Mundo Judío

MiSinai

Pan, Dinero y Ganarse la Vida - Asumir la Culpa - La Propuesta - La Bendición Posterior a las Comidas

No. 166

Parashá Ekev

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Horario de velas en Montevideo, Viernes  19/08 17.59 hs.

Demás localidades ver en  www.jabad.org.uy

PAN, DINERO Y GANARSE LA VIDA

Por Yossy Goldman

“No sólo de pan vive el hombre...” (Devarim 8:3). Una línea famosa, pero ¿que significa?

El versículo proviene de la lectura de la Torá de esta semana y es una referencia al milagroso maná que caía del cielo diariamente durante la travesía del pueblo Judío en el desierto. La conclusión del versículo es  “...sino de todo lo que emana de la boca de Hashem vive el hombre”. Por lo tanto nos está recordando sobre la verdadera fuente del sustento humano.

Contrariamente a la creencia popular, no es nuestro trabajo terrenal ni el sudor de nuestra frente ni todas esas conferencias, encuentros y seminarios de ventas lo que aseguran nuestro éxito. La realidad es que D-os es quien nos sustenta y cuida, de la misma forma en que nuestros ancestros recorriendo el desierto eran totalmente dependientes de Él por su pan diario. La riqueza es un regalo de D-os. Y al final de cuentas, no es sólo nuestra perspicacia en los negocios la que nos provee de nuestro pan diario, sino las bendiciones de arriba que proveen de éxito a nuestros esfuerzos.

Pregúntele a cualquier vendedor cuán a menudo sus mejores planes no sirven para nada y entonces, de la nada, una gran venta se concreta con poco o ningún esfuerzo. Por supuesto que no es la regla, y debemos esforzarnos si queremos tener éxito, pero cuando sucede, nos recuerda que hay fuerzas más altas funcionando más allá de nuestro control.

Pero hay también otro significado para este versículo. El hombre no vive sólo de pan. El espíritu humano es tal que deseamos más que pan. Los seres humanos nunca están satisfechos sólo con dinero o materialismo.

El dinero es importante pero no podemos vivir exclusivamente de dinero. ¿Y la satisfacción en el trabajo? Conozco a varias personas en nuestra comunidad que renunciaron voluntariamente a puestos lucrativos por otros menos remunerados porque no encontraban su trabajo estimulante. Estaban haciendo mucho dinero pero no tenían gratificación emocional.

También sé de gente que financieramente lo tienen todo pero sin embargo son infelices. Son muy exitosos y muy miserables. El éxito que alcanzamos no garantiza nuestra felicidad. Después que hayamos comprado la casa de nuestros sueños, el auto deportivo que fantaseamos y el último teléfono celular, notebook y DVD, nos cansamos de todo eso. Para que la satisfacción perdure debe ser más que material, debe ser espiritual. Necesitamos más que pan y dinero, necesitamos estimulación y un sentido de logro significativo. Necesitamos saber que nuestras vidas tienen un propósito y que de alguna forma hemos hecho una diferencia. Queremos asegurarnos que nuestro trabajo es productivo y tendrá un valor perdurable.

 

Cuentan la historia de un prisionero en un campo de trabajo ruso cuya tarea era hacer girar una pesada rueda fijada a una pared. Durante 25 años el prisionero hizo este trabajo agobiante. El asumía que esta rueda debería estar conectada a un molino del otro lado de la pared; quizás estaba moliendo granos, o bombeando agua que irrigaba muchos campos. En su mente veía las abundantes cosechas y los sacos de grano molido alimentando a miles de personas. Después de 25 años de dura labor, cuando iba a ser liberado, el prisionero pidió ver el aparato que estaba detrás de la pared. ¡No había nada! La rueda era sólo una rueda, y todo su “trabajo” no sirvió a ningún propósito útil. El hombre se desvaneció, absolutamente devastado. El trabajo de su vida había sido en vano.

Tenemos una profunda necesidad de saber que el trabajo de nuestra vida tiene un propósito, físico y espiritual. Cuando entendemos que cada acto de bien está conectado a un complejo aparato espiritual, que cada acción nuestra se engrana con una estructura sistemática de significancia cósmica, entonces nuestras vidas se dotan de un profundo sentido de significado y propósito.

