Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Cuidado con las mentiras de los terroristas sobre sus muertos


Es difícil encontrar algún reporte internacional sobre la actual escalada de violencia entre Israel y las organizaciones terroristas en la Franja de Gaza, que no comience con el dato sobre los palestinos muertos en ataques israelíes, que suele incluir detalles sobre los civiles y muy especialmente los niños. A veces, ni siquiera se informa cuántos muertos hay del lado israelí.

Aclaremos de antemano que todo civil no involucrado en terrorismo que muere, es una tragedia, una muerte absolutamente lamentable. Y ni que hablar si se trata de niños. 

 

Pero dado que se da un lugar tan central en la cobertura al tema de los muertos-que no minimizamos, aunque creemos que el tema es mucho más amplio que eso, y lo explicaremos a continuación- vale la pena, al menos, saber la verdad al respecto.

 

Y la verdad, no es el punto fuerte de Hamas.

Empecemos por los civiles, percibidos como lo más importante .

 

Muertos y números

 

Ya el lunes de noche, poco después del disparo de 7 cohetes por parte de Hamas hacia Jerusalem, inclusive antes del comienzo de la respuesta militar israelí, medios de comunicación palestinos comenzaron a hablar de “una nueva masacre”. Acusaron a Israel de matar civiles, por la muerte de 8 miembros de la familia Al Masri, entre ellos 6 niños, a raíz del  impacto de un proyectil.

 

Según reveló el analista conocido como Abu Ali Express en su canal de Telegram, la verdad era otra muy distinta. Contó que el martes, el Centro Meizan de Derechos Humanos, una entidad palestina que tiene acceso a Gaza e investigadores en el lugar, publicó un informe sobre las circunstancias en las que habían muerto los 8 civiles de la familia Al Masri: el impacto de un cohete lanzado por Hamas desde Gaza hacia Israel, que no logró pasar la frontera y cayó dentro de la Franja, más concretamente  en la calle Al-Masriin en la parte oriental de Bet Hanun, al norte de la Franja de Gaza, exactamente a las 18.10 horas. O sea, diez minutos después de los cohetes a Jerusalem, como parte de la masiva ofensiva de cohetes a todo el sur, al menos uno de ellos cobró la vida de 8 civiles palestinos.

Según datos oficiales del ejército israelí, de los algo más de 1.000 cohetes disparados desde Gaza hacia Israel desde el lunes a las 18.00 hs, por lo menos 200 cayeron dentro de la Franja, al no lograr cruzar la frontera. ¿Acaso alguien puede afirmar que no haya habido otras tragedias como la de la familia Al-Masri, resultado de cohetes disparados por Hamas?

 

Esto no quita, claro está, que en los potentes ataques israelíes, por supuesto  que puede haber muerto gente no involucrada. Eso ocurre porque Hamas y Jihad Islámico instalan sus estructuras, comandancias y hasta almacenamiento de armas y cohetes en medio de la población, no porque Israel apunte a los civiles. Absolutamente todos los blancos atacados, más de 500 hasta el momento de escribir estas líneas, eran blancos de las organizaciones terroristas.

 

Un blanco especial: las torres

 

 

¿Y las torres?, me preguntarán con razón. ¿Por qué destruyó Israel edificios de apartamentos en los que se sabe que vivían familias enteras? Es cierto, Israel destruyó el martes por lo menos cuatro torres. Y es cierto que allí vivía gente, razón por la cual, precisamente, Hamas instaló en esas torres varias de sus comandancias, centrales de Inteligencia y otras estructuras. A propósito.

 

Pues para combinar el mensaje terminante a Hamas y minimizar el riesgo de que civiles mueran en el ataque, Israel utilizó un recurso ya conocido de enfrentamientos anteriores: avisa a los inquilinos que está por atacar, para darles tiempo a evacuar. Puede parecer extraño que un ejército poderoso haga eso, sabiendo que le quita el efecto de la sorpresa. Pero es así.  

Lo confirman los propios palestinos en mensajes que yo misma he recibido de sus servicios informativos. Una forma de hacerlo es disparar un pequeño proyectil al techo, que no tiene fuerza de destrucción pero se oye bien, y la gente lo toma como un “toc-toc”, alguien golpeando la puerta para avisar. La otra forma es llamar por teléfono o mandar mensajes al celular de la gente, diciéndole cuánto tiempo tiene para dejar el edificio antes de que sea destruido. 

Esto no significa, claro está, que sea poca cosa destruir varias torres. Evidentemente, la gente que allí vivía, pierde muchas de sus pertenencias. Pero por el sistema usado por Israel, no se pierden vidas.

