Extraño comportamiento de la tripulación
La investigación que llevan a cabo los Emiratos Árabes Unidos sobre el copiloto omaní Hamam al-Hamami, quien el miércoles trató de matar al capitán Smit Machchhar y estrellar el avión lleno de israelíes, no deja lugar a dudas: es un jihadista extremista identificado ya tiempo atrás como radicalizado, motivo por el cual fue expulsado de dos aerolíneas. Sin embargo, el hecho es que justamente la aerolínea del país árabe más cercano a Israel —los Emiratos Árabes Unidos, que tiene la relación más intensa con el Estado judío— fue la que lo empleó, y nada menos que en un vuelo a Tel Aviv.
El problema comienza con el hecho de que se dio esa responsabilidad a un ciudadano de un país que no tiene relaciones diplomáticas con Israel: Omán. Pero el agravante es que el individuo ya había sido suspendido de la aerolínea de su país natal y no fue aceptado por Royal Air Maroc tras tres meses de instrucción, al percibirse claramente su radicalización islamista. ¿Cómo puede ser entonces que fuera aceptado en Flydubai y se lo enviara nada menos que a Israel en un vuelo con casi 180 pasajeros israelíes?
Está clarísimo que hubo aquí varias fallas, lo cual en parte ya fue reconocido por el primer ministro Netanyahu, quien dijo que hubo una "brecha" de seguridad que el piloto terrorista logró aprovechar: el hecho de que un ciudadano de un país sin relaciones diplomáticas oficiales con Israel tuviera autorización para pilotar un avión hacia allí. Parecería que la lista de la tripulación fue recibida y aprobada, lo cual ya es un problema.
Pero la falla comenzó antes. ¿Cómo es que Israel no sabía nada de los graves antecedentes del copiloto? El portal israelí Ynet reveló que en Oman Air le hallaron "material radical", por lo cual lo pasaron a un puesto administrativo. Su proceso de radicalización lo vivió en Siria, donde pasó mucho tiempo porque su madre es de origen sirio. Puede ser que Omán no compartiera la información con Flydubai, pero cabía esperar que Israel la supiera.
La cadena norteamericana CNN reveló que en el perfil de Linkedin del piloto-que ya ha sido borrado- fueron publicados luego del ataque en el avión, dos filmaciones en las que aparecen aviones israelíes y en algún momento se enfoca de cerca a uno de ellos, al parecer en el aeropuerto de Dubai. Luego aparece el líder de Al Qaeda Ayman al-Zawahiri. Se estima que alguien los subió después de lo sucedido o que se lo programó de antemano.
Si se confirma que la información sobre el piloto estaba disponible pero no fue detectada a tiempo, se deberá determinar dónde falló la cadena de control: si en la aerolínea, en la transmisión de datos o en la coordinación entre los organismos de seguridad.
A raíz de los hechos, varios miembros de la Knesset han solicitado una reunión urgente del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa, con la participación del director del Shin Bet, para evaluar el sistema de seguridad aérea.
La tripulación quería liberarlo
Otro elemento preocupante de lo ocurrido a bordo fue lo revelado por Tzvika Manes, uno de los civiles israelíes que redujeron al terrorista y controlaron la situación, sobre el comportamiento de la tripulación de Flydubai. Según relató Manes a The New York Post, cuando él y sus compañeros de viaje dominaron al atacante atándolo con cables de audífonos, diferentes miembros de la tripulación les exigieron que lo desataran, increpándoles: "Ustedes no son Dios y no pueden matarlo".
Manes comentó: "No teníamos ninguna intención de matarlo, queríamos que se lo investigue y lo único que queríamos era que él no nos matara a nosotros".
Tzvika Manes señaló que, debido a esa actitud de la tripulación —que les exigía sentarse en sus asientos, liberar al copiloto y salir de la cabina del piloto—, cabía sospechar si no estaban coordinados con el atacante. Los israelíes aclararon en forma terminante que ahora ellos estaban al frente y controlaban la situación, y ordenaron a la tripulación sentarse lejos de la cabina. Encomendaron a alguien corpulento que cuidara la puerta y no permitiera que nadie se acercara, según relató Manes. Luego comentó que, un rato después, vieron que la tripulación comenzaba a atender a la gente ofreciendo agua y mantas, y pensaron que quizás antes no habían comprendido cabalmente la magnitud de lo ocurrido.