Necesitamos saber desesperadamente que, de alguna manera, nuestro trabajo está ayudando a otros, que estamos haciendo una contribución a la sociedad más allá de nuestras necesidades egoístas. Entonces somos felices.

El hombre no vive solo del pan. Simplemente no puede.

ASUMIR LA CULPA

[Dijo Moshé al pueblo judío: “Cuando vi que habíais hecho el becerro de oro,] tomé las dos tablas y las arrojé de mis manos, destrozándolas ante vuestros ojos.” (Devarim 9:17)

Moshé ya cargaba con las dos tablas; no tenía necesidad alguna de “tomarlas” para romperlas. Las tomó con las manos como un gesto de propiedad; quería asumirlas como propiedad personal para asumir toda la culpa por romperlas.

En esta imagen se evidencia la desinteresada devoción de Moshé por el pueblo judío. No le bastó con romper las tablas para “destruir la evidencia” del pacto sellado entre el pueblo judío y D-os, roto por aquel. No le bastó con ofrecer dar la vida para que D-os perdonara al pueblo judío. Llegó al punto mismo de asumir la culpa por romper la tablas. Por lo demás, recordemos que Moshé no tuvo participación en absoluto en el episodio del becerro de oro, no era siquiera “culpable” de no haberlo evitado: ¡él no estaba siquiera presente cuando ocurrió!

El ejemplo de Moshé es una lección para todos nosotros, porque todos somos líderes. Todos somos responsables el uno del otro, tanto en el círculo familiar, de amistades, de socios, del pueblo judío o de toda la humanidad. Debemos estar preparados y dispuestos a dejar de lado todo lo que sea necesario —recursos, reputación, hasta la propia vida— para garantizar la supervivencia del pueblo judío y el progreso en nuestra misión divina de transformar el mundo en la verdadera morada de D-os.

Deuteronomio (Devarim) 7:12 – 11:25

En la tercera sección del libro Deuteronomio, Moshé pronuncia su segundo discurso de despedida al pueblo judío. Exhorta en él a observar incluso los que parecieran ser mandamientos menores, aquellos que, sentido figurado, una persona podría llegar a pisar con el talón (ekev, en hebreo). Luego continúa su repaso de los acontecimientos ocurridos durante los cuarenta años de travesía del pueblo judío por el desierto, enfatizando las lecciones por aprender de estos.

jabad.org.uy/parasha

LA PROPUESTA

Ya era la tarde del jueves, y Iankel todavía no tenía dinero para las compras de Shabat. Él estaba dispuesto a tomar cualquier trabajo, por más difícil que éste fuera, para ganar lo suficiente como para tener por lo menos vino y Jalot en su mesa. Cuando el viernes llegó y a pesar de sus esfuerzos, todavía no había encontrado el trabajo, su esposa tuvo una idea.

“Sabes Iankel, hay un gran Rabino en nuestra ciudad que está en la búsqueda de un shiduj (propuesta de matrimonio) para uno de sus hijos. Oí que ofrece tres rublos a cualquiera que tenga una sugerencia decente. Estoy segura que podemos pensar en alguien conveniente. Harás que el Rabino lo piense, y nosotros tendremos por lo menos tres rublos para honrar el Shabat.”

No viendo otra alternativa, Iankel puso su mente a trabajar y de hecho se le ocurrió una digna sugerencia. Se dio prisa a la casa del Rabino y comentó su propuesta.

Los ojos del Rabino se iluminaron. “Este shiduj es digno de consideración”, dijo. “Ven a mí después de Shabat y te diremos si deseo seguir con el ofrecimiento.”

Iankel se sintió devastado. Avergonzado, se sintió obligado a preguntar, sin poder ocultar su desilusión: “Pero… ¿no voy a recibir los tres rublos como pago por haber traído la propuesta?”, tartamudeó.

