Mundo Judío

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Crítica: ¿Constructiva o Contraproducente? - Unidad - Salvado del Fuego - Tisha BeAv

 

 



 
 
 
 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 366

Parashá Devarim

Horario de velas: 17 de julio en Montevideo  17:35

CRÍTICA: ¿CONSTRUCTIVA O CONTRAPRODUCENTE?

Por Yossy Goldman

¿Cuál es la mejor manera de influir en las personas para que modifiquen su comportamiento? El Libro de Deuteronomio comienza: “Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel de este lado del Jordán, en el desierto, en el llano frente a Parán y Tófel, y Laván y Di Zahav.” (Devarim 1:1)

"Estas son palabras", explica Rashi. “[Moshé] enumeró aquí todos los lugares donde pecaron, sin especificar los detalles y los mencionó mediante alusiones para preservar el honor de Israel.”

Rashi agrega que Moshé esperó para reprender al pueblo hasta poco antes de su fallecimiento por dos razones: para no convertirse en un fastidioso que los reprende repetidamente; y para que no siguieran viéndolo y avergonzarse cada vez.

Claramente, incluso si debemos criticar a alguien, debemos tener el cuidado de hacerlo con delicadeza, de una manera que mantenga su dignidad.

Moshé no dijo: "¡Idólatras asquerosos! ¡¿Cómo pudieron hacer algo así?! ¡¿Vieron a D-os en el Sinaí y ahora se pavonean frente a un Becerro de Oro?!".

No. En absoluto. Moshé dijo solo dos palabras, e incluso esas dos palabras fueron sumamente sutiles: Di zahav. Suena como un lugar, pero Rashi nos dice que en realidad es una sutil referencia al pecado del Becerro de Oro de los israelitas. “Di” puede entenderse como dai ("es suficiente", como en Dayenu), y “zahav” significa oro. Incluso en su reproche, Moshé estaba defendiendo a su pueblo. ¿Por qué pecaron? Debido a una sobreabundancia de oro.

O como lo expresó el rabino Jonathan Sacks: "La crítica de Moshé a su pueblo fue aceptada por ellos porque sabían que él también era su mayor defensor". Al haber argumentado su caso ante el mismísimo D-os Todopoderoso, Moshé tenía credibilidad. Sabían que los amaba y confiaban en él. Él siempre fue extremadamente cuidadoso de no humillar al pueblo cuando lo reprendió.

Agradezco al Rav Asher Weiss por señalarme el pasaje talmúdico donde el rabino Eleazar ben Azariah pregunta: "¿Me pregunto si hay alguien en esta generación que sepa cómo reprender?" (Arajin 16b).

Es fácil criticar. Algunos parecen hacerlo de forma bastante natural. Pero ser crítico con los demás requiere una profunda sabiduría, sensibilidad, respeto y consideración. No podemos simplemente "perder los estribos" y arremeter. ¡D-os no lo permita! Avergonzar y poner a la gente en evidencia públicamente no solo es una ofensa grave por derecho propio, sino que probablemente no logre el propósito deseado. Al contrario, después de la reprimenda el ofendido probablemente sólo volverá a sus viejas costumbres con más fuerza.

Para ser efectiva, la crítica debe ser constructiva. Si permitimos que se convierta en un ataque personal o una venganza, sólo avivará las llamas de la disensión. No debe hacerse en público y debe administrarse con mucha delicadeza. La Torá nos enseña que, si bien es una mitzvá amonestar a alguien que se comporta de manera inapropiada, debe hacerse con un tremendo respeto y comprensión, no sea que el que reprende cometa él mismo un pecado al avergonzar a la persona a la que está reprendiendo.

Por otro lado, la misma sección del Talmud también cita al rabino Tarfon, quien preguntó: "¿Me pregunto si hay alguien en esta generación que sepa cómo aceptar un reproche?".

Necesitamos ser sabios y sensibles para dar un reproche, y también necesitamos ser inteligentes y humildes para aceptarlo.

Mi madre, de bendita memoria, tenía un talento genuino y natural. Era capaz de decir las cosas como eran y podía criticar a las personas sin que se pusieran a la defensiva o se enojaran. ¿Cómo? Lo hacía con sinceridad y amor genuinos. Quienes la escuchaban sabían que tenía razón y que lo decía por su propio bien. Siempre siguió siendo la mejor amiga de las personas a las que había reprendido. ¡Cómo desearía haber tenido su don!

“Estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel.” El Vidente de Lublín dijo que Moshé le habla a todo Israel, entonces y ahora. Cada uno de nosotros puede aprender de Moshé en todas nuestras críticas, a ser constructivos, amables, sutiles y sensibles.

En cuanto a saber recibir y aceptar la crítica con sabiduría, humildad y templanza, el anterior Rebe dijo en nombre de su padre, el Rebe Rashab: "Valora la crítica porque te elevará a nuevas alturas".

Al fin y al cabo, ¿alguien lo resumió mejor que el rey Salomón? “No reprendas al necio, no sea que te aborrezca; reprende al sabio, y te amará.” (Proverbios 9:8)

UNIDAD

[Dijo Moshé al pueblo judío:] “No hubo ni una ciudad que fuera demasiado fuerte para nosotros.” (Devarim 2:36)

La unidad social protege del peligro a la sociedad. Los reyes amorreos, conscientes de esto, tomaron medidas para unir a sus súbditos contra la amenaza de la invasión del pueblo judío.

Sin embargo, la capacidad de unión de una sociedad depende de la medida en que sus miembros puedan negar sus egos individuales para someterse a un objetivo en común. D-os espera que el pueblo judío se someta en forma absoluta a su misión divina, y nos da la capacidad para hacerlo. En consecuencia, la unidad que podían lograr los amorreos no se podía comparar con la de los judíos. Como resultado, el pueblo judío logró vencer a un frente conformado por las ciudades amorreas.

Vemos aquí el inmenso poder inherente a la unidad judía y la necesidad de fomentarla en la mayor medida posible, y más aún dado que, como nos enseñan los sabios del Talmud, nuestro actual exilio es el resultado del odio insensato y la desunión del pueblo judío.

Likutei Sijot, vol. 29, págs. 1-8.

Deuteronomio (Devarim) 1:1 – 3:22

Deuteronomio, quinto y último libro de la Torá, está dedicado principalmente a los discursos de despedida que dio Moshé al pueblo judío poco antes de su muerte y la entrada del pueblo a la Tierra de Israel. La primera sección del libro registra sus palabras (devarim, en hebreo) de crítica al pueblo judío por distintos episodios que tuvieron lugar durante sus cuarenta años en el desierto, y las lecciones que debían aprender de sus errores.

SALVADO DEL FUEGO

Por Sholom Avtzon

El Alter Rebe envió una vez un mensajero a dos jasidim devotos que vivían en la misma ciudad. El mensajero se reunió con el primero de ellos. - "El Rebe me envió a decirte que necesita fondos [para una de sus actividades]", explicó.

- "¿Cuánto necesita el Rebe?", preguntó el hombre.

- "No especificó una cantidad", respondió el mensajero. "Simplemente me ordenó que te diera este mensaje".

- "Si ese es el caso", replicó, "por favor espera unos momentos e inmediatamente reuniré algo". Buscó por toda su casa y juntó todo el dinero que tenía disponible. Entregándolo al mensajero, dijo: "Esto es todo lo que tengo en mi poder en este momento. Por favor, llévaselo al Rebe y veré qué más puedo hacer".

El mensajero aceptó el dinero y se dirigió hacia el segundo discípulo. Una vez más fue recibido con el mayor de los respetos y repitió el mensaje del Rebe, recibiendo la misma respuesta: - "¿Cuánto dinero necesita el Rebe?".

- "No especificó una cantidad", respondió el mensajero. "Solo me ordenó que te diera este mensaje".

- "En ese caso", decidió el hombre, "viajaré a ver al Rebe mañana y le preguntaré cuánto necesita, y le daré lo que sea que me pida".

Cuando el mensajero regresó con el Alter Rebe, le entregó un único sobre, identificando a la persona que se lo había dado.

- "¿Y qué hay del segundo individuo?", indagó el Alter Rebe. "¿También lo visitaste y le transmitiste el mensaje?".

- "Lo hice", explicó el mensajero. "Pero como no sabía cuánto dinero necesita el Rebe, dijo que vendrá aquí mañana y le preguntará al Rebe directamente. Está preparado para dar cualquier cantidad que el Rebe especifique".

- "La única pregunta es", murmuró el Alter Rebe, "¿será eso antes o después del incidente?".

Desconcertado por las crípticas palabras del Rebe, el mensajero salió de la habitación y se fue a casa.

