Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Absolutamente descarados


Estamos acostumbrados –lamentablemente- a la falsa narrativa histórica palestina . Pero este sábado 5 de setiembre, batieron su propio récord.

En el marco de su guerra propagandística contra Israel, tergiversan la historia sin cesar. Lo hace Hamas y lo hace la Autoridad Palestina. Los ejemplos son numerosos. Dicen que Jesús era palestino aunque era judío. Niegan que haya existido un Templo sagrado en Jerusalem. Niegan el vínculo histórico entre el pueblo judío y la tierra de Israel. Dan a entender-o hasta dicen explícitamente-que Israel se creó sobre las ruinas de un Estado palestino, aunque éste jamás existió. Dicen que Jerusalem fue, es y será su capital, aunque nunca fue capital más que de un Estado judío, miles de años atrás primero y en la actualidad, de Israel desde su fundación. Y mucho más.

Pero este sábado, 48° aniversario de la matanza de 11 miembros de la delegación israelí a las  Olimpíadas de Munich-atletas, entrenadores y jueces- los palestinos cruzaron nuevamente todas las líneas rojas. 

Al informar sobre el aniversario de aquel hecho histórico, un servicio de información palestino llamado Palestine Live, escribió: 

“En este día en 1972, un grupo de Setiembre negro, una organización de resistencia palestina, atacó la embajada de la ocupación israelí en Munich y mató a 11 colonos israelíes”.

No tienen límites.

Recordemos lo que realmente ocurrió.

El 5 de setiembre de 1972, temprano a la madrugada, 8  terroristas de la organización palestina “Setiembre Negro” irrumpieron a la Villa olímpica, llegaron  al sector en el que residían los atletas israelíes, torturaron y asesinaron en el momento a 2 de ellos en su habitación y tomaron a otros 9 como rehenes. Al día siguiente, ya en el aeropuerto-donde creían que podrían llevarse un avión que habían exigido para partir hacia El Cairo-  falló un intento de la policía bávara de rescatar a los rehenes.  En el tiroteo desatado, murieron 5 de los terroristas y 1 policía alemán. El jefe de la célula, Muhammad Massalha, conocido como “Issa”, mató a todos los rehenes que estaban atados en el helicóptero. A algunos les disparó a distancia cero y los otros murieron cuando detonó una granada, por lo que murieron quemados, salvo uno cuyo cuerpo salió despedido a varios metros de distancia. 

 

Pero alguien cree legítimo presentarlo de otra forma: 

“En este día en 1972, un grupo de Setiembre negro, una organización de resistencia palestina, atacó la embajada de la ocupación israelí en Munich y mató a 11 colonos israelíes”.

 

A menudo nos preguntamos si ellos mismos creen sus propias mentiras históricas o si simplemente las usan como herramienta en sus campañas. Pero ambas opciones son irritantes. Y de todos modos, lo peor es que envenenan las mentes de sus propios jóvenes, que crecen convencidos de esas distorsiones históricas, creyendo por ende que no se podrá aceptar nunca la paz con Israel.

Las mentiras irritan y, la verdad, dan vergüenza ajena.  Mi sentimiento siempre fue desear lo mejor a los palestinos, si aceptan vivir en paz con Israel. Pero mientras quienes los guían o hablan en su nombre, no cambien de rumbo, no llegarán a nada. Pobre el pueblo que tiene que deformar la historia para justificar su existencia. 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(5 de Septiembre de 2020)

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