Mundo Judío

MiSinai

Ante el Sufrimiento - El Bastón de D-os - Un Vendedor y el Propósito de la Vida - La Tzedaká II


 

 

 

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 341

Horario de velas 9 de enero  en Montevideo 19.44

                                                 en Punta del Este 19.39

 

Parashá:Shemot

                                                                                        

ANTE EL SUFRIMIENTO

Por Menajem Feldman

Cuando D-os lo llamó a aceptar la increíble tarea de guiar al pueblo judío de la esclavitud a la liberación, Moisés dudó.

"¿Quién soy yo para ir ante el Faraón?", preguntó. "Yo estaré contigo", le aseguró D-os.

Moisés no iría solo. D-os estaría con él en cada paso del camino.

Moisés comprendió que antes de intentar influir en el Faraón, primero debía influir en el pueblo judío. Debía convencerlos de que D-os, el D-os de sus padres, estaba a punto de sacarlos de Egipto con mano fuerte y brazo extendido. Y presentía que esta tarea, inspirarlos a creer en la redención inminente, no sería fácil.

Y Moisés le dijo a D-os: “He aquí, llego a los hijos de Israel y les digo: “El D-os de sus padres me ha enviado a ustedes”. Y ellos me preguntan: “¿Cuál es su nombre?”. ¿Qué les responderé?” (Shemot 3:13)

Moisés comprendió que, al enterarse de que el D-os de sus padres estaba a punto de redimirlos, la primera pregunta que haría el pueblo judío sería: “¿Cuál es su nombre?”. Los diversos nombres de D-os representan las diversas maneras en que se expresa: bondad, juicio, compasión, etc. Moisés sabía que los judíos preguntarían de inmediato: ¿cómo es que se comportó D-os de una forma que nos causó un sufrimiento tan terrible durante tantas décadas? ¿Cuál es su nombre? ¿Cuál es el “nombre”, el atributo, la justificación, para que D-os guardara silencio ante tan terrible sufrimiento humano? Comprendió que, antes de que los judíos pudieran aceptar la promesa de redención de D-os, primero debían comprender cómo y por qué Él permitió su sufrimiento.

D-os le dijo a Moisés: “Ehyeh asher ehyeh (Seré el que seré)”, y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Ehyeh (Seré) me ha enviado a ustedes’”. (Shemot 3:14)

¿Cuál es el significado del nombre Eheyeh (Seré el que seré)? ¿Y cómo responde a la pregunta: qué nombre permitiría tanto sufrimiento judío?

Rashi explica:

“Ehyeh asher ehyeh (Seré el que seré)”: “Seré” con ellos en esta situación difícil, “lo que seré” con ellos en su subyugación por otros reinos.

Según Rashi, D-os le explicó a Moisés que la pregunta de cómo permite tanto sufrimiento es, sin duda, la más poderosa que se puede formular. Sin embargo, para ser un Moisés, para llevar un mensaje de esperanza al pueblo, para guiarlos hacia la liberación física y espiritual, no es necesario saber la respuesta. Moisés debe transmitir al pueblo judío una visión mucho más poderosa: que D-os está con nosotros en nuestro sufrimiento. Que no nos ha abandonado. Que está presente incluso cuando su presencia está oculta.

Es así que hemos sobrevivido a tanto dolor y sufrimiento a lo largo de nuestra historia, no porque tuviéramos una explicación filosófica de cómo D-os permite tal sufrimiento, sino porque sentimos que nunca estábamos solos.

Cada uno de nosotros es un Moisés. Cada uno de nosotros experimentará un momento en la vida en el que seremos llamados a ofrecer consuelo y aliento a alguien que sufre. Quizás la lección de las palabras de D-os a Moisés es que cuando un hijo, un cónyuge, un desconocido o un amigo sufre, no debemos intentar racionalizar, explicar, justificar, filosofar ni culpar. Lo más importante que podemos hacer es simplemente estar presentes y ayudar a la persona a sentir que no está sola.

EL BASTÓN DE D-OS

"Moisés tomó el bastón de D-os en su mano." (Shemot 4:20)

A pesar de que, como veremos, Moisés le dio al Faraón el honor debido a un rey y habló con él en forma respetuosa, no hizo cesiones en sus demandas con respecto a las necesidades espirituales y físicas del pueblo. Habló con “el bastón de D-os en su mano”, es decir, con autoridad y determinación.