“Mi buen hombre”, contestó el Rabino. “Mi respuesta gira alrededor de la resolución de dos pasajes del Talmud que son contradictorios. En un lugar, nuestros Sabios citan en el tratado de Sota 2a que cuarenta días antes de la concepción de un niño, la corte Celestial anuncia: “La hija de fulano se casará el hijo de fulano”. Por otro lado, después en la misma página, también declaran: “Encontrar a la pareja es tan difícil como la partición del Mar Rojo”. La última declaración es problemática. ¿Si el shiduj ya ha sido anunciado, a qué se debe la gran dificultad?"

 

"La razón de este conflicto se debe a las interpretaciones equivocadas que han hecho los ángeles que son asignados a la tarea de reunir a la pareja. Hay muchos ángeles lisiados, desgraciadamente. Ellos se crearon de las mitzvot cumplidas inadecuadamente: bendiciones pronunciadas descuidadamente, y plegarias desprovistas de pensamientos correctos y concentrados. Estos ángeles imperfectos nacen sordos, mudos o rengos. Así que no siempre pueden oír apropiadamente o llevar el nombre del verdadero compañero de una persona."

"Como resultado de esto, los casamenteros vienen con muchas sugerencias. Las diferentes proposiciones que se les ocurrieron son los nombres mal interpretados por los ángeles lisiados. Usando estas sugerencias que se me presentan, puedo darme cuenta de que no son el compañero proyectado. No obstante, me siento obligado a pagar estos rublos por el esfuerzo y la buena intención."

“Tu sugerencia, sin embargo, parece ser la correcta anunciada en el Cielo. Después de Shabat, discutiremos cómo proceder con esta propuesta y ganarás una importante suma por tu esfuerzo…mucho más de tres rublos.”

LA BENDICIÓN POSTERIOR A LAS COMIDAS

“Comerás y te saciarás y bendecirás a D-os” (Devarim 8:10)

¿Disfrutaste de la comida? No te olvides de darle las gracias al dueño de casa. ¿Qué dices? ¿Que tú eres el dueño de casa? No, no… tú eres el invitado, en el mundo de D-os. Por eso, cuando termines de comer, no te olvides de decir la Bendición posterior a las comidas, llamada Birkat HaMazón.

Ahora bien, ¿a qué llamamos “comida”? A los efectos del Birkat HaMazón, todo lo que incluye pan es una comida. ¿Cuánto pan? El tamaño de una aceituna grande. Un pedazo de pan de ese tamaño pesa alrededor de 25 gramos.

¿No comiste pan? ¿Hoy cenaste carne con papas? ¿Te comiste una barra de granola con una lata de bebida energizante? Para esos casos, tenemos bendiciones más breves.

El Procedimiento

Quédate sentado allí donde comiste. Lo ideal es que quede un poco de pan sobre la mesa.

Antes de las bendiciones propiamente dichas, hay unos versículos de “precalentamiento”. Ahora, lávate la punta de los dedos (hay quienes se pasan los dedos humedecidos por los labios).

Una vez listo, di Birkat HaMazón en voz alta y en forma clara. ¿Estás contento de haber comido, no es cierto? Dila en hebreo o en el idioma que entiendas. En realidad, las bendiciones son cuatro: la primera fue compuesta por Moshé; la segunda, por Josué; la tercera, por el Rey David y el Rey Salomón; y la cuarta, por el Consejo de Iavne tras la revuelta de Bar Kojva. Y culminamos con una serie de breves plegarias y una colección de versículos.

Más Detalles

Si tres o más hombres adultos comieron juntos, uno formalmente invita a los demás a que se le unan en la recitación del Birkat HaMazón. Esto es lo que se conoce como Zimún. A menudo, el que lidera el Zimún sostiene una copa de vino.

Presta atención, porque hay agregados especiales para las festividades.

Puedes decir Birkat HaMazón mientras la comida esté en digestión, aproximadamente 96 minutos después de terminar de comer.

Para los más pequeños, hay una versión muy cortita: “Bendito es Hashem, nuestro D-os, Rey del Universo, Amo de este pan”.

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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Basado en artíciulo publicado en https://www.tribunejuive.info/

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