Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Crecientes protestas en Israel, mientras los enemigos observan


Me los imagino regocijándose. Disfrutando las noticias desde Israel, sobre lo que puede parecer una pérdida absoluta de control. Varias veces por semana hay manifestaciones junto a la residencia del Primer Ministro Biniamin Netanyahu en la calle Balfour en Jerusalem, ha habido varias más en Tel Aviv, y tanto las voces como los carteles, lo multifacético de los participantes, pueden dejar la sensación que Netanyahu está por caer. Las frases son duras, los mensajes terminantes, el tono de urgencia. Se dice lo peor, se afirma lo que aún no determinaron los jueces en el juicio por sospecha de corrupción, y se critica el manejo de la pandemia. Netanyahu a casa, exigen. Y lo gritan justamente frente a su casa, la residencia oficial del Primer Ministro.

Pero en Israel, los gobiernos cambian en las urnas, no en las manifestaciones. 

Al mismo tiempo, las manifestaciones son claves en democracia. No fueron coartadas tampoco en tiempos de pandemia a pesar del aglomeramiento de muchos miles en los escenarios de protesta.

Las manifestaciones continuarán, el Primer Ministro tendrá que lidiar con el desafío de la crítica pública, maniobrando entre su propio juicio, los crecientes números de Coronavirus, las manifestaciones y los desafíos que siguen imponiendo precisamente los enemigos que no descansan.

Y en medio de este mosaico complejo de desafíos, parecería que el Netanyahu decidió romper la coalición y llamar a elecciones el 18 de noviembre. Así lo afirman diversas fuentes periodísticas en Israel. Y de hecho, también diputados del Likud se manifestaron explícitamente al respecto, lo cual llevó inclusive al Presidente Reuven Rivlin a dirigirse al gobierno todo, sin nombrar a nadie en especial, en tono sumamente crítico, advirtiendo que en estos momentos, sería terrible ir a elecciones.  Sería un serio agravamiento de la crisis, que se complicaría en medio de la pandemia y que echaría mucha más leña al fuego a las serias dificultades económicas con las que ya se está lidiando ahora. Y no es de descartar que la motivación central sea el proceso del juicio al Primer Ministro, que en enero debe entrar en un ritmo mucho mayor que hasta ahora. Pero el motivo que será presentado como detonante de la decisión, se estima, son las discrepancias acerca del presupuesto nacional, ya que estaba claro en el acuerdo de coalición que si no hay coordinación al respecto, se rompe el gobierno y se llama a elecciones.

Por ahora, públicamente al menos, Netanyahu desmiente terminantemente que tenga la intención de ir a elecciones, pero al mismo tiempo aclara que eso se resuelve si se aprueba el presupuesto, y que eso depende de un acuerdo con Kajol Lavan. “En 3 minutos puede haber presupuesto”, declaró el jueves por la noche, dando a entender que no es culpa suya si eso no se logra.

Siria e Irán

Hace pocos días, Siria atribuyó a Israel un ataque en las inmediaciones de Damasco. Israel no confirmó ni desmintió, pero medios israelíes informaron que poco antes del ataque atribuido a Israel, había aterrizado en territorio sirio, al parecer en el aeropuerto de Damasco, un avión iraní con armas para su “proxy”, Hezbola, brazo de Irán en Líbano. Y los operativos de la lucha anti-terrorista se llevan a cabo cuando hay buena combinación entre la información de Inteligencia necesaria y la oportunidad puntual de concretarlos. 

Es clave recordar que armas iraníes en Siria son una amenaza directa a Israel. No se trata de un asunto interno sirio, sino del uso del territorio sirio para abrir otro frente ante Israel.

Hezbolá 

En el ataque en cuestión, murió un alto oficial de Hezbola, según confirmó la organización, por lo cual el Secretario General de la organización Hassan Nasrallah amenazó a Israel. Aclaró que “nos reservamos el derecho de reaccionar donde decidamos, cuando sea y de la forma en que consideremos apropiado”. 

Israel tiene la sabiduría de no subestimar a sus enemigos . Y a Hezbola hay que tomarlo en serio.

Pero claro está que las amenazas de Nasrallah no significan que vaya a haber un ataque de gran envergadura. Hezbola decidirá cómo considera que reaccionó. No puede permitirse una respuesta amplia que arriesgue el estallido de una guerra, considerando la dificilísima situación actual en Líbano.

El enemigo adentro

Aunque estas han sido siempre las amenazas con las que ha tenido que lidiar Israel, alertas y la necesidad de cuidados especiales para garantizar su seguridad, en estos momentos el peor peligro está adentro. Pero no es sólo la segunda ola de Coronavirus sino más que nada la forma en que el gobierno la está manejando, el zigzag en las decisiones, el desorden, la desorganización, las confusiones y datos contradictorios que preocupan a la población. Esto, combinado con un hecho muy relacionado a todo ello, la seria crisis de confianza popular en las autoridades, es más que preocupante.

Netanyahu está nervioso, dijo este miércoles en la radio pública israelí la cronista política Guili Cohen. Por primera vez, está preocupado por las protestas. Es que la calle transmite exigencia de cambio. Ver la combinación de todo tipo de movimientos en una misma manifestación, ex votantes del Likud, manifestantes por el daño económico, la Lista Unificada mayormente árabe y ex altos oficiales de Tzahal que hoy rechazan que Netanyahu esté al frente mientras hay un juicio en su contra, todo eso deja la sensación que las cosas están cambiando para el Primer Ministro que más tiempo ha estado en su cargo desde la creación del Estado.

Claro que su adversario, aunque hoy socio, está mucho peor que él. Según todos los últimos sondeos, si hubiera hoy elecciones, Beni Gantz, jefe de Kajol Lavan, ganaría menos de 10 escaños.

A nuestro modo de ver, las duras manifestaciones son una señal de fortaleza del país, no de debilidad.  Pero para el Primer Ministro, son una mala señal. La gran pregunta es si logrará sobreponerse a esta presión y atender todos los desafíos con los que aún se enfrenta Israel: Coronavirus, Siria, Irán, Hezbola y todo aquel que le quiera tomar distraído.

Distraídos, no…eso, no puede ocurrir jamás.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(24 de Julio de 2020)

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