 

¿No será mejor no hacer algo tan drástico como destruir torres?-sigo adelantándome a eventuales preguntas que intenten refutar mi intento de presentar esto como lógico. Concuerdo en que eso es drástico. Pues el tema pasa por la evaluación en la cúpula de defensa de Israel respecto no sólo a los daños a la infraestructura de Hamas para complicar su actividad  terroristas, sino a lo que puede hacerle entender que Israel no seguirá tolerando sus ataques y que si continúa, seguirá perdiendo.

 

Escondiendo muertos

 

Hay otro elemento  interesante a nuestro criterio en el tema del reporte sobre los muertos, que quizás pueda sorprender. Por un lado, Hamas pone énfasis en la muerte de civiles-que en muchos casos inventa – porque es consciente de la importancia que da al tema la comunidad internacional.  Quiere complicar a Israel con críticas del mundo. Pero por otro, los números oficiales de muertos que publica, parecería que son menores que la realidad. 

 

Hasta este momento, miércoles al mediodía de Israel y Gaza, Hamas confirma que tiene 43 muertos, alegando que 13 de ellos eran niños. Mi sensación es que son muchos más, pero que como la enorme y absoluta mayoría son terroristas, miembros de su brazo armado y del Jihad Islámico , Hamas no revela todo por una cuestión de imagen y moral. 

 

Recordemos que el martes de noche, al dirigirse a la nación, el Primer Ministro Netanyahu dijo que Israel había dado muerte a “decenas de terrorirstas” . En ese momento, y hasta esta mañana, el número oficial del Ministerio de Salud Pública palestino (o sea de Hamas) era 35 muertos.  Y por otro lado, periodistas en Gaza que informan sobre los distintos ataques de Israel, dan cifras que si las juntamos, llevan a otro resultado. Y los blancos: miembros de las células lanza cohetes, terroristas en túneles y otras estructuras de los brazos armados de Hamas (Izz al-Din al-Qassam) y Jihad Islámico (Saráiat al-Quds) , cabecillas de los mismos a distinto nivel y también sus propias casas que servían de almacenamiento de armas y cohetes, previo aviso a las familias para que salgan del lugar.

Este debe ser el enfoque principal

 

Para terminar, un último punto respecto al tema de los muertos. Claro que es más que lógico verlo como un tema central. Pero cuando se trata de una situación como la que se vive hoy, abordarlo únicamente en base a eso, es alterar la realidad o no comprender qué es lo que está ocurriendo.

Aquí no hay dos partes a las que se debe exhortar con el mismo tono a “poner fin a la violencia”. Aquí hay una organización terrorista que usa el territorio que gobierna, en el que no vela por las necesidades de su población sino que la pone en peligro, atacando indiscriminadamente a la población civil del país vecino. Recibe mercaderías, agua, combustible y electricidad del país vecino, a menudo también tratamiento médico, pero como no considera que un Estado judío tiene derecho a existir, se cree con derecho a atacar su territorio y su gente. 

Y del otro lado, ese país se defiende. Claro que no tirando flores y repartiendo caramelos, sino utilizando su poderío militar, que es mucho, para tratar de doblegar a los terroristas. 

Y esto no comenzó ahora. Esto lleva ya 20 años de disparos de cohetes desde Gaza hacia el sur. Hay “olas” de mayor o menos intensidad, ha habido tres guerras y ahora hay una nueva escalada de especial potencia desatada por el disparo el lunes a las 18.00 hs de 7 cohetes desde Gaza hacia Jerusalem, capital de Israel. Pero en los días anteriores a esta escalada concentrada, fueron lanzados casi 40 cohetes a localidades del sur, por dar sólo un ejemplo reciente.

Hasta el momento de escribir estas líneas, son ya más de 1.000 los cohetes lanzados desde Gaza hacia la población del sur y centro de Israel. Todos, absolutamente, estaban dirigidos a sitios en los que vive la gente. La única razón  por la que no hay decenas de muertos en cada impacto, es que existe la maravillosa “Cúpula de Hierro”, el sistema protector que intercepta los cohetes en el aire y salva vidas, y que tuvo más del 90% de éxito. Pero evidentemente, no absoluto, ya que hay por ahora 5 muertos y varias decenas de heridos por impactos que no fueron interceptados a tiempo.

El martes por la noche sonaron las alarmas en absolutamente todo el sur y el centro de Israel. También en la gran urbe, Tel Aviv y todos sus alrededores, e inclusive más al norte.

Es a eso que responde Israel. No caería ni una bala de Israel en Gaza si desde allí no se atacara a la población civil israelí. El ejército se retiró de Gaza en setiembre del 2005, desmantelando todos los asentamientos en Gush Katif, que habían sido instalados en las dunas y tierras no pobladas de la zona. La respuesta palestina fue el terrorismo. La gran pregunta es si esta vuelta se hará algo drástico que realmente le ponga fin, o simplemente se aceptará un alto el fuego antes de tiempo y con ello se empezará la cuenta regresiva hacia la nueva escalada.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(12 de Mayo de 2021)

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