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Irán: los vuelos secretos ¿y la entrega de armas?

Fuente: https://lucianomondinori.blogspot.com/ 

Por Luciano Mondino  Máster en Política Internacional Universidad Complutense de Madrid   @lucianomondino_

El aterrizaje del avión Emtrasur YV3531 en Buenos Aires provocó la escalada del debate tanto dentro como fuera del país y despertó a la región del sur, especialmente en los vecinos Uruguay, Paraguay y Brasil, por el riesgo y la amenaza latente que implica el descontrol de la Triple Frontera y otros pasos fronterizos. Frente a los antecedentes de los ataques sobre Buenos Aires y la existencia de un hub criminal en la Triple Frontera, donde existen condenas judiciales sobre ciudadanos por tráfico ilegal y vinculación con células terroristas, este aterrizaje permite generar un clima de hechos que no son fortuitos y que responden a una violencia sistémica donde se busca la propagación del terror, una combinación con la zona gris del Crimen Organizado y explotar las deficiencias en seguridad.  

Este clima de propagación del terror se instala en la opinión pública cuando se conoce que el aterrizaje del Boeing 747 de EMTRASUR, la aeronave venezolana-iraní con serias irregularidades investigadas por la justicia, esconde un entramado mucho mayor sobre la relación paralela que la República Islámica de Irán establece por fuera de Oriente Medio y cómo ha logrado sobrepasar el dominio de la media luna chiita entre Siria, Irak y el Líbano para alcanzar Venezuela, zonas de la Triple Frontera y, sujeto a materia de investigación, Argentina y sus países limítrofes.

La propagación del terror para exportar la revolución

Como fuerza de elite dentro de la Guardia Revolucionaria de Irán, IRGC por sus siglas en inglés, las Fuerzas Quds fueron creadas en 1990 para establecer en el extranjero uno de los principios de la teocracia iraní que obsesionaba a los Ayatollah: consolidar el cordón chiita, o la media luna, que incorporaba Siria, Irak y, por supuesto, el Líbano que es el escenario que mejor se definiría como laboratorio de experimentos en operatividad de grupos armados y terroristas pero también como escenario de guerra proxy contra el Estado de Israel. 

 Al triunfar la Revolución Islámica en 1979 y el final de la monarquía en Irán, la nueva forma de gobierno establecida como teocrática se definió como una continuación represiva para los iraníes. A partir de la toma del poder por parte de los Mullah, en tanto intérpretes autorizados de la ley religiosa, la redacción y puesta en práctica de la constitución islámica del 3 de diciembre de 1979 daba forma legal a la nueva teoría política religiosa implementada al gobierno y que requería, como complemento, la posibilidad de convertirse como ejemplo a imitar en el resto de la región. Este principio de exportación de la revolución quedó formalmente incorporado en la constitución de 1979 cuando en el preámbulo se había afirmado que:

“la constitución allana el camino para la perpetuación de esta Revolución dentro y fuera del país, en particular en el área de expansión de las relaciones internacionales con otros movimientos islámicos y populares”.

La actual estructura de la Guardia Revolucionaria lejos se encuentra de abandonar el precepto expansionista de Irán dado que en el 2018, en la Universidad de Cadetes y Guardias Imán Hussein, el Comandante en Jefe Ali Jafari anunció que la lucha y la yihad se han expandido y que el despertar islámico se ha convertido en una realidad frente a los gobiernos degradantes de la región. Esto último, frente al acercamiento de muchos Estados Árabes al Estado de Israel, como el promovido en la Cumbre del Néguev en marzo de 2022, prometerá escalar en los próximos meses.

El vuelo de Emtrasur y un entramado más complejo

            Las Fuerzas Quds encuentra su forma de financiamiento en el presupuesto de Defensa, pero también gracias a una red de empresas que proveen asistencia logística y operativa a la exportación de la revolución y el sostenimiento ideológico de los objetivos en política exterior del Líder Supremo. Un seguimiento diario a los asuntos regionales de Oriente Medio permite conocer cómo Irán ha buscado distintas formas de evadir las sanciones internacionales que pesan sobre muchas compañías y hacia estos efectos las aerolíneas comerciales han cumplido un rol preponderante. Es llamativo, además, que el avión ingresado en territorio argentino Emtrasur-Mahan Air sea venezolano iraní porque permite incluir como línea de investigación la posibilidad de que Venezuela, también bajo sanciones internacionales, imite el modo de operar de los persas. 

