El Sonido de la Imperfección - Los Mundos Superiores a la Espera del Hombre - La Historia Detrás del Mechón Cortado - Rosh Hashaná

No. 374
Rosh Hashaná
Horario de velas: 11 de setiembre en Montevideo 18:15
12 de setiembre: encender las velas de la fetividad después de 19.11

EL SONIDO DE LA IMPERFECCIÓN
Por Mendel Kalmenson
En la Torá, Rosh Hashaná es referido como "el día del toque [del shofar]". El sonido del shofar, el cuerno de carnero, ocupa el centro de atención. ¿Qué podemos aprender del shofar?
En Rosh Hashaná usamos el shofar para producir una secuencia de tres sonidos. Esta secuencia se repite muchas veces durante el transcurso de los rezos del día: Uno, largo e ininterrumpido, es la tekiá. El siguiente, la truá, se compone de breves ráfagas de sonidos interrumpidos, mientras que el tercero, al igual que el primero, es continuo: una tekiá nuevamente.
El primer y el tercer sonido representan la perfección, ya que continúan sin obstáculos, e incluso crecen en poder con el tiempo. Es el segundo el que canta una canción diferente. La canción de la imperfección, de los obstáculos, los desafíos y las inconsistencias. De breves ráfagas de energía porque eso es todo lo que se puede acumular. Cuenta la dolorosa historia de la lucha, de muchos intentos, de una cantidad igual de fracasos, de la falta de aliento. Habla de recursos limitados, frustración, pérdidas, reveses, separaciones, así como de finales repentinos; todo lo cual desgarra el corazón como el grito desesperado de un niño.
Pero también cuenta la historia de una determinación inquebrantable, de triunfos (pequeños pero muchos), de la fuerza para seguir adelante y de los comienzos, todo lo cual inspira esperanza y fe en los corazones de quienes escuchan con atención, incapaces de evitar conmoverse.
Según los místicos, el primer sonido, puro e inalterado, refleja el comienzo perfecto del tiempo en el Edén, antes de que existiera el pecado. El segundo sonido, la truá, es la melodía lúgubre del exilio, cantada por nosotros, los judíos de la diáspora. Llora por el servicio interrumpido e inconsistente a D-os. Por el amor, el asombro y la fe que se detienen con la misma frecuencia con la que de repente resuenan.
Es el portavoz de aquellos que sienten demasiado dolor, lo que los deja sin energía, o peor aún, sin fuerza de voluntad, para seguir soplando. Se ven obstaculizados por las pruebas de la vida, desde afuera y desde adentro. Han perdido el aliento.
El mundo perfecto reflejado en el sonido de la tekiá no está perdido para siempre: el Mashíaj está en camino. El tercer sonido, que gana impulso y concluye con un final poderoso, es aún más perfecto que el primero. Profetiza los tiempos mesiánicos y el regreso al Paraíso.
"Y en aquel día [de la Redención] se tocará una tekiá con un gran shofar" (Isaías 27:13)
La truá desaparecerá, para no volver jamás.
Sin embargo, el salmista dice: "Ashrei ha'am yod'ei truá", que se traduce como "Afortunada es la nación que sabe cómo tocar una truá". Tal vez una lectura más profunda sea: "¡Afortunada es la nación que conoce, es decir, que aprecia plenamente, el sonido único de la truá!". En medio de la oscuridad y las dificultades, ¡que se escuche la truá!
Aprovechemos al máximo esta oportunidad única en la historia del mundo.
Deseándonos a todos un año de tekiá, con la llegada del Mashíaj.

