Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Mi dolido homenaje a Alberto Sonsol


 

Con profunda tristeza,que sé que embarga en estos momentos a muchos uruguayos, recibí la noticia del fallecimiento de Alberto Sonsol, gran periodista deportivo. Quisiera ante todo enviar un enorme abrazo a su esposa Patricia y sus tres hijos, a la familia toda, una familia unida que ahora vive momentos de enorme dolor.

La verdad, pensé que iba a salir. Pensé que lograría derrotar al maldito bicho, a pesar de los antecedentes que complicaban su situación, como los problemas cardíacos de los que había sufrido tiempo atrás. Me lo imaginaba concediéndome una entrevista después de su recuperación, contándome cómo apreciaba todo lo que tenía alrededor, lo que la vida le había dado, lo que se había ganado en la vida, la familia que había formado, no sólo porque amaba todo, sino porque tras haber estado a punto de morir, todo cobra una singular dimensión al poder volver a disfrutarlo.

Pero no pudo ser. Alberto sucumbió al Covid-19 y con él se fue un mundo.

Era un enamorado ante todo de su familia. De Uruguay. Del fútbol. De su condición judía. Del Israel en el que había vivido de jovencito y al que volvió después de varias décadas, de visita, junto con Patricia, unos meses antes de comenzar la pandemia.

Nos encontramos en un café donde quedamos haríamos una entrevista. La anterior había sido años antes en el Canal 10, donde lo vi en su salsa. En Jerusalem conversamos mucho sobre el problema de salud que había puesto en peligro su vida, y la felicidad de seguir viviendo. Quién iba a imaginar que poco más de un año después, moriría tras pocos días de internación.

Alberto me mandó un mensaje el sábado 13 de marzo.  “Ana querida, me tocó a mí. Estoy positivo de Covid”. Se me congeló la sangre. Minutos antes le había mandado una nota con una entrevista que le había hecho al Alcalde del Municipio Ch Andrés Abt cuando había salido electo por primera vez, en el 2015, para honrar su memoria, dado que había fallecido un día antes. En los días siguientes, publiqué varias notas sobre Andrés. A Alberto le llegaban directo, porque estaba en mi lista de difusión. Procuré borrar varias de ellas. Pero imagino que también sin ellas Alberto habrá pensando “me puede pasar también a mí”.

Sonsol era un apasionado.Vehemente. Fuerte. Lleno de energía. Eso se manifestaba también en su estilo de transmitir, de entrevistar, en su forma de hablar, por lo cual muchos lo amaban y otros lo criticaban. Así ocurre con quien hace las cosas con pasión y no deja a nadie indiferente.

Lo recuerdo de jovencito, como líder en el movimiento juvenil judío  Macabi Tzair en el que ambos activábamos. Recuerdo su participación en el festival de la canción. Me parece verlo micrófono en mano, con su melena rubia, super pintón, cantando la canción “Goliat” del conjunto israelí “Kaveret”.

Hace poco se viralizó un audio increíble de Alberto, en el que al relatar un partido entre el equipo argentino San Lorenzo y Nacional, cuando Nacional se salvó de un gol, Alberto lo describió con enorme entusiasmo intercalando  “Baruj Hashem! Baruj Hashem”, que en hebreo significa “Bendito sea Dios”, y "Baruj Atá Adonái", Bendito seas tu mi Dios, una forma de agradecer muy común entre los judíos. Circuló por todos lados , despertando sonrisas. Una especie de plegaria judía en el relato apasionado de un partido de fútbol uruguayo. Esa combinación de mundos era Alberto Sonsol.

Bendita sea su memoria.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(25 de Marzo de 2021)

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