Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Que esté claro: Jerusalem no está ocupada


Israel celebra un nuevo Iom Ierushalaim, Día de Jerusalem, a 53 años de su reunificación. De fondo, sigue habiendo, como es sabido, una fuerte polémica. Para Israel, Jerusalem toda es su capital soberana e indivisible, mientras que los palestinos exigen supuestamente la parte oriental  como capital de su futuro Estado independiente.

Pero en el terreno, la situación es más complicada. “Supuestamente”, decimos, porque si bien la postura oficial palestina  sigue siendo esa, son numerosos los pronunciamientos palestinos en los que no distinguen entre las dos partes de Jerusalem. Ejemplos notorios de ello se dieron cuando fueron trasladadas a Jerusalem las embajadas de Estados Unidos y Guatemala. La reacción palestina, furiosa y airada, era contra el paso en general, sin distinguir entre una parte de Jerusalem que supuestamente los palestinos aceptarían como capital israelí y otra que quieren para sí. Se referían a toda Jerusalem como “ocupada”.

Cabe  recordar que las embajadas en cuestión  no se hallan en territorio conquistado en 1967 en la guerra de los Seis Días sino en tierras que fueron siempre parte de la “Jerusalem judía e israelí”. 

Pero esto requiere un recordatorio histórico, ineludible cuando hay quienes quieren distorsionar la historia.

-         Jerusalem nunca había estado dividida en dos, en una parte oriental y otra occidental, hasta que cinco ejércitos árabes atacaron al entonces naciente Israel apenas finalizó el Mandato Británico. La línea de armisticio de 1949 en la que cesaron las hostilidades de la guerra de independencia impuesta a Israel por el mundo árabe, fue la línea divisoria que antes jamás había existido. 

-         Esa guerra estalló porque el mundo árabe rechazó la resolución 181 aprobada el 29 de noviembre de 1947 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que recomendaba la partición de la Palestina histórica en un Estado judío y otro árabe. Optaron por la guerra para impedir la creación del Estado judío, aunque con ello desperdiciaban la oportunidad de crear el Estado árabe, que hoy llamaríamos palestino.

Esa resolución rechazada por los árabes, incluía una referencia explícita a Jerusalem (y Belén): que serían “corpus separatum” bajo un régimen internacional especial durante 10 años, tras los cuales los habitantes de la ciudad votarían en un plebiscito para decidir de qué lado quedarse. 

El liderazgo sionista de entonces lo aceptó, y el mundo árabe lo rechazó. Hace aproximadamente 150 años que Jerusalem tiene mayoría judía y eso era claro también en aquel momento.

-         A raíz de la guerra lanzada por los árabes apenas terminó el Mandato Británico, la idea del “corpus separatum” y  de la partición en general, se esfumó como resultado de los combates. Parte de Jerusalem quedó del lado israelí y parte del lado jordano (no palestino, ya que no existía un Estado palestino). 

-         En junio de 1967,  cuando el Rey Hussein de Jordania se sumó a los combates lanzados por Egipto y Siria contra Israel en la guerra de los Seis Días, creyendo las afirmaciones egipcias de inminente victoria y desoyendo las advertencias israelíes de no intervenir, sufrió un duro golpe. Al repeler el ataque jordano y los cañoneos a Jerusalem, Israel no sólo conquistó la Jerusalem que había quedado al Este de la línea divisoria  sino también Cisjordania.

Israel, sí, ocupó esa zona por la fuerza. Pero no menos relevante que ese dato, es recordar que lo hizo en una guerra de autodefensa, en la que había tratado infructuosamente de convencer al Rey Hussein de Jordania a no dejarse llevar y no intervenir en la ofensiva contra Israel, aclarándole que si no interviene, no sufrirá ninguna consecuencia.

Al conquistar la parte oriental que había sido ocupada en 1948 por Jordania, Israel derribó la división y reunificó la ciudad, extendiendo luego el estatuto como capital, a la totalidad del territorio de la ciudad. 

-         Tratemos de analizar las cosas desde la lógica palestina. Ante todo, los palestinos no reconocen el vínculo histórico milenario con Jerusalem a pesar de las numerosas pruebas arqueológicas palpables halladas con el correr de los años. Pero además, hablan hoy de toda Jerusalem como “ocupada”. Eso no se puede referir a los resultados de la guerra de 1967, ya que saben que allí fue conquistada solamente la parte oriental. Se refieren, entonces, a la parte occidental, que está en manos de Israel desde la guerra de 1948. 

O sea…aunque fueron los árabes quienes rechazaron la resolución de la ONU de 1947 y por ende hicieron trizas también el plan del “corpus separatum” para Jerusalem, los palestinos hoy pretenden que se vea a Jerusalem como si la responsabilidad del hecho que no fue puesta bajo régimen internacional, fuera de Israel. 

Pero demos otro paso en el análisis de la “lógica” palestina: Israel ocupó Jerusalem occidental en 1948 (así lo ven ellos, aunque la guerra fue impuesta a Israel), y ocupó la parte oriental en 1967.Por ende, la ciudad toda está “ocupada” por Israel, dicen los palestinos, sin distinguir entre Oeste y Este. Si esa es su visión de la situación en Jerusalem, de la que se desprendería que no consideran que Israel tiene derecho alguno en la ciudad ¿en base a qué consideran que ellos sí tienen? 

O sea…los palestinos nunca fueron soberanos en Jerusalem ni en ningún sitio. Nunca hubo un Estado palestino independiente y Jerusalem jamás fue capital ni de los palestinos ni de ningún Estado árabe. Entre 1948 y 1967, la parte oriental, en la que se halla la Ciudad Vieja con los lugares sagrados, incluyendo el Haram a-Sharif con la mezquita de Al Aksa, se hallaba bajo gobierno árabe (del Reino Hachemita de Jordania), pero no fue convertida  en capital. ¿Por qué?  ¿Y por qué entonces ahora los palestinos se creen con derecho a Jerusalem?

 

-Aclaremos: todo este análisis histórico, que nos parece ineludible para saber cómo fueron las cosas realmente y para que no quede tergiversada la realidad, no quita a nuestro criterio que no tenga sentido mantener del lado israelí a varios barrios árabes de Jerusalem, que nada tienen que ver con el legado judío de la ciudad. Es cuestión de sentido común y buen criterio, para poder aportar a las probabilidades de paz en la región.

Pero entre eso y la imagen que los palestinos intentan crear de Jerusalem, hay un profundo abismo.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(21 de Mayo de 2020)

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