LOS MUNDOS SUPERIORES A LA ESPERA DEL HOMBRE
Rosh Hashaná destaca la importancia de la acción del hombre. Rosh Hashaná es llamado , "el día del principio de Tu obra", y fue fijado en el día de la creación del hombre, el 1º de Tishrei, sexto día de la creación, y no el 25 de Elul, cuando fueron creados los cielos y la tierra. Esto deja en claro que la creación alcanza su plenitud sólo cuando es creado el hombre y éste comienza a servir a D-os.
En esto consiste Rosh Hashaná. Es el día en el cual todos nosotros nuevamente aceptamos el Reino del Altísimo, y nos entregamos a servirle con corazón íntegro. Esta renovada aceptación del Yugo Celestial es la que genera el flujo de la bendición para todo el año que se inicia.
La importancia del trabajo espiritual del hombre se hace mucho más destacable a la luz de los comentarios de las enseñanzas Jasídicas sobre el objetivo de la creación de este mundo inferior. Cuando observamos a este mundo y su degradación espiritual, surge la pregunta, con qué objetivo Hashem creó un mundo de este nivel. Por encima de este mundo existe toda una línea de mundos espirituales Divinos, entonces, ¿cuál es la necesidad de crear también a este mundo inferior, material y burdo?
Explica el jasidismo, que el objetivo de la creación de este mundo inferior no es en aras de los mundos superiores espirituales, ya que también ellos implican un descenso de la Divinidad. Si el objetivo está en esos mundos superiores, nuevamente ha de presentarse el mismo interrogante sobre ellos mismos: ¿con qué objeto descendió la luz Divina e Infinita a esos mundos, que no tienen punto de comparación con la luz Divina Infinita?
La respuesta es que el objetivo de la creación se encuentra justo en el final del camino, en el punto más bajo de la "cadena de los mundos", en este mundo inferior. Más aún: todos los mundos superiores no fueron creados sino para que pueda concretarse el objetivo de la creación aquí abajo, en nuestro mundo terrenal.
Este objetivo de la creación se logra a través de la labor espiritual del hombre. Cuando los hombres aceptan sobre sí el Yugo del Altísimo y ejecutan Su Voluntad de estudiar Torá y cumplir los preceptos, con ello asientan la Presencia Divina aquí abajo y concretizan el objetivo de la creación, que es "Hashem deseó poseer una morada en los (mundos) inferiores".
El objetivo se logrará en su integridad más perfecta en la época de la redención mesiánica, como se explica en el Tania, que "los días de Mashíaj... son el objetivo y la perfección de la creación de este mundo, para el cual fue creado desde un principio".
De todo esto puede entenderse la extraordinaria fuerza que radica en la acción del hombre. Todos los mundos superiores y todas las generaciones pasadas a partir de la creación del mundo, precisan y esperan a la acción espiritual de Torá y Mitzvot de un judío aquí en este mundo inferior. Y es justamente esta labor la que trae consigo la bendición del Altísimo, para un año bueno y dulce, material y espiritualmente.

LA HISTORIA DETRÁS DEL MECHÓN CORTADO
Por Asharon Baltazar
Apenas unos días antes de Rosh Hashaná, el rabino Levi Itzjak de Berdichev recibió una carta de su amigo, el rabino Baruj de Mezhibuzh, escrita con un trazo urgente: “El Cielo me reveló que el año venidero se cierne con severidad sobre el pueblo judío. Sus pecados son muchos y están siendo utilizados por los fiscales celestiales. Debemos trabajar juntos para mitigarlos a la mayor brevedad.”
Inmediatamente después de Selijot a la mañana siguiente, el rabino Levi Itzjak comenzó a recorrer las calles y callejones de Berdichev en busca de una buena acción, lo suficientemente singular como para ser presentada ante la Corte Celestial y quizás inclinar la balanza a favor del pueblo judío.
Un tenue velo de luz espiritual que envolvía las tablas carcomidas de una pequeña casa de madera lo detuvo en seco. Su exterior estaba deteriorado, pero el rabino Levi Itzjak tuvo la certeza de que algo sagrado moraba allí. Tocó a la puerta.
Abrió una joven que parecía cargar con un aire de profunda melancolía. Ni siquiera la visión del amado rabino de la ciudad pareció disiparla.
- “¿Puedo pasar?”, preguntó él.
Ella asintió y se hizo a un lado. Con Rosh Hashaná acercándose cada vez más, no era inusual recibir una visita del rabino Levi Itzjak mientras hacía sus recorridos anuales, intentando despertar la sensibilidad espiritual de los habitantes del pueblo hacia los inminentes días sagrados.
- “Dime qué te ocurre, hija mía”.
- “Ya me he arrepentido...”, tartamudeó ella.
Con delicadeza y palabras reconfortantes, el rabino Levi Itzjak le pidió que compartiera sus penas. Aún visiblemente conmovida, la joven comenzó su historia:
- “Mi familia y yo solíamos vivir en una aldea no muy lejos de Berdichev. Mi padre trabajaba en una granja lechera que le alquilaba a un duque local. Mi padre falleció de forma repentina e inesperada, seguido poco después por mi madre, a quien la tristeza la consumió por completo. Me quedé sola para enfrentar el mundo, perdida y aislada. Una vez que logré orientarme, me di cuenta de que podía seguir administrando la granja. Después de haber observado a mi padre infinidad de veces, estaba segura de que no tendría problemas para hacerme cargo del negocio, así que decidí pedirle al duque una extensión de la concesión que tenía mi padre”.
La joven hizo una pausa para respirar hondo, preparándose para lo que venía.
“Me recibió en su oficina como a una vieja amiga y escuchó con atención mientras yo hablaba. A todo lo que decía me respondía con una sonrisa o un gesto de aprobación con la cabeza. Cuando el duque comenzó a llenarme de cumplidos, apenas podía creer mi buena fortuna. Aunque sus halagos concluyeron con confesiones de amor, ingenuamente los atribuí a su entusiasmo por mi idea.
Pero pronto quedó claro que el duque estaba más interesado en mí que en cualquier cosa que tuviera que decir sobre el trabajo o la granja lechera. Intentó conmoverme con promesas empalagosas. Me declaró que no volvería a pasar penurias, si tan solo aceptaba vivir con él.
Entre más expresaba mi firme rechazo ante semejante propuesta, más intensificaba él sus insinuaciones, hasta que finalmente dejó de lado cualquier intento de sutileza y pasó a persuasiones explícitas de lujuria. Fuera de mí, lo rechacé tajantemente.
Fue entonces cuando el duque hizo lo impensable. Agarró mi cabello con el puño, jaló de mis hermosas trenzas y las besó. Con la cabeza dándome vueltas y el corazón palpitándome con fuerza, escapé de su oficina corriendo a ciegas entre lágrimas”.
Las lágrimas se acumularon en los ojos de la joven mientras hablaba, y el rabino Levi Itzjak la animó con gentileza a continuar.
“Sabía que no debía culparme, pero ese episodio me causaba náuseas. Busqué unas tijeras y corté el cabello que él había profanado.
Me fui de la aldea al día siguiente y nunca miré atrás. Trabajé como empleada doméstica durante varios años hasta que conocí a mi esposo. Él falleció hace un año, dejándome con la duda de qué habré hecho para merecer un destino tan amargo”.
El rabino Levi Itzjak se enjugó las lágrimas y se puso de pie. Bendijo a la joven, colmándola de buenos deseos antes de marcharse.
El Rosh Hashaná que siguió fue bastante distinto a lo habitual. Observado de cerca por su congregación, el rabino Levi Itzjak pareció estar profundamente absorto en el rezo durante un buen rato. Cuando llegó el momento del toque del shofar, el rabino esperó en silencio, suspirando hondo. Luego, cubriéndose la cabeza con el talit, miró hacia el Cielo y declaró:
“¡Amo del Universo! Si ya no somos dignos y nuestros pecados han pesado más que nuestros méritos, ¡coloca los mechones de cabello de la joven en el otro platillo de la balanza y tengo la certeza de que se inclinarán a nuestro favor!”.
Su plegaria concluyó y la sinagoga se llenó de una tensa expectativa. Por varios y largos instantes, reinó el silencio. Luego, con una expresión de alivio dibujada en el rostro, el rabino Levi Itzjak se relajó y continuó con el toque del shofar.
El resultado fue un año colmado de bendiciones y alegría para todos.

