Israel

Israel entre los enemigos de adentro y de afuera

 

Solemos tratar de no escribir con las tripas sino con la razón, midiendo las palabras. A menudo nos embarga la emoción al hablar sobre determinados temas y eso se capta en nuestra voz. Pero al escribir y analizar, tratamos de mantener la cordura y no escribir con exabruptos o términos exageradamente categóricos. Pero faltando tan solo unos días para el tercer aniversario del 7 de octubre, la peor matanza de judíos desde el Holocausto, mientras numerosos reservistas siguen dedicando gran parte de su tiempo a la defensa nacional, arriesgando sus vidas, ver una multitud de radicales ultraortodoxos gritando por las calles de Jerusalem que las Fuerzas de Defensa de Israel son “un ejército enemigo”  y que los desertores detenidos por no reclutarse son “secuestrados”, ya es demasiado como para que busquemos cómo explicar las cosas sin ser demasiado duros. Esos elementos-no, no son todos, pero tampoco son pocos- son un enemigo interno al que ya no se puede sostener.

Es inconcebible que ciudadanos judíos no comprendan que el 7 de octubre lo cambió todo y que también ellos deben modificar su actitud y poner el hombro. Que su comportamiento viola valores básicos de solidaridad y hermandad en el Judaísmo. Y más que nada, que se les necesita, y que sin un reclutamiento masivo de los jóvenes ultraortodoxos en edad de hacer el servicio militar obligatorio, las Fuerzas de Defensa de Israel estarán en serios problemas.

No es solamente una cuestión de principio de igualdad ante la ley, algo de por sí importante por cierto. Es una cuestión de necesidad nacional. Y los que no aceptan aportar al país y encima osan salir a insultar al ejército y a chocar con la Policía, no merecen recibir absolutamente nada del Estado. Que en tres años no hayan comprendido que Israel vive hoy una nueva etapa en su existencia, es una prueba absoluta de indiferencia y desconexión.

Y una de las cosas que más sublevan, es que llaman a los desertores detenidos de “presos del mundo de la Torá”, como si Israel quisiera impedir el estudio de la Torá, una diatriba inaceptable que nada tiene que ver con la realidad. 

Esto lo escribimos con rabia, pero también con dolor.

Y no olvidamos que hay excepciones, jóvenes ultraortodoxos que deciden reclutarse, y no en todos los casos se ven obligados a desconectarse de sus familias que reprueban. Hay también casos en los que reciben su apoyo, pero lamentablemente, el fenómeno es minoritario. 

Evidentemente, esta crítica al sector haredí, en nada debe socavar la lucha contra el terrorismo islamista y la criminalidad en el seno de la ciudadanía árabe israelí. Ese no es el tema aquí. Pero ver a miembros del pueblo de Israel con esta actitud, es grave.

Todo esto no es nuevo ni empezó con el gobierno actual, pero nada de lo que ocurre después del 7 de octubre es igual que antes. La coalición de gobierno de Biniamin Netanyahu que rigió los destinos del país desde hace casi cuatro años, no hizo menos que agravar esta problemática. Es que a fin de preservar su integridad manteniendo  la alianza con los partidos ultraortodoxos, destinó fondos gigantescos para satisfacer sus exigencias sectoriales a expensas de lo que tendría que haber sido una actitud responsable por el bien del país en general. Coalición con esos partidos, algo legítimo por cierto. Pero apoyar a las Fuerzas de Defensa de Israel no es decir en los discursos una y otra vez “nuestros heroicos combatientes” sino tomar medidas para que tengan que pasar menos tiempo reclutados, algo que se logra solamente si la carga nacional se reparte de otra forma. Traicionar a los reservistas para beneficiar siempre a un sector, es inaceptable.

Y lo peor es que todo esto ocurre cuando a pesar de los  duros golpes asestados tanto a Irán como a sus proxies Hezbolá y Hamas, además de los hutíes en Yemen, el peligro no ha desaparecido. Están debilitados, claro que sí, no son lo mismo que antes, pero no dan el brazo a torcer y hacen un gran esfuerzo por rehabilitar sus capacidades. Esto obliga a Israel a estar  siempre alerta en varios frentes. Evidentemente, no son robots los que cuidan las fronteras sino soldados. Si no hay suficientes, es un serio problema.

Evidentemente, no son pocos los que no aprendieron la lección del 7 de octubre.

Ana Jerozolimski
(29 Septiembre 2026 , 17:04)

Ultimas Noticias Ver más

La verdad sobre cuántos escucharon el discurso de Netanyahu en la ONU
Israel

La verdad sobre cuántos escucharon el discurso de Netanyahu en la ONU

28 Septiembre 2026


Por Hillel Fuld, publicado en su página en Facebook

Esta página fue generada en 0.0765159 segundos (24154)
2026-09-29T17:57:36-03:00