La lección aquí para nosotros es que siempre que nos enfrentemos con un “rey egipcio”, es decir, alguien que busca imponer sobre nosotros elementos de un estilo de vida que va contra nuestros valores y principios (tanto sea con bondad o por la fuerza) debemos reconocer el peligro inherente en sucumbir a dicha presión. Al final, este Faraón nos dirá que nos ahoguemos a nosotros (o nuestros hijos) en la cultura materialista. Debemos por lo tanto insistir respetuosa pero firmemente en vivir de acuerdo a los valores de la Torá.

Séfer HaSijot 5751, vol. 1, págs. 250, 252.

Éxodo (Shemot) 1:1 – 6:1

La primera sección del libro de Éxodo comienza listando los nombres (Shemot en Hebreo) de los hijos de Jacob, y luego relata el aumento de sus descendientes hasta convertirse en una nación y su esclavitud en Egipto. A medida que las condiciones de la esclavitud empeoraron, los judíos clamaron a D-os. Entonces D-os encarga a Moisés con la misión de liberar al pueblo judío de la esclavitud para que reciba la Torá. D-os les informa que el propósito de su redención es que puedan asumir su rol como líderes morales de la humanidad, dirigiendo al mundo hacia su objetivo Divino: servir como el verdadero hogar de D-os.

UN VENDEDOR Y EL PROPÓSITO DE LA VIDA

Por Leibel Gniwisch

La neblina era más densa de lo habitual, una mezcla de humo de cigarrillo y de horno, pero el rabino Shmuel pudo ver al hombre. Era Bielorrusia en el siglo XIX y las posadas judías salpicaban las zonas rurales como semillas de amapola en un bagel. El rabino Shmuel no frecuentaba posadas; prefería la comodidad de su cama de paja en casa. Pero su gente lo necesitaba, así que de vez en cuando cambiaba la comida de su esposa por lo que aquí llamaban comida.

¿Sabes cuando ves a un extraño interesante y quieres acercarte, pero no lo haces por miedo a la incomodidad y al rechazo? El rabino Shmuel sintió lo mismo. En su primera noche de estancia, notó a un extraño interesante. No pudo evitar analizarlo: “Es majestuoso, bien vestido. Tiene una calma interior que no veo a menudo”. Pero lo que más impresionó al rabino Shmuel fue la brillantez del hombre. Percibió una santidad. Aunque quería conocer el origen de su aura, no podía acercarse. Hablar con desconocidos puede ser difícil.

La segunda noche en la posada, el rabino Shmuel se encontraba cansado tras un largo día de actividades en nombre de la comunidad judía. Agotado, abrió su Talmud para estudiar antes de acostarse. "¿Por qué el acusado estaría obligado a prestar juramento en este caso?...". Allí estaba el hombre de nuevo. Revisando documentos en su maletín, su presencia iluminada por la satisfacción. "Debo acercarme a él esta noche", decidió el rabino Shmuel. Pero no lo hizo porque quería terminar de estudiar y, para cuando terminó, el hombre ya había regresado a su habitación. "Mañana por la noche", dijo el rabino Shmuel, descubriría el origen de la santidad de este hombre.

La neblina era más densa de lo habitual, una mezcla de humo de cigarrillo y de horno, pero el rabino Shmuel no tuvo problemas para encontrarlo. 

- “¡Dulce Yid! ¿Cómo estás?”, le preguntó, acercándose al hombre con lenta determinación.

El hombre levantó la vista. Estaba tomando sopa. 

- “Estoy bien, rabino”. Se dio cuenta de que era rabino. 

- “¿Puedo preguntarle algo?”, preguntó el rabino.

- “¡Por ​​supuesto!”.

- “¿Quién es usted?”.

Al hombre no le inmutó la franqueza del rabino Shmuel. 

- “Soy un hombre sencillo. Me gano la vida vendiendo zapatos. Me va bien, gracias a D-os”.

- “¿A qué te dedicas espiritualmente?”. Le preocupaba la santidad del hombre. “¿Cuánto tiempo rezas? ¿Cuánta Torá estudias?”.

- “No rezo. Es decir, lo intento, pero no sé leer, así que puedo recitar el Shemá de memoria, pero nada más. Lo mismo ocurre con el estudio”. 

El hombre bajó la mirada. El rabino Shmuel no juzgó al hombre. ¿Cómo podría hacerlo? 