Unas de las empresas que han sido señaladas y sancionadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, entre otras sanciones internacionales, han sido aquellas destinadas a los vuelos comerciales que funcionarían como fachadas legales de actividades ilícitas como el tránsito de armas a zonas de guerra: Siria en respaldo a la facción de Al Assad, Hamas en Gaza o Yemen en apoyo a los hutíes contra las fuerzas aliadas lideradas por Arabia Saudí. Utilizando fuentes de acceso abierto y ampliando así la Inteligencia de Fuente Abierta, es posible reconstruir parte del historial de Fars Air Qeshm, bajo la administración de Mahan Air, es una de las aerolíneas iraníes apuntadas por las sanciones internacionales y cuyos aterrizajes más suspicacias han generado. El caso de la aeronave venezolana iraní aterrizada en Argentina en junio de 2022, hace más de un mes, no ha sido el único antecedente cercano y es posible establecer un entramado mayor y alcances y dimensiones muy poco claras. 

        Fars Air Qeshm fue una aerolínea establecida en 2006 para brindar servicio a la Isla de Qeshm que está situada, paradójicamente, en el Estrecho de Ormuz que es una posición geoestratégica de importancia para Irán en la búsqueda de su dominio regional. Para graficar la importancia del Estrecho, son cientos los barriles de petróleo que salen por allí a diario y representa uno de los puntos más conflictivos en su relación con Arabia Saudí. Solo tres años después la compañía cambia de manos hacia Sorinet Qeshm Development Holding Company propiedad de Babak Zanjani quien fuera condenado por instaurar redes que evitaban las sanciones internacionales impuestas sobre el país a través de Malasia y Turquía. 

Luego de reportar problemas financieros en el 2013, la aerolínea cesó temporalmente sus operaciones hasta que cuatro años después, por lo que sería un expreso pedido de la Guardia Revolucionaria, retomaría los servicios de traslado en Teherán con dos aeronaves Boeing 747 partiendo desde la capital. A partir del 2017 la aerolínea ha establecido rutas con Irak, el Líbano, Mongolia, Pakistán, Siria, Qatar, Turquía, entre otros.

Los vuelos a Siria y el apoyo a Al Assad

    El 19 de junio de 2020 un entonces piloto de Mahan Air, Amir Asadollahi, admitió que en el 2013, durante la guerra en Siria, condujo un vuelo desde Teherán hacia Damasco con siete toneladas de carga prohibida. El dato del tonelaje de carga ha sido también objetado por expertos en aviación dado que se podría trasladar, considerando las dimensiones de un Boeing 747, más de 100 toneladas de contrabando. 

    Otro de los datos aportados por Asadollahi es que en los vuelos que transportaban carga prohibida, en distintas ocasiones, la tripulación iba acompañada por Qasemi Soleimani. Para evadir los controles en el aeropuerto de Irak, la usual ruta para llegar a Damasco y ante la inspección del FBI y servicios de inteligencia iraquíes, el propio Soleimani se camuflaba entre los tripulantes de la cabina. 

 

    Los vuelos a la Siria de Al Assad, el entonces criminal de guerra que masacró a la población civil, se fundamentaban para la teocracia iraní como un soporte a la zona de influencia chiita que es la rama minoritaria del Islam. Frente a la posibilidad de inspecciones en aeropuertos, sería muy utilizada la táctica de esconder a milicias de las Fuerzas Quds bajo los uniformes de los tripulantes e impedir las requisas a las aeronaves que puedan ser demoradas.


   Los movimientos de aerolíneas comerciales rumbo a Siria derivaron que en julio de 2019 el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en el marco de las sanciones para la prevención de financiación del terrorismo, indicara la utilización de las fachadas legales para apoyar o fomentar transferencias no autorizadas, como tecnología militar, valiéndose de las aerolíneas iraníes y extendiendo la masacre sobre la población civil siria. Esto ampliaba la magnitud de las sanciones y apuntaba, nuevamente, a reducir los márgenes para que Irán y su aerolínea, Mahan Air, violara las restricciones como había ocurrido en 2018 cuando un Boeing 747 de Fars Air Qeshm elevador de carga EP-FAB voló desde el aeropuerto Mehrabad, Irán, hasta el aeropuerto internacional de Damasco. 

