Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

La polémica sobre la bandera de Líbano en Tel Aviv


La Municipalidad de Tel Aviv acostumbra en los últimos años a iluminar su edificio con los colores de la bandera de distintos países, de acuerdo a las circunstancias. Lo ha hecho en alegrías, para celebrar un día nacional, y en tragedia, a raíz de atentados y muertes que desee condenar.

Este miércoles, anunció que iluminaría su edificio con la bandera de Líbano.

Para muchos, fue señal de emoción. Una nueva muestra de la compasión y solidaridad de Israel, que sabe tener un gesto de solidaridad y buena voluntad también respecto a un enemigo, en momentos de tragedia.

Para otros, una vergüenza, falta de dignidad, actitud indebida.

“Líbano es un país enemigo”, recordaron algunos en las redes sociales. “Mejor poner las fotos de los soldados muertos allí por terroristas instalados en Líbano”, fue otro de los comentarios.

En realidad, ambas partes tienen razón.

Israel nunca vio en el pueblo libanés a un enemigo sino únicamente a los terroristas que instalados en su territorio, lo utilizaban para lanzar ataques contra Israel. Además, en momentos como estos, nada más oportuno que expresar pesar por el sufrimiento del vecino, de ser solidarios, de extender una mano. 

Por otra parte, es comprensible que haya habido quienes criticaron la decisión de la Municipalidad de Tel Aviv.

Aunque Israel sepa que el problema deriva del control terrorista del Estado libanés, el hecho es que desde ese territorio fueron lanzados atentados, disparados misiles y organizados secuestros de israelíes. Israel sufrió mucho tiempo por el uso del Líbano por parte de terroristas  para atacarle.

En gran medida, Hezbola y su patrón Irán impusieron una guerra foránea en Líbano. Líbano no los pudo sacar. La gran pregunta es cuánto realmente intentaron.

En todo esto podemos pensar también al ver las ofertas de ayuda humanitaria por parte de Israel. Pero no, Israel no dudó ni un momento y sigue tratando de hallar las vías para extender esa ayuda, por más que el gobierno libanés no responda, como era de esperar.

Pero por otra parte, la bandera es un símbolo nacional. Y no está de más plantear las dudas acerca de su despliegue en forma tan impactante en uno de los símbolos del espacio público israelí, la Plaza Rabin. 

Puedo entender a los críticos.

Aún así, ante el horror que nos llega desde Beirut, con tanta gente inocente sufriendo, opto por destacar la solidaridad, por abrazar este  gesto de buena voluntad, un paso simbólico de compasión. 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(6 de Agosto de 2020)

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