En comunidad

Convención 1165, entre el pasado glorioso y el bochorno de hoy

Hace ya unos meses está circulando una foto chocante que aterroriza, aunque no tiene una gota de sangre.

Es de la fachada de la vieja casona construida en la calle Convención 1165 en Montevideo, donde funcionó durante muchos años una se las sedes del movimiento juvenil judío Hanoar Hatzioni , hoy convertida en un local de apoyo al lema de “Palestina libre” .

Digan lo que digan sus defensores, no es otra cosa que apología del terrorismo y difusión de odio contra Israel. Bajo ese lema actuaron todos los que salieron a manifestar en apoyo a Hamas, increíblemente, tras la masacre que la organización terrorista perpetró el 7 de octubre del 2023 en el sur de Israel. 

“Palestina libre” nunca fue un clamor por la libertad  y la soberanía nacional, ya que todas las propuestas presentadas sobre la mesa para la creación de un Estado palestino independiente, fueron rechazadas. O sea que el objetivo siempre fue otro: que no exista Israel.

Convención 1165 fue parte integral de mi niñez y adolescencia. Si bien yo no activaba en “Hanoar Hatzioni”, allí tuvo mi papá, de bendita memoria, la oficina del “Semanario Hebreo” durante mucho tiempo. Y siempre estaba rodeado de los jóvenes que frecuentaban el movimiento, algunos de los cuales repartían el Semanario a numerosos hogares de la colectividad judía, todos los jueves, llevando el mensaje de la lucha del pueblo de Israel por vivir en paz y seguridad. Mi padre, idealista y abnegado, lo escribía a mano. Con la mente y con el corazón.

En esa sede nacieron historias de pioneros que viajaron a luchar por la independencia de Israel cuando nació y cayeron defendiendo al recién establecido Estado judío. Papá dibujó sus rostros en base a las fotos que tenían algunos compañeros, y los retratos estaban colgados en la secretaría, a la derecha de la entrada: Dvora Epstein y Abraham Geller. Jóvenes, héroes, que murieron antes de empezar realmente a vivir, porque el mundo árabe no aceptó vivir en paz junto al recién nacido Israel y se lanzó a la guerra para tratar de eliminarlo. Como intentaron los terroristas repetidamente, como Hamas el 7 de octubre, como Irán hoy.

Pero no es sólo el tema de la defensa de Israel. Haber sido miembro de Hanoar Hatzioni en aquellos años, era ser parte de un esfuerzo educativo de valores, compañerismo y solidaridad. Y que esa casona esté ahora en manos tan diferentes, que allí se convoque una reunión de extremistas de ultraizquierda que apoya a Irán, es una verdadera señal de alarma.

El problema no es solamente saber lo que fue esa casona y lo que es hoy, ya que inmuebles se venden y cambian de manos, no por ideología necesariamente. El dolor es por el simbolismo de fondo, porque para este martes se haya convocado allí, en Convención 1165, un mitín para protestar “contra la guerra y genocidio”, que contará con la participación del embajador de Irán y de una representante de la embajada de Palestina…Que bajo se ha caído.

Y como solemos decir, lo peor no es todo lo que mienten sobre Israel, sino que tengan el tupé de pretender sonar como pacifistas al hablar contra la guerra, aunque saben que su mensaje es a favor de un régimen sanguinario que oprime a su pueblo desde hace 47 años.

Adornarán sus comunicados  con palabras de lucha por la libertad y contra el imperialismo y el sionismo, pero no podrán ocultar que el significado de todo esto es apoyar a los Ayatolas que cuelgan homosexuales y matan mujeres por no cubrirse bien el cabello, que ejecutan a miles por oponerse al régimen, y que en dos días en enero asesinaron a más de 30.000 personas por protestar.

Realmente no entiendo cómo no tienen vergüenza de salir a hablar. 

Ana Jerozolimski
(16 Marzo 2026 , 19:05)

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