Israel

Carta abierta de Ianai a Ana

Por Ianai Silberstein, dirigido a Ana Jerozolimski

Montevideo, 30 de Julio de 2023

Querida Ana,

Me tomo la libertad de escribirte en este género, la epístola, que he adoptado última, aunque no frecuentemente, con alguna otra persona que valoro y me aporta mucho, pero con la que no siempre coincido; vale aclarar que a mi criterio, tu y yo coincidimos mucho más que de lo que discrepamos. La epístola permite por un lado exponer ideas y propuestas pero al mismo tiempo connota cercanía, afecto, y en especial, siempre, respeto. Quisiera que los tres elementos estén tomados en cuenta cuando leas estas líneas.

Leí con suma atención tu editorial-descargo “¿Por qué estamos preocupados?” del pasado 27 de julio en vuestro portal Semanario Hebreo Jai. Yo soy de los que se ubica entre quienes pensamos (si es que hay más que uno, tal vez haya sido yo sólo) que tu actitud, tono, y contenidos han sido siempre tan pro-israelíes y tan mesurados que a veces rayan en la complacencia. Por eso me ha causado especial indignación, y dolor, que te veas obligada a escribir un descargo que justifique tu toma de posición respecto a la situación en nuestra “madre patria” (como vos bien la llamas).

 

(Apretando aquí puedes leer el editorial mencionado "¿Por qué estamos preocupados?")

No sólo confirma mi presunción que siempre supiste a qué público escribías y cuál es la misión del Semanario que heredaste de tu padre José z’l, sino que hiciste malabares, como votante israelí, para mantenerte ecuánime. En lo personal, por el contrario, me reconforta que hayas adoptado una postura, que la expreses sin renunciar a la mayor “objetividad” posible, y en definitiva te incluyas en el problema. Como todos deberíamos incluirnos.

Lamentablemente, para muchos, esto que sucede en Israel sucede allá y no deja de ser un relato, un poco más dramático, del devenir político-social israelí. Sólo cuando confrontamos una guerra o similares unimos filas y somos todos verdaderamente “hermanos”. Vengo insistiendo, en especial desde el lunes pasado en que se votó la enmienda a la ley de razonabilidad, que esto nos está sucediendo a todos, que es historia en proceso: TishaBeAv 5784, año gregoriano 2023, no fue conmemorativo, fue real.

Tal vez alguien me discuta que ha sido más bien un 17Tamuz y no un 9Av: si lo peor está por venir nadie puede saberlo. En cualquier caso, son semanas de estrechez y padecimiento. Si no minimizamos la historia al extremo de ayunar esos días, no minimicemos el presente banalizándolo. Por eso aplaudo, y lamento si no lo expresé antes, esa postura que otros te critican.

Hace años que Netanyahu viene haciendo prolijamente sus deberes y alejándose de su derecha liberal y recostada al centro para refugiarse (literalmente) en la derecha más combativa y en los partidos religiosos dogmáticos. De hecho, ya no hay partidos religiosos de tipo liberal en Israel y el propio Netanyahu ha sido artífice de este fenómeno, entre otros factores, uniendo matices en aras de sumar votos. La distancia entre los políticos como Hammer que conocí en los años setenta y los Smotrich de este siglo XXI es abismal, existencial, y peligrosísima.

Netanyahu no precisa que ni tú ni yo lo defendamos; tiene séquito suficiente, y muchos de ellos entre nosotros, en Uruguay, fieles adherentes a la causa, el partido, y su liderazgo, a cualquier precio; lo viví en carne propia. Netanyahu está llevando adelante su agenda a cualquier costo. Vimos Israel transformarse ante nuestros ojos durante casi dos décadas y él fue su artífice; ahora es el padre del desastre. La historia nos ofrece líderes cuestionables pero que merecen el beneficio histórico de la duda y nuestra admiración: desde Ben-Gurión y Begin, Golda y Rabin, Peres y Netanyahu (el de otrora). Hasta el propio Ariel Sharon merece reconocimiento. Israel y su coyuntura siempre han demandado un pragmatismo tenaz por encima de cualquier ideología feroz. Quien no lo entienda así le hace daño al país y a su pueblo, el pueblo judío. Tú, yo, nosotros. Aun si no votamos en Israel, la responsabilidad es ineludible.

Cuando empezaste a hacerte cargo del tema en contraste con quienes preferían el “acá no pasa nada” aplaudí a dos manos. Yo fui mucho más terminante, pero yo escribo opinión y tú eres PERIODISTA. Como tal, en un momento y a tú manera te hiciste cargo. Si tu medio es “una ventana abierta al mundo judío” como reza tu Semanario Hebreo, no tenía sentido correr las cortinas para que no se viera con mayor claridad una realidad ineludible. Israel ha tenido situaciones complejas de explicar y justificar, pero nunca estuvo al borde de una guerra civil ni una dictadura. Me consta que discrepas conmigo en que ya estemos en alguno de esos estados.

Hace un mes un académico israelí nos preguntaba a un grupo en Jerusalém si teníamos noción de la seriedad de lo que estaba sucediendo. Siendo mayormente un público estadounidense liberal, en general muy crítico con Israel (Ocupación, etc), la pregunta era pertinente. Sin embargo, para un judío uruguayo sionista, criado en la Escuela Integral de los años 60 y 70 del siglo XX, en una Tnuat Noar, egresado de la Universidad de Tel-Aviv, la pregunta era casi absurda: no sólo tenemos noción, nos duelen los huesos y el alma. Sea que vivamos en Modiin o en Montevideo, si hay diferencias en la preocupación y el dolor, son sólo matices.

Por esto me pareció importante escribirte esta suerte de “carta abierta” no sólo en apoyo puntual hoy sino como aliento hacia el futuro. Así como nuestra tradición nunca dejó de ser la sumatoria de sus tradiciones, interpretaciones, y divisiones, lo cual preservó y renovó al Judaísmo, Israel (el 3er Templo lo llaman algunos y honestamente, no está mal…) es la sumatoria de sus votantes, las coyunturas internacionales, su superación tecnológica (militar y de las otras), y por detrás de todo, su dimensión moral y ética. Creo que tu encare no elude el desafío de no perder los nortes de nuestros antepasados: patriarcas y matriarcas, profetas, rabinos, y ahora en tiempos de redención política, la ciudadanía judía responsable.

Votemos o no, ninguno escapa a esta última condición.

Te saludo con mi mayor respeto y afecto, con el tradicional Shalom, en especial Aleinu.

Ianai

Ultimas Noticias Ver más

Benjamin Giesen, entre la historia y el antisemitismo actual
Entrevistas

Benjamin Giesen, entre la historia y el antisemitismo actual

20 Abril 2024


Por Tomás Friedman, periodista de Radio Carve

Esta página fue generada en 0.0469010 segundos (2350)
2024-04-21T05:24:48-03:00