ROSH HASHANÁ
Rosh Hashaná, el Año Nuevo Judío, es una festividad que dura dos días. Las dos mañanas las pasamos rezando en la sinagoga pidiéndole a D-os que nos confiera un año dulce y próspero y escuchando el shofar (cuerno de carnero).
A continuación, otras tantas costumbres para vivir a pleno la experiencia de Rosh Hashaná.
Observancias Festivas
Las dos noches se encienden las velas, y las dos noches y los dos días de Rosh Hashaná se disfruta del kidush y de suntuosas comidas festivas. No se trabaja, no se conduce, no se escribe ni se encienden ni apagan artefactos eléctricos. Sí, está permitido cocinar y transportar objetos afuera (excepto en Shabat).
Muchas de las costumbres de Rosh Hashaná son un símbolo de la clase de año que esperamos tener. La primera noche de Rosh Hashaná se come una rodaja de manzana untada con miel. Probamos un poquito de la cabeza del pescado, pidiéndole que este año estemos “a la cabeza”. Comemos granadas, diciendo una plegaria para que este año esté lleno de mitzvot igual que la granada está llena de semillas. Y de yapa, en todas las comidas de Rosh Hashaná, se unta la jalá (el pan especial) en miel. Y como si no bastara con el simbolismo, verbalizamos nuestros deseos deseándoles a nuestros familiares y amigos un shaná tová, un año dulce y maravilloso.
Limpieza a Fondo
El primer día de Rosh Hashaná, existe la antigua tradición de ir a un recipiente de agua que contenga peces vivos y allí llevar a cabo la ceremonia de Tashlij. La palabra tashlij significa “arrojar”. Decimos una breve plegaria y nos sacudimos las esquinas de la ropa mientras le pedimos a D-os que arroje nuestros pecados.
El agua es una metáfora de la benevolencia, y los ojos sin párpados de los peces simbolizan nuestra esperanza de que el ojo vigilante de D-os siempre nos custodie. Si el primer día de Rosh Hashaná cae en Shabat, Tashlij se realiza el segundo día. ¿Te olvidaste de hacer Tashlij en Rosh Hashaná? Tienes aún tiempo hasta el último día de Sucot.
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