Hemos tenido el privilegio de entrevistar en varias oportunidades al General (retirado) Doron Almog . Compartimos aquí, por la fecha del calendario judío y nacional que Israel está conmemorando ahora, Iom Kipur, que es por cierto no sólo una fecha religiosa sino también aniversario de la guerra que lleva ese nombre, uno de sus recuerdos, relacionado precisamente a la guerra de Iom Kipur.
Cabe señalar que aquí no hay referencia al 7 de octubre y los secuestrados porque este fragmento de la entrevista es anterior a esos momentos fatídicos en la historia de Israel.
P: Para usted, los días de recuerdo tienen una dimensión personal, por la memoria de su hermano Eran, que murió en la guerra de Iom Kipur en 1973.
R: Así es. Mi hermano sangró en el campo de batalla hasta que murió, al lado del tanque en llamas. Y llevo dentro mío el juramento que "jamás se deja a un soldado sangrando en el terreno". Y los gritos de Eran, mi hermano, llenan siempre mis sueños, es algo que no puedo controlar. Siempre sueño que intento salvarlo y nunca lo logro. Así que Eran, mi hermano, está siempre conmigo.Y cuando años después nació mi hijo, que hoy ya no está con nosotros, le llamamos Eran.
Hablando de salvación, debemos recordar también operativos que Israel llevó a cabo, como Entebbe. O los operativos especiales para traer a los judíos de Etiopía o de Sudán. En unos y otros he participado. Así son las cosas. Es el único estado judío del mundo y tiene un compromiso para todo judío que se halle en peligro, en cualquier parte del mundo.
P: Entiendo que no está hablando del operativo “Moisés” y “Salomón”…
R: No, claro que no. Mucho antes. Esos fueron como diez años más tarde. Yo me refiero a operativos secretos en los que participé a comienzos de los años 80.Fueron seis años de misiones especiales, entre 1983 y 1988, cerca de diez operativos en total.
P: ¿Qué significó eso para usted?
R: Una gran emoción. Verlos llegar sin nada, prácticamente con harapos rotos, en camino a Israel…Lo más parecido al éxodo de Egipto que puedo concebir, son aquellos operativos.
P: ¿De dónde venían? ¿De las aldeas o también de Addis Abeba?
R: De todos lados. Hicieron un enorme esfuerzo llegando a pie desde Etiopía al desierto de Sudán. Los recogíamos de allí. Agentes del Mossad los ayudaban en todo ese camino, los traían. Nos pasó que hubo partos en el avión, que por supuesto no eran aviones comunes con asientos.
P: ¿Cuáles fueron los momentos más emotivos de su servicio militar de tantos años?
R: Muchos años después, 20 años más tarde, cuando yo ya era jefe del Comando sur y vi que aquellos judíos que habíamos traído de Etiopía siendo niños o bebés, eran oficiales o soldados en mis unidades,y me encontraba con ellos en la ceremonias en las que recibían condecoraciones.
P: Qué emocionante…
R: O, tan diferente, cuando morían en combate. Recuerdo a Gadi Marsha, que era teniente en mi unidad. Lo habíamos traído en un operativo secreto en 1979 y murió como oficial en una embocada de terroristas de la unidad de rastreadores.Y yo tuve que despedirlo frente a su tumba. Pero también hay momentos distintos, como verlos convertidos en médicos o en oficiales sobresalientes. Esos fueron momentos de profunda emoción.





