedirse con un clásico: “Macabi Noma!! Uruguay Noma!! Israel Noma!!”.

Uno de los jugadores de Fútbol Master es Diego Garfinkel, quien llegó a la Macabeada en una situación singular, a la que dedicaremos una nota separada: tres generaciones juntas. Su padre Eugenio, tenista, es uno de los dos abanderados, y su hijo Alan juega en el fuerte equipo de fútbol open.

Diego con su padre y su hijo Alan

 

 “Participar en un evento así es muy emocionante. Ver a todo el mundo en el hotel en Natanya , deportistas de distintos países, está buenísimo”, cuenta entusiasmado. "En el 81 vine a la Macabeada pero sólo a acompañar a mi padre que jugaba. En el 89 jugué al fútbol  y dentro de todo nos fue bastante bien, perdimos en octavos de final”. Recuerda que en el 91 participó en las Macabeadas Panamericanas en Uruguay. “Teníamos un cuadro  muy bueno de fútbol de salón y ahí ganamos la medalla de oro”.

Diego comenta lo que le significa representar  a Uruguay . “Siempre es una gran emoción. Y tuve la fortuna de poder representar a Uruguay también en la selección de fútbol de salón no en un evento judío, tanto juvenil como mayo. Y hacerlo ahora acá, en las Macabeadas, también está inolvidable”.

Y si además de todas las emociones vividas se hace deporte, nada mejor. “Mi padre siempre  nos inculcó que el deporte es salud y nos decía que cuando al mediodía se iba a jugar al tenis era como ir al psicólogo. Yo por suerte pude transmitirle lo mismo a mi hijo. Esto influye en muchas cosas buenas. Conozco más gente por el deporte que por otras cosas, de todos lados, tanto dentro como fuera de la  colectividad”.

 


Las Macabeadas siguen adelante, a Uruguay le aguardan varios partidos en distintos deportes, y la esperanza es , ante todo, que la delegación represente bien al país y a la colectividad. Medallas, por cierto, serán bienvenidas.

La emoción de los abanderados

El pabellón nacional fue llevado, en la entrada de la delegación uruguay a la multitudinaria ceremonia de inauguración, por Eugenio Garfinkel y Leonardo (Buby) Rosenblum.

 

Publicaremos por separado una nota sobre las tres generaciones Garfinkel en la Macabeada. Aquí, compartimos hoy el testimonio de Leonardo Rosenblum.

 

Buby aclara que “no soy abanderado por mis hazañas deportivas, que obviamente jamás tuve, sino que, supongo por mi actividad comunitaria en la institución”. Esto, aunque juega al tenis doble, con su amigo y compañero en el porte del pabellón nacional Eugenio Garfinkel. “Y después de tomar ya la decisión de venir, la adrenalina comienza a fluir”.

Recuerda que cuando se realizaron las últimas Macabeadas Panamericanas en Uruguay en 1991, él tuvo a su cargo la conformación del programa de 22 deportes, con la participación de 1400 deportistas. “Es  un trabajo  muy arduo que nos llevó meses de preparación, pero lo logramos”.

Pero la historia va más hacia atrás. Buby es socio de Macabi desde 1952. “No estoy seguro pero creo que debo ser el socio más antiguo de la institución, muy probablemente. Fue directivo, llegó a ser vicepresidente cuando José Sasson era presidente , y tuvo además gran actividad a nivel comunitario en general, especialmente en Tzedaká, donde fue presidente 8 años.

 

Doble emoción: representar a Uruguay y hacerlo en Israel, en un evento judío mundial

“El hecho en sí de la Macabeada es muy adrenalínico”, dice Rosenblum. “Ya en la espera frente al estadio Teddy , durante 3 horas, empiezan a aflorar las primeras emociones. Cuando todos los  chicos –yo soy el más viejo de toda la delegación-vienen, te abrazan, se quieren sacar una foto con la bandera, eso ya es una gran caricia al alma”.

Y está por cierto la imponencia de la entrada de las delegaciones. “Cuando comienza el desfile de las delegaciones, uno vive una experiencia inolvidable, imborrable, que quedará por siempre como uno de los hitos más importantes de mi vida, con mi señora en la tribuna y con uno de mis hijos en la delegación, como deportista, ya que correrá la media maratón en Jerusalem. El desfile con la bandera fue absolutamente maravilloso”.

Con su hijo Fabián

 

No se puede olvidar además el hecho que todo esto ocurre en el Estado judío y que en Israel se dan cita miles de atletas judíos de todo el mundo. Rosenblum hace referencia  también a ello. “La fiesta en sí de la de la Macabeada con la culminación del Hatikva, el himno nacional de Israel, te pone la piel de gallina. Cantarlo con 30 ó 40.000 personas, de los cuales 10.000 son atletas de todo el mundo judío, es imponente”.

Y hay puntos especiales que cabe destacar: la participación de una delegación de Ucrania, que estaba justamente junto a la uruguaya, y la participación de Cuba. “Creo que es la primera Macabeada que vienen”, comenta Buby. “Recuerdo que   en el año 91  hicimos hasta lo imposible para que venga a Cuba a los Panamericanos de Uruguay, pero no pudimos lograrlo, pero aquí vino. Así que todas esas cosas te llenan el alma del corazón y pasa a ser imborrable en mi vida”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana Jerozolimski
(17 Julio 2022 , 03:49)

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