Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Buen tiempo para cambiar de año


Por las redes sociales circuló estos días una broma, que no citamos literalmente pero sí en espíritu: “Un pedido a los judíos,  ya que andan por el 5781…¿podrían contarnos cómo termina el 2020?”. Muchos nos lo preguntamos en estos momentos de incertidumbre y preocupación. El año gregoriano que aún no termina ha estado marcado por la pandemia que no sabemos cuándo desaparecerá .Y aunque el comienzo del nuevo año que llega hoy en el calendario judío no es seguro que venga con la vacuna debajo del brazo, es una buena oportunidad para abrigar esperanza en nuevo empezar.

El virus nos alteró la vida, pero también nos enseñó. A valorar lo más importante, a saber discernir entre lo clave en nuestra vida y lo prescindible, a buscar alternativas a lo que nos parecía evidente, a ser creativo y a entender que para que uno esté realmente bien, también su entorno debe estarlo. A menos que viva en una isla en la que el prójimo no tiene valor.

Los últimos meses del 5780 que se va, nos dieron muchos motivos para sentirnos orgullosos de nuestra condición de uruguayos. El mundo todo sabe que Uruguay ha tenido un manejo ejemplar de la pandemia. Sí, están apareciendo nuevos casos. Así es en todo el mundo. Pero toda la línea seguida por el gobierno, la seriedad, la cordura, el ejemplo, la buena organización, hicieron que Uruguay se gane un gran prestigio. A nuestro Uruguay deseamos un año con salud y prosperidad, que se logre hallar el equilibrio entre la atención de las necesidades urgentes y el desafío de saber mirar hacia adelante. 

Estos mismos últimos meses, en lo que a Israel se refiere, han demostrado que también la “start-up nation” se equivoca , lo cual debe dar un baño de humildad, pero también incentivar a no repetir errores. De la ejemplar situación de Israel en la primera ola de Coronavirus, se pasó una de las peores del mundo en la segunda. No en términos absolutos, claro está, sino en la cantidad de nuevos contagiados diarios por millón de habitantes. Y lo peor es que ello es producto de errores que se podrían haber evitado con mejor organización, con la mirada puesta en la meta y no en miles de presiones sectoriales que fueron surgiendo y alterando todo por razones políticas. La culpa es compartida, entre el gobierno y la población, que no cuida lo suficiente.

El año que termina ha sido duro para Israel. Una seria crisis de gobierno que combinada luego con el Coronavirus, provocó una enorme crisis de confianza. Un Primer Ministro que sostiene a diestra y siniestra que el sistema jurídico , la Policía y los medios lo persiguen y que la Fiscalía le inventó acusaciones penales para quitarlo del poder con un juicio, ya que no pueden hacerlo por las urnas. Y nos preguntamos qué le hace eso a la generación joven que crece oyendo esa acusación, qué confianza tendrá en las instituciones que deben cuidar al gobierno de Derecho.

En medio de estas discusiones se formó un gobierno compuesto por adversarios. Uno no cree una palabra de lo que dice el otro. En el medio, el pueblo. 

Por otra parte, el Primer Ministro ha logrado formalizar públicamente las relaciones con los Emiratos Arabes Unidos y Bahrein, abriendo nuevos surcos de paz. Clave, importantísimo para la vida de Israel.

Ha sido un año en el que la solidaridad fue muy necesaria, y se manifiesta continuamente en un sinfín de iniciativas voluntarias para ayudar a los más necesitados a lidiar con la situación actual. Pero también ha sido el año de gran quiebre en la confianza de la gente hacia sus autoridades.

Termina un año difícil del que también podemos extraer luz. Por nuestra propia fuerza, por nuestra fe en lo que podemos conseguir cuando nos unimos, por las metas que lo justifican.

Para el nuevo año 5781 deseamos mucha felicidad a nuestros lectores, a la colectividad judía uruguaya toda, al pueblo judío, a Uruguay e Israel. Que podamos gozar de la presencia y compañía de nuestros seres queridos por mucho tiempo, con salud. Que no creamos que estamos solos aunque tengamos que mantener distancia. Que sepamos apoyarnos en los momentos difíciles. Que veamos crecer a nuestros hijos y nietos con alegría y con salud, plenos con sus logros y disfrutes. Y que tengamos muchas alegrías para compartir.

¡Shaná Tová umetuká!

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(18 de Septiembre de 2020)

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