El 16 de octubre, la colectividad judía uruguaya se reunió en Trouville para recordar el segundo aniversario del 7 de octubre, el día en que los terroristas de Hamás atacaron el sur de Israel, asesinando a más de 1.200 personas y secuestrando a más de 250. Fue un acto lleno de emoción, memoria y orgullo, organizado por la Organización Sionista del Uruguay (OSU) y la Nueva Federación Juvenil Sionista, con el apoyo de todas las instituciones comunitarias —incluido el CCIU— y la Embajada de Israel.

El encuentro comenzó con el Himno Nacional Uruguayo y cerró con el “Hatikva”, el himno de Israel. En el escenario hablaron la Embajadora de Israel, Michal Hershkovitz, y el presidente de OSU, Martín Glass. Entre los presentes se encontraban autoridades nacionales y figuras políticas de todos los partidos: la vicepresidenta Carolina Cosse (en ejercicio de la Presidencia), el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera, Washington Abdala, Graciela Bianchi, Luis Alberto Heber, Javier García, Sebastián da Silva, Pedro Bordaberry, Álvaro Delgado y Alejo Umpiérrez, entre otros.
El discurso de la Embajadora fue un momento clave: emotivo, firme y esperanzador. Cada frase despertaba aplausos, como si las palabras mismas encendieran una llama compartida.

Embajadora de Israel Michal Hershkovitz, algunas de sus palabras vertidas en ese discurso empoderador y emocionante:
"El único genocidio, la única masacre, ocurrió el 7 de octubre a manos de esta organización terrorista.
Las expresiones de odio tienen un precio. El precio lo pagan, en primer lugar, las comunidades judías de todo el mundo. ¿Cuántos han sido asesinados, heridos o amenazados en graves casos de antisemitismo?
Desafortunadamente, Uruguay no ha sido ajeno. Cementerio, escuela, sinagoga…"

Los jóvenes de las tnuot proyectaron un video conmovedor, que transmitía el miedo y la incertidumbre que muchos sentimos desde aquel 7 de octubre, pero también la fuerza de seguir adelante. Un mensaje claro: Uruguay es nuestro hogar, y nadie nos va a sacar de aquí.
Entre aplausos y abrazos, se reafirmó una verdad innegociable: antisionismo y antisemitismo son lo mismo. El video reivindicó el sionismo en su sentido más puro: el movimiento nacional del pueblo judío, el derecho a existir y a tener una tierra propia.
Junto con nuestro vínculo profundo con la tierra ancestral y la reivindicación del sionismo como el derecho del pueblo judío a tener su propio Estado, afirmamos también algo igual de cierto: somos ciudadanos uruguayos, y nadie nos puede quitar eso.
Pertenecemos a ambos lugares, y en esa doble raíz está nuestra fuerza.
Es difícil poner en palabras la energía que se vivió esa noche en Trouville. Fue una mezcla de dolor y esperanza. Se recordó el pogromo más brutal desde la Shoá, pero también se celebró la vida, el regreso de los secuestrados y el valor de quienes no se rinden.
La resiliencia está grabada en el ADN judío. A lo largo de los siglos hemos sufrido persecuciones, expulsiones y calumnias, pero seguimos de pie. Porque ser judío es eso: resistir, crear, soñar, insistir en la vida.
Hoy no es momento de callar. Es momento de alzar la voz, reclamar la verdad, y enfrentar la desinformación con orgullo y coraje.
Porque hay emociones que no se explican —se sienten.
Y esa noche, en cada mirada, en cada canción, en cada bandera, lo que se sintió fue eso: orgullo, dolor y una fuerza inquebrantable.
Seguimos acá. Y seguimos siendo.


Martín Glass Presidente de la Organización Sionista del Uruguay