- "Disculpe la pregunta, pero ¿puede contarme cómo fue su día? Veo algo en usted que no suelo ver."

- "Por supuesto, rabino. Pero me temo que soy bastante común. Me despierto a las 5 de la mañana todos los días...", dijo el hombre mientras se embarcaba en un repaso detallado de su día. Se acercaba la tarde y el rabino Shmuel seguía desconcertado. ¿Por qué brillaba aquel hombre?

El hombre concluyó: - "Y antes de irme a dormir le digo a D-os: "Amo del mundo, solo te pido una cosa. Si no tengo lo necesario para cumplir la misión para la que me creaste, no me despiertes mañana. Despiértame solo si crees que puedo hacer todo lo que necesitas que haga en el mundo."

El rabino Shmuel tenía su respuesta.

LA TZEDAKÁ II

El sabio rey Salomón escribió: "Cuando le das a un pobre, le estás prestando a D-os". Eso se debe a que D-os devuelve todos los fondos de caridad, junto con atractivos dividendos, aquí mismo, en este mundo. Según el profeta Malaji, D-os incluso nos desafía diciendo: "Prueben y vean".

Hacerlo bien:

La forma más elevada de tzedaká (caridad) es proveerle a la persona independencia. Darle un préstamo a un amigo para que pueda embarcarse en un proyecto empresarial, ayudar a tu amigo a encontrar un trabajo o darle un puesto en la empresa de tu familia.

Nadie debería pagar con su dignidad la ayuda que recibe de otra persona. Es por eso que lo mejor es dar en forma anónima. Además, siempre hay que dar antes de que te pidan. Ahórrale al otro el bochorno de tener que pedir.

Y el principal ingrediente: da con una sonrisa y con genuina calidez. ¡Nuestros sabios enseñaron que la forma en la que das es más importante aún que la cantidad que das!

El momento indicado para hacerlo:

Siempre es el momento indicado para dar. Pero hay ciertas instancias que son más propicias que otras.

Deja caer unas cuantas monedas en la pushka (alcancía de caridad) antes de rezar. Dales a los demás y D-os te dará a ti.

Es muy recomendable que las mujeres y las niñas hagan lo mismo antes de encender las velas de Shabat y de las fiestas, antes de darles la bienvenida a los días más sagrados de todo el calendario.

Existe la antigua tradición de prometer dar dinero para tzedaká durante la plegaria de Izkor para mérito de las almas de los seres queridos que se fueron de este mundo. En su morada celestial, ellos ya no pueden hacer mitzvot, así que de nosotros depende que las hagamos en lugar de ellos.

El resultado de hacerlo:

Cuando D-os creó el mundo, Él nos dejó a nosotros la tarea de infundirle espiritualidad y sentido. No hay nada que logre esto como la tzedaká. Da tzedaká y todo el esfuerzo que invertiste en ganarte ese dinero con el sudor de tu frente adopta ahora un nuevo sentido, pues sirve para algo más que una necesidad egoísta. Es por eso que nuestros sabios nos dicen: "¡Grande es la caridad, porque acelera la redención!"

 

VIVIENDO MASHIAJ

Por Lazer Gurkow y Aharon Loschak

LA TZEDAKÁ

Cuando damos o alentamos a otros a dar tzedaká, debemos reflexionar sobre el hecho que esta donación acelera la Gueulá. Es más, cuando donamos el dinero para el cual hemos invertido nuestro esfuerzo y resistencia, elevamos la santidad de toda la energía que invertimos en ese dinero. Estamos donando dinero con el cual podríamos haber comprado comida para nutrirnos; por lo que en cierto sentido, es como dar de nosotros mismos.

Cuando des tzedaká, o recaudes fondos para tzedaká, recuerda que estás acercando la Gueulá. Te estás ocupando en la mayor transformación del ser que será nuestro estado permanente en la era del Mashiaj.

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
Para recibir MiSinaí por email o por whatsapp, contactar por teléfono al 2628 6770 o por mail: [email protected].

Ultimas Noticias Ver más

Mi Encuentro con El Rebe
Noticias

Mi Encuentro con El Rebe

19 Junio 2026


Por Eduardo Bartfeld Fuente: https://es.chabad.org/

Esta página fue generada en 0.0802011 segundos (3649)
2026-06-21T06:01:29-03:00