 

Mahan Air ha sido incluida dentro de la lista de sanciones consolidadas OFAC por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Fuente: Office of Foreign Assets Control. 
 

 

 


Registro de vuelos entre octubre y noviembre de 2018. Fuente: Kayhan London. 
La ampliación de sanciones contra Irán a partir del 2019 volvió a apuntar a la Guardia Revolucionaria y sus bases operativas también fuera del país. Primero hacia la brigada afgana “Fatemiyoun” quien en el 2021 ingresó a territorio sirio en cercanías a las regiones de Jabal Al-Bishri. Se estipula que cuentan con 20.000 combatientes y que ha estado activo especialmente en las batallas de Alepo tras la estructuración, financiamiento y organización de las propias Guardias Revolucionarias como ocurrió en 1982 con la agrupación chiita libanesa Hezbollah. Segundo, hacia la brigada “Zaynabiyoun” que está compuesta por inmigrantes pakistaníes residentes en Irán y se estima en 2.000 militantes chiitas. Si bien las sanciones no son nuevas, de hecho las sanciones OFAC las han designado como patrocinio y apoyo financiero del terrorismo, es importante destacar el rol que ambas brigadas representan para la Siria posterior a la guerra civil, Irak y la región.

 

 
Supuestos miembros de la brigada afgana. Fuente: Twitter. 
 

 


La ruta Teherán-Beirut

    La ruta hacia Beirut, capital del Líbano, debe ser observada como el escenario donde mejor ha podido Irán extender su zona de influencia financiando, promoviendo y dando cobijo a las operaciones armadas y terroristas del grupo libanés Hezbollah.

    Formado en 1982 bajo las directivas de la Guardia Revolucionaria, el también conocido como Partido de Dios, es una organización con, al menos, tres dimensiones y una de ellas es la del terrorismo denunciado por los países que la han catalogado como tal. Argentina, desde el 2019, Paraguay y resta Brasil lo que implica un impedimento a la hora de acordar la gobernanza de seguridad en puntos álgidos de la Triple Frontera.

       Desde la capital Teherán, el régimen iraní ha resguardo el tráfico ilícito en las fachadas legales según lo denunciado e informado por agencias de inteligencia y recogido por agencias y corresponsales. A partir de la dirección de rutas que logran evadir las sanciones y radares de detección, Irán logra abastecer de armamento a la agrupación Hezbollah bajo un vuelo observado como QFZ9960 que arribo minutos antes de las seis de la mañana del 2 de agosto de 2018 habiendo pasado antes por una ruta atípica al norte de Siria. 
 

 
Vuelos inusuales entre Irán y el Líbano. Fuente: Kayhan London


Fuentes consultadas con fecha de 2018 han descripto que Gholamreza Ghasemi, uno de los tripulantes que aterrizó en Buenos Aires en junio de 2022, es un general retirado de la Guardia Revolucionaria y que durante un tiempo fue quien organizó los vuelos de Mahan Air. Fue también director de Naft Airlines destacando su participación en el traslado de cargamento militar esquivando las sanciones y controles internacionales. 
 

 


Vuelos fuera de la región: Myanmar, Venezuela y Rusia

    En enero de 2022, según citan medios locales, una delegación iraní no oficial y no publicitada por ningún medio del país persa aterrizó en Myanmar. La aeronave iraní aterrizó sobre Naypiado con una tripulación que estaría ligada a las Fuerzas Quds tal como ocurrió con la aeronave YV3531 aterrizada en Argentina. 

 

   Sobre la situación política en Myanmar, que atraviesa un golpe de estado y la instauración de una junta militar, el Frente Popular de las Fuerzas de la Revolución Islámica, una organización política y religiosa chiita con sede en Irán y sostenedores de la candidatura de Ibrahim Raisi, en el 2017 se pronunció a favor de una participación activa por parte del gobierno de la República Islámica y lo instó a actuar con mayor seriedad en el deber humano, religioso y revolucionario en favor de los musulmanes en Myanmar. 

