En Gaza, un informe publicado en la página oficial del Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en la zona denunció que «personal armado afiliado a las autoridades de facto» atacó un sitio de distribución de alimentos, robó ayuda humanitaria y alteró los trabajos de distribución a familias necesitadas.
Si bien el informe no dice explícitamente «terroristas de Hamas», es evidente que la referencia es precisamente a ellos.
A continuación, la Declaración del Coordinador Especial Adjunto de las Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio, encargado también del tema humanitario, el Dr. Ramiz Alakbarov, sobre la situación en Gaza, con fecha 12 de julio:
«Condeno enérgicamente la reciente obstrucción de las operaciones humanitarias en Gaza por parte de las autoridades de facto, la cual puso en peligro al personal humanitario, intimidó a los trabajadores que entregaban asistencia alimentaria vital e interrumpió operaciones humanitarias esenciales para salvar vidas.
Ayer, los trabajadores humanitarios se vieron obligados a detener las distribuciones de alimentos después de que personal armado afiliado a las autoridades de facto ingresara por la fuerza al punto de distribución de alimentos Abu Rashid en Jabalia, en el norte de Gaza. Las fuerzas también ingresaron a un almacén del Programa Mundial de Alimentación (World Food Program) y, según se informa, agredieron a dos camioneros que entregaban suministros humanitarios.
Estos incidentes no son aislados. Son completamente inaceptables y reflejan un patrón cada vez más peligroso de intimidación, violencia y obstrucción —incluidos intentos de contrabando— que toma como blanco y abusa de las operaciones humanitarias. Están poniendo en riesgo a los trabajadores humanitarios, interrumpiendo la entrega de asistencia vital y limitando aún más la capacidad de operar de las organizaciones humanitarias en un momento en que los civiles en toda Gaza siguen enfrentando condiciones humanitarias inmensas y apremiantes.
Las amenazas directas al personal, la interferencia con los suministros humanitarios y la reducción del espacio operativo humanitario continúan poniendo en peligro la continuidad de las operaciones».
El coordinador tuvo críticas también al lado israelí, en un tema puntual: «la expansión de las áreas bajo control israelí está reduciendo aún más el espacio disponible para los civiles». Según se ha informado, Israel controla el 60% de la Franja de Gaza. Según el acuerdo de octubre último, podía permanecer en el 50% de la Franja. Según Israel, la continuación de las provocaciones de Hamas es lo que le ha llevado a ampliar la zona bajo su control.
El Coordinador humanitario de la ONU recalca que «bajo el derecho internacional humanitario, todas las partes deben respetar y proteger al personal, las instalaciones y los suministros de socorro humanitarios, y abstenerse de acciones que obstruyan las operaciones humanitarias».
A raíz de la acusación tajante publicada en la página de la ONU, el ejército israelí, a través de COGAT (sigla en inglés de la oficina de coordinación de las actividades del gobierno en los territorios, que se encarga de introducir la ayuda humanitaria a Gaza), recalcó los crímenes de Hamas contra la propia población palestina.
«COGAT condena enérgicamente este grave incidente. Como afirmó el Dr. Ramiz Alakbarov, Coordinador Humanitario de la ONU, este no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón recurrente de intimidación, violencia e interrupción de las operaciones humanitarias en la Franja de Gaza. Esto constituye una nueva y clara evidencia de que Hamás explota cínicamente el espacio humanitario y la ayuda destinada a los residentes de la Franja de Gaza para sus propios fines».
Y agregó: «Los hechos son claros: la ayuda humanitaria está ingresando a la Franja de Gaza. Hamás es la parte que socava los mecanismos de distribución, apoderándose de la ayuda humanitaria y evitando que llegue a la población civil».
Hace unos días, COGAT publicó un detallado informe sobre el caudal de ayuda humanitaria que ha estado entrando a Gaza desde hace tiempo, también desde el alto el fuego de octubre último. Israel sostiene que se ha introducido tres veces más de lo imprescindible según los estándares de las Naciones Unidas.




