Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Entre el racismo que mató a George Floyd y las mentiras palestinas


La conmoción por la muerte de George Floyd, asfixiado en Minessota, Estados Unidos, por un policía racista, cruzó fronteras. Es más que natural ante tal horror. Pero hay un elemento muy complicado en la forma en que los palestinos reaccionaron, utilizando ese repudiable homicidio como otra forma de demonizar a Israel.

¿Qué tiene que ver Israel?, se estarán preguntando algunos. Nada. Pero para los palestinos, cualquier oportunidad de presentar a Israel como un monstruo asesino, es bienvenida. Lamentable.

Sin demora comenzaron a circular todo tipo de imágenes haciendo un paralelismo entre la asfixia de George Floyd por la rodilla del policía asesino en su cuello, y la situación de los palestinos. En varios casos también se publicaron en las redes fotos de detenciones de palestinos por parte de soldados israelíes, con textos como “tampoco los palestinos pueden respirar” y hasta retratos de George Floyd con una kefía árabe al cuello, sobre el fondo de una bandera palestina.

Es indudable que a lo largo de los años, más de una cámara de fotos captó imágenes fuertes y desagradables de soldados israelíes y palestinos detenidos. Hay aquí un serio conflicto en el que  a veces se cometen injusticias, claro que sí. Pero la base es una situación en la que un país atacado por sus vecinos desde que nació, continúa teniendo que combatir el terrorismo. Y en el camino, no todo es color de rosa. En ningún lado situaciones de este tipo son color de rosa.

Entre eso y la demonización palestina hay a nuestro criterio años luz de distancia.

Claro está que ninguna de las imágenes explica la verdadera razón por la que no hay aún un Estado palestino independiente. Ninguna foto de Floyd con la bandera palestina explica por qué tanto Yasser Arafat en su momento como luego su sucesor Mahmud Abbas rechazaron absolutamente todas las propuestas que les presentó en distintos momentos Israel, de las que podría haber salido hace mucho un Estado independiente.

Ni hablemos, claro, del rechazo de la resolución de la ONU que recomendaba la partición de la Palestina del Mandato Británico en un Estado árabe y otro judío. Numerosas oportunidades rechazadas. Y sin absolutamente ninguna autocrítica, siguen culpando de todo a Israel.

Pero el tema no es esperar que den la razón a Israel, en cuyo gobierno hoy no hay mayoría a favor de la creación de un Estado palestino. El problema es otro: que demonizan a Israel apropiándose de tragedias ajenas que presentan como suyas y con el increíble tupé de mentir descaradamente sobre la propia historia judía.

Que pongan a Floyd con la kefía y la bandera palestina no tendría que sorprendernos. Si han tenido el atrevimiento y descaro que decir que Jesús fue el “primer palestino”, se puede esperar cualquier cosa. Y no me refiero a jovencitos que ponen barbaridades en las redes sociales, sino a autoridades formales y páginas oficiales palestinas que tergiversan continuamente la historia para hacer propaganda.

Uno de los ejemplos más chocantes apareció el año pasado en la propia televisión oficial de la Autoridad Palestina. Cruzó todos los límites. 

Según un informe de Palestinian Media Watch, el 9 de abril del 2019, proyectaron en pantalla fotos de cadáveres de víctimas del Holocausto en un campo de concentración nazi-cabe suponer que judías- y las presentaron como árabes muertos a manos de judíos en la aldea Dir Yassin en 1948. También lo hicieron con fotos de la masacre de Sabra y Shatila perpetrada por los Falangistas cristianos en Líbano en 1982. 

La foto original era del campo de concentración Nordhausen, un sub-campo de Buchenwald, Alemania. Cientos de cadáveres aparecen en la estremecedora imagen tomada apenas el ejército de Estados Unidos entró a cerrar el campo. 

En otra foto también presentada en la televisión palestina como muertos en Dir Yassin, se ve de cerca cadáveres con el traje a rayas típico de los campos

 

Con este trasfondo, en realidad no deberíamos sorprendernos por el intento de trazar un paralelismo entre la tragedia de Minessota y la situación palestina. Los palestinos son los últimos que pueden acusar a Israel de racista. Sus medios de comunicación, sus redes sociales, están repletos de mensajes demonizando a Israel y los judíos, presentando a Israel con imágenes de animales repugnantes, como ratas o serpientes dibujadas con una estrella de David.

Son numerosos los ejemplos a dar. Pero por hoy, basta. Ya me siento mal.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(9 de Junio de 2020)

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