    Algo llamativo de las denuncias en torno a los vuelos a Myanmar es que, a simple vista, casi ningún medio occidental en inglés o español les dio la trascendencia que sí les dieron los medios de comunicación iraníes en idioma farsi y que pueden ser verificados con el buscador Parsi Joo Ir. Sin embargo, al profundizar el recorrido total del vuelo, fue posible detectar una parada anterior en el Aeropuerto Internacional de Tashkent de Uzbekistán donde se habría efectuado la carga y continuado la ruta hasta el aeropuerto de Myanmar. Este último hecho recuerda a la parada hecha por el avión venezolano iraní en Córdoba, Argentina, en donde las compuertas se habrían abierto despertando las dudas en redes sociales: ¿pudo haber embarcado o desembarcado alguien? 

 

 
Compuertas del avión abiertas. Fuente: Twitter (@nachomdeo)
 

    Por fuera de la controversia en torno a los vuelos a Myanmar, donde también existe la compra de armas a China y Rusia, las aeronaves de Fars Air han hecho viajes a Adís Abeba, capital de Etiopía, Venezuela y Rusia. Para el caso de Etiopía, se habrían detectado, en principio, siete vuelos entre los meses de junio y diciembre de 2021 coincidente con el recrudecimiento de un conflicto que enfrentó al gobierno central etíope y el Tigray. La presencia de la aerolínea en escenarios de guerra alimenta las versiones acerca de los traslados de armas pero no imposibilita en uso comercial legal y legítimo que el estado iraní puede hacer hacia otros destinos tales como Nueva Delhi, Macao, Tayikistán, entre otros.

    "Estamos orgullosos de nuestro heroísmo" dijo Abiy Ahmed, líder militar de Etiopía, tras la victoria contra las tropas del Tigray. Haciendo alusión a sus combatientes, a Abiy Ahmed se le olvidó mencionar el verdadero factor que había inclinado la balanza a su favor y que habían sido, sin dudas, los drones de combate que habían sido transferidos desde Irán (como también de otros países como aliados del Golfo) mientras los Estados Unidos y el gobierno del país estaban en un alto al fuego. Esta versión fue confirmada por el líder tigray, Debretsion Gebremichael, frente a las Naciones Unidas: "han sido los drones proporcionados por fronteras extranjeras". 

    Este es otro punto de contacto reciente con Venezuela dado que en marzo de 2022, públicamente, se reconoció la preocupación sobre el control del régimen de Maduro de la tecnología de combate proveniente de Irán. Recordemos que la República Islámica, a pesar de las sanciones, ha perfeccionado un sistema de misiles y de tecnología militar de producción nacional. Pocos meses atrás, el Ministro de Defensa del Estado de Israel, Benny Gantz, determinó que Irán estaba enviando misiles guiados de precisión para incorporar a los drones de producción iraní denominados como Mohajer. 

    Las denuncias de Gantz fueron corroboradas hace muy poco cuando, en el desfile militar de las milicias chavistas el 5 de julio, el chavismo exhibió por primera vez los drones iraníes como parte de su poderío militar. Se estima que estos misiles pueden lanzar ataques y monitorear a una distancia de, aproximadamente, 200 kilómetros durante 12 horas ininterrumpidas. Si bien la provisión de drones a Venezuela por parte de la República Islámica lejos está de ser algo reciente, debe destacarse el 2018 como el año en el que la producción seriada y en masa de los drones comienza a extenderse por países en zonas de guerra, bajo conflictos o gobernada por estados esponseadores del crimen organizado y el terrorismo.     En los últimos dos años los vuelos a Caracas han sido objeto de atención por parte de las agencias de inteligencia de los países vecinos y del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos frente a lo que eran, sencillamente, las violaciones a las sanciones y restricciones impuestas. A principios del 2020, se habrían registrado más de una docena de vuelos por Fars Air Qeshm para ayudar con la reparación de refinerías venezolanas y transmisión de tecnología para las mismas.

  Ante la poca claridad sobre los vuelos y la posibilidad de esconder actividades ilícitas detrás de actividades lícitas, debemos identificar varios elementos que se están replicando ahora en el caso del avión aterrizado en Buenos Aires. No obstante, la evidencia presentada ante organismos internacionales y la propia negativa de Uruguay o Brasil para permitir el vuelo del avión YV3531 permite inferir un entramado mayor, complejo y que amenaza con la estabilidad entera de la región para su seguridad. 

 ¿Realmente no existe información convincente para avanzar en la investigación judicial? 

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