Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Entendamos el drama de fondo, aunque el incidente con Hezbola no haya pasado a mayores


Este lunes, en la tarde de Israel, una célula armada de la organización terrorista Hezbola se infiltró a Israel para cometer un atentado, en la zona de Har Dov, uno de los puntos frágiles de la frontera israelo-libanesa. Tzahal los detectó a tiempo y frustró el atentado. La célula huyó de regreso a Líbano-

Este incidente no pasó a mayores, pero de fondo hay un verdadero drama, que probablemente se conoce poco en el exterior, a menos que estalle una guerra de gran envergadura. Es un drama inherente a la situación que vive Israel, que tiene de vecinos en algunas de sus fronteras a terroristas o Estados que colaboran con ellos y los arman.

Para comprender cómo afecta este tipo de situaciones la vida de la población civil, es ilustrativo leer la lista de las comunidades civiles israelíes cercanas a la frontera, a cuyos habitantes el ejército pidió no salir de sus casas. Cabe suponer que ello se debía a la necesidad de tener certeza que ningún terrorista había logrado infiltrarse tierra adentro para cometer el atentado.

Esta es la lista: 

Avivim, Even Menajem, Admit, Eilon, Beit Hillel, Betzet, Biram, Goren, Hagoshrim, Granot Hagalil, Dovev, Dishon, Dan, Dafna, Zarit, Janita, Yaara, Iftaj, Yron, Kfar Giladi, Kfar Yuval, Kfar Szold, Liman, Metula, Malkia, Manara, Maayan Baruj, Matzuva, Margaliot, Misgav Am, Matat, Neve Ativ, Netuá, Rajar, Arab el-Aramshe, Kiriat Shmona, Rosh Hanikra, Ramon Naftali, Shaar Yashuv, Shomera, Shlomi, Snir, Shtula.

 

Más de 40 localidades civiles ubicadas en la zona cercana al escenario de la infiltración, recibieron orden del ejército de actuar como se debe en situación de emergencia. Nadie sale de sus casas, nadie va al campo al trabajar, nada. Nada al aire libre. No sea cosa que se topen con un terrorista armado. 

Eso puede significar que niños en camino de alguna actividad no pueden regresar a casa, que las madres no pueden salir a buscar a sus hijos del jardín de infantes, mil otras cosas que uno hace en la rutina de normalidad, y que cuando hay una amenaza terrorista de fondo, no se puede hacer porque puede costar la vida.

Pero la verdad, lo que más nos estremece al leer la lista, es reconocer inmediatamente nombres de localidades que precisamente por su cercanía a la frontera, fueron blancos de cruentos atentados terroristas infiltrados desde el vecino Líbano.

Recordemos, una lista parcial, con tres ejemplos concretos.

 

Avivim

El 22 de mayo de 1970 , terroristas dispararon desde Líbano 3 proyectiles hacia el ómnibus que trasladaba a niños del lugar a la escuela regional en el moshav Dovev. 12 personas murieron al instante, entre ellas 8 de los niños. Varios más resultaron heridos. 

 

Kfar Yuval

En junio de 1975 terroristas del Frente Árabe de Liberación entraron a Kfar Yuval, tomaron prisioneros en una casa de familia y  mataron a Simha y Yaakov Mordejai, exigiendo la liberación de  terroristas presos en Israel . Una fuerza de Tzahal irrumpió al lugar  y en el tiroteo murió  uno de los soldados, que también era residente del lugar.

 

Misgav Am

El 7 de abril de 1980 terroristas del Frente Árabe de Liberación se infiltraron con armas automáticas y grandas al kibutz. Se toparon primero con el secretario general de Misgav Am, que trató de frenarlos, y lo mataron. Lograron entrar a la guardería del lugar, tomaron de rehenes a  los 7 niños y a un adulto que se hallaba con ellos,  exigiendo la liberación de sus “compañeros” presos en Israel. Durante la noche mataron a uno de los niños, Eyal Gluska. Un primer intento de irrumpir al lugar fue frenado a último momento por el jefe del ejército Rafael Eitan. Durante la noche negociaron con los terroristas para poder introducir comida para los niños. A la mañana siguiente, una unidad élite de lucha anti terrorista irrumpió a la guardería y logró matar a los terroristas y  rescatar a los rehenes. 

 

A todo esto se suma el constante disparo de proyectiles katiusha durante años desde Líbano a poblaciones fronterizas israelíes, tanto la ciudad de Kiriat Shmona como numerosas comunidades más pequeñas. La corrida al refugio, las noches pasadas allí durante muchos años, es un recuerdo que llevan consigo todos aquellos que crecieron cerca de la frontera con Líbano.

 

El problema es que Líbano fue secuestrado por fuerzas radicales, la OLP primero, en los años 70 y comienzos de los 80, y luego Hezbola, que sirve a los intereses de Irán, no a los de la población libanesa.

Esa es precisamente la singular coyuntura en la que fue cometido el intento de atentado de Hezbola este lunes. Quería “vengar” la muerte de uno de sus hombres, que estaba junto a fuerzas iraníes cuando Israel atacó un envío de misiles iraníes a Hezbola hace pocos días. Pero por otro lado, no quería tirar demasiado de la cuerda, ya que Líbano se encuentra sumido en una terrible crisis económica y social, y no son pocos los ciudadanos que exigen se desarme a Hezbola, que es la fuerza mayor en el parlamento libanés, pero es más que nada una organización armada, más poderosa que la del ejército libanés.

Ver a Hezbola usando desde siempre el territorio libanés para servir a una agenda foránea, da mucha nostalgia respecto a otro nombre de lista que antes publicamos: Metula.

Esta localidad israelí ubicada junto a la frontera misma con Líbano, fue durante años el símbolo de la así llamada “Buena cerca”. Cuando estalló la guerra civil en Líbano a mediados de los años 70, Israel prestó a través de ese pasaje fronterizo ayuda humanitaria a habitantes del sur libanés, tanto cristianos como chiitas. Luego también fueron entregados permisos de trabajo en Israel. El pasaje de los civiles libaneses era por la “puerta Fatma”. Esto ocurrió desde 1976 hasta mayo del 2000, al retirarse Israel del sur libanés.

Hoy parece imposible volver a aquellos tiempos de cooperación. Hay que sacar a los terroristas del medio, para que la población pueda vivir con normalidad. Pero Hezbola, violando resoluciones de la ONU, no sólo no se ubica lejos de la frontera sino que tiene emplazados sus lanzadores de misiles y depósitos de armas dentro de las aldeas civiles de todo el sur.

Israel lo sabe, y tendrá un enorme desafío con el que lidiar cuando llegue el momento en que no pueda dejar de ordenar atacarlos, para impedir que con esos misiles, se dispare a territorio israelí.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(27 de Julio de 2020)

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