El reciente acuerdo impulsado por Donald Trump en Medio Oriente no marcó el final del conflicto, ni resolvió las profundas consecuencias sociales y culturales que este conlleva. Muy por el contrario, dejó al descubierto un fenómeno que ya existía y que hoy se manifiesta con mayor fuerza: el antisemitismo.
Desde los ataques del 7 de octubre, este odio ancestral parece haberse convertido en una tendencia global. Se combinaron, por un lado, los viejos prejuicios contra el pueblo judío, y por otro, una mirada crítica —a menudo desinformada— sobre las acciones del Estado de Israel en su guerra contra Hamás. Esta organización terrorista perpetró la masacre más brutal contra judíos desde la Shoá y, paradójicamente, recibió el apoyo simbólico de gran parte de los movimientos de izquierda en Occidente. En América Latina, muchos cambiaron la camiseta del Che Guevara por la de Free Palestine.
Lejos de desaparecer, el discurso de odio encontró en el escenario internacional un terreno fértil para expandirse y reinventarse, amparado en nuevas formas de legitimidad y amplificado por los medios digitales y las dinámicas de viralización propias de las redes sociales.
En Uruguay, un país que con orgullo reivindica su tradición democrática y el respeto por las minorías, distintos estudios recientes evidencian que estos discursos también circulan, a veces de forma sutil, disfrazados de opinión o de crítica política.
Frente a este panorama, el Centro Uruguayo de Estudios contra el Antisemitismo y la Desinformación (CUECAD) reafirma la vigencia y urgencia de su misión institucional: combatir la desinformación, promover el acceso a información verificada y ofrecer herramientas de análisis que permitan identificar y desarticular las narrativas antisemitas que se instalan en el debate público.
En el marco de este compromiso, CUECAD continuará desarrollando instancias de formación y análisis con un enfoque académico. Entre las próximas actividades se destacan conferencias dedicadas a comprender cómo los conflictos contemporáneos se disputan también en el terreno de la percepción y la manipulación informativa, así como ciclos históricos sobre las raíces del antisemitismo —en sus dimensiones biológicas, religiosas y políticas— desde la Edad Media hasta la Segunda Guerra Mundial.
Asimismo, se impulsarán espacios de reflexión sobre el papel de los algoritmos y las redes sociales en la construcción de la opinión pública, junto con análisis en profundidad del conflicto árabe-israelí, con el objetivo de aportar contexto y complejidad frente a lecturas simplificadas y polarizadas.
CUECAD sostiene que el combate contra el odio y la desinformación requiere continuidad, educación y responsabilidad cívica. En esa línea, la institución reafirma su compromiso con la promoción de una ciudadanía informada y con la creación de espacios de diálogo serio que contribuyan a una comprensión más justa, crítica y consciente de la realidad contemporánea.





