Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Israel y los Emiratos, emoción y profundo contenido


Ya casi nos habíamos olvidado que es posible, que la bandera de Israel puede flamear con total normalidad en un país árabe, que hablar de paz y cooperación no es una película de ciencia ficción. Y llegó al fin el día en que esto comenzó nuevamente a concretarse, para sacar a la luz una relación que existe a la sombra desde hace muchos años: Israel y los Emiratos Árabes Unidos marchan a ritmo acelerado hacia la firma de un acuerdo de paz formal, que se concretará próximamente en un acto en Washington.

 

El ritmo ha sido rápido, desde que se anunció hace algo más de dos semanas que Israel y los Emiratos están en camino hacia esa meta. Se inauguró la comunicación telefónica, que fue estrenada por los Cancilleres de ambos países, hubo encuentros entre el jefe del Mossad y sus pares emiratíes y se concretaron varios contactos a alto nivel.

Y este lunes, por primera vez, se hizo historia, cuando un vuelo comercial de la aerolínea israelí El Al, el LY971, partió del aeropuerto internacional Ben Gurion en dirección a Abu Dhabi y llegó a los Emiratos sobrevolando, previo permiso de Ryad, territorio de Arabia Saudita.

Ver la cola del avión, con la Estrella de David, sobre territorio saudí, no es poca cosa. 

Y las banderas de Israel y los Emiratos flameando juntas por doquier, en el aeropuerto de la base de la Fuerza Aérea local donde se recibió al avión israelí, en la sala oficial de encuentros con el Ministro de Asuntos Exteriores Anwar Gargash y junto al avión de El Al, que aterrizó cerca de uno de Al Ittihad, la aerolínea local. 

Y escuchar al piloto del avión de El Al dando la bienvenida a los pasajeros, en árabe, hebreo e inglés, al vuelo “a Abu Dhabi”. Y al Director de Seguridad Nacional de Israel Meir Ben Shabat, hablando en árabe al aterrizar y dirigirse a los presentes como jefe de la delegación israelí, comenzando con las palabras “Salaam Aleikum”, la paz sea con vosotros. Y emocionarnos, sí, otra vez, cuando dijo “venimos a convertir el sueño en realidad”.

 

Hay muchos sueños para concretar aquí: apertura de Embajadas, turismo israelí en los Emiratos, cooperación, enorme potencial económico.

Pero a nuestro criterio, el verdadero sueño va más allá de los planes concretos de intercambio, aunque de hecho éstos son su máxima expresión y su manifestación concreta en la vida diaria. El sueño principal es lo que debería ser lo más normal, lo básico: vivir en una región que fomenta la cooperación y la vecindad en paz, no los boicots y los conflictos. El sueño central es lo que hoy comienza a avanzar, aunque falte aún mucho trecho por recorrer: un Medio Oriente en el que esté claro que Israel es parte de la solución a los numerosos problemas con los que se lidia, no el problema. Un Medio Oriente en el que se respeta el derecho de Israel a existir en paz y seguridad y se es consciente de lo que mucho que todos pueden ganar de cooperar con el Estado judío.

 

Podríamos minimizarlo recordando que en la práctica nunca hubo guerra entre Israel y los Emiratos. Afortunadamente, es cierto. Pero eso no resta de la importancia de lo que se está logrando, por lo que significa abrir vías de diálogo oficiales, por el enorme potencial de cooperación e intercambio entre Israel y los Emiratos y por el ejemplo que esto puede dar a otros, a fin de que se sumen al camino de la paz.

 

 

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(31 de Agosto de 2020)

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