A la mañana siguiente, el primer jasid se despertó y viajó hacia el Rebe de inmediato para preguntarle si había algo más que debiera hacer. Tan pronto como entró, el Alter Rebe le dijo: - "Debes irte de tu ciudad hacia un nuevo lugar".

Al escuchar estas palabras, regresó de inmediato a casa y vendió o regaló la mayor parte de sus pertenencias. Cargó su carreta con algunos elementos esenciales y comenzó a viajar, sin saber a dónde ir ni qué hacer. - "Ciertamente recibiremos algún tipo de señal que nos muestre dónde instalarnos", aseguró a su familia. "Mientras tanto, debemos obedecer las instrucciones del Rebe e irnos".

El segundo estudiante también se despertó temprano esa mañana con planes de viajar a ver al Rebe. Razonando que no era apropiado viajar antes de rezar, fue primero a la sinagoga. Luego fue a casa, desayunó, dio instrucciones a sus empleados sobre qué hacer en su ausencia, reunió una cantidad considerable de dinero para el Rebe y se preparó para partir.

Estaba a punto de subir a su carreta cuando estalló una tormenta y un rayo cayó sobre una casa cercana. Bastaron solo unos momentos para que toda la ciudad se convirtiera en un infierno embravecido. Apenas logró salvarse él y su familia.

Cuando el Rebe Maharash contó esta historia, concluyó:

- "Ambos hombres estaban ansiosos por cumplir con el pedido del Alter Rebe, pero con una diferencia significativa. El primer jasid entendió que la obediencia es primordial, y uno debe escuchar las palabras del Rebe incluso si no las comprende. El segundo jasid también sabía que uno debe escuchar. Su escucha, sin embargo, seguía a su comprensión. Una vez que supo exactamente lo que el Rebe quería, estuvo preparado para cumplir el pedido en su totalidad, pero su compromiso se basaba en su propio entendimiento".

TISHÁ BEAV

El día más triste del calendario judío es el 9 de Av, “Tishá BeAv”. Es la fecha en la que nuestros dos Templos Sagrados fueron destruidos y comenzó el exilio, la persecución y la oscuridad espiritual.

Tishá BeAv comienza al atardecer del 8 de Av y dura hasta el siguiente anochecer.

En Tishá BeAv nos abstenemos de:

• Comer y beber. Cualquier persona mayor de bat o bar mitzvá ayuna, incluyendo las mujeres embarazadas y que están amamantando. ¿Está enfermo? Consulte con un rabino.

• Bañarnos o lavarnos. Excepciones: manos sucias, al salir del baño, y el lavado ritual de manos de la mañana (solo los dedos).

• Aplicarnos lociones o cremas.

• Usar zapatos que contengan cuero.

• Relaciones maritales.

• Estudio regular de Torá. Estudiamos sólo sobre la destrucción de los Templos u otros temas tristes. (Esto comienza al mediodía de la víspera de Tishá BeAv).

No salude a un amigo con un “hola” o “buenos días”. No salga de caminata o paseo y, si es posible, tómese el día en el trabajo; nada debería distraerlo del duelo. Hasta mediodía nos sentamos solo en el piso o en un banco bajo.

Previo a Tisha BeAv

Coma la comida final poco antes de la puesta del sol. Una comida escasa que incluya un huevo duro, símbolo tradicional de duelo, y un pedazo de pan con cenizas. Coma esta comida sentado en el piso o en un banco bajo. (Consejo: Coma una comida completa más temprano en preparación para el ayuno).

La noche de Tisha BeAv

Se deja de comer con la puesta del sol. Se disminuyen las luces en la sinagoga y se saca la cortina del Arca. Se lee el libro de Lamentaciones luego de las plegarias nocturnas.

El día de Tisha BeAv

No se pone tallit ni tefilín en las plegarias de la mañana. Luego de las plegarias recitamos kinot (elegías). Nos ponemos tallit y tefilín para las plegarias de la tarde.

Al anochecer, antes de cortar el ayuno, nos lavamos ritualmente las manos.

De las cenizas del Templo destruido se levantará un edificio incomparablemente magnificente. El exilio dará a luz a la redención. Es una tradición que nuestro redentor nacerá en Tisha BeAv. Este es un día de expectativa y esperanza, porque “Aquel que hace duelo por Jerusalem, tendrá el mérito de ver su felicidad.”

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
Para recibir MiSinaí por email o por whatsapp, contactar por teléfono al 2628 6770 o por mail: [email protected].

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