Días atrás escribimos sobre la natural y comprensible división de Israel entre los felices y los preocupados por el cambio de gobierno en Israel. Es más que legítimo que numerosos ciudadanos israelíes-así como judíos y no judíos amigos de Israel en el exterior-vean con aprensión el hecho que el muy experiente e inteligente Biniamin Netanyahu ya no es el Primer Ministro .Y que consideren que su sucesor Naftali Bennett no tiene su capacidad para lidiar con los duros desafíos que se imponen continuamente al Estado judío. Si la tiene o no, el tiempo dirá.
El propio Netanyahu, hoy jefe de la oposición, se manifestó al respecto en repetidas ocasiones, inclusive en su último discurso en la Kneset como Primer Ministro, al afirmar rotundamente que Bennet no sabrá enfrentar a Irán, a la administración Biden si vuelve al acuerdo nuclear y a la comunidad internacional en general cuando le exija cosas que Israel no se puede permitir. Esta nota no es para discutir esa afirmación, si fue justificada u oportuna, sino para preguntarnos: si Netanyahu está tan preocupado por lo que vaya a ocurrir en el gobierno de Bennett ¿por qué dedicó sólo media hora al encuentro en el que debía ponerlo al tanto de todos los temas con los que tendrá que lidiar? ¿No habría sido necesario que le de la mayor cantidad de herramientas posibles para que pueda gobernar a Israel?
Esto, claro, partiendo de la base que por sobre el interés político de que Bennett pase rápidamente a la oposición y él, Netanyahu, vuelva al poder, está la necesidad de cuidar a Israel.
Eso fue no sólo una falta de respeto al nuevo Primer Ministro, al que tiene derecho de criticar y con el que tiene por cierto derecho de discrepar duramente, pero debe recordar que fue aprobado por una mayoría en la Kneset. Fue ante todo, una falta de responsabilidad para con el país.
El portal israelí Ynet entrevistó al respecto a Eran Etzion, que fue el Vice asesor de Seguridad Nacional. “Ser Primer Ministro de Israel es una posición muy especial y hay cosas que solamente él sabe. Aunque Netanyahu pueda alegar que Bennett recibió una puesta a punto del jefe del Consejo de Seguridad Nacional y del Secretario militar, hay cosas, inclusive hechos puntuales, que solamente el Primer Ministro sabe, como ser cosas que fueron dichas en encuentros que mantuvo a solas con otros gobernantes, cosas que no siempre son reportadas a otros”.
Y agregó: “Es sumamente importante que el nuevo Primer Ministro escuche de modo directo y discreto del Primer Ministro saliente sobre los temas más delicados, los desafíos centrales y las misiones más urgentes con las que hay que lidiar”.
Etzion dio un ejemplo concreto y muy reciente. Hace pocos días el Washington Post escribió que el yerno y asesor especial del ex Presidente de Estados Unidos Donald Trump Jerard Kushner y el Príncipe heredero de Arabia Saudita Muhamad Ben Salman apoyaron en forma activa el intento del Príncipe Hamza de Jordania de derrocar al Rey Abdallah, su medio hermano, y que ello contó con el apoyo de Israel. “Es un tema estratégico de primera línea. Cuando Bennett se encuentre con las figuras relevantes en este caso y le preguntan si es cierto ¿qué dirá? ¿Qué le pregunten a Netanyahu?”.
Podría haber sido diferente
Cuando Netanyahu asumió, hace 12 años, el entonces Primer Ministro saliente Ehud Olmert se reunió con él varias veces, cada encuentro de varias horas.
Y así lo hizo también Shimon Peres (z”l) cuando le entregó el mando al asumir Netanyahu por primera vez en 1996. De ese proceso de transición, se puede sacar conclusiones claras sobre el encare de cada uno.
Yona Bar-Tal, que fue la más cercana colaboradora de Shimon Peres durante muchos años, recordó en entrevista a Ynet lo que sucedió en aquel 1996 al asumir el entonces flamante Primer Ministro Netanyahu, que tenía en ese momento 46 años.
“Durante cuatro días, Shimon cambiaba cada día de coche y llegaba a la residencia del Primer Ministro en Balfour antes de que se ponga el sol y se sentaba hasta muy tarde con Netanyahu. Creo que en total habrán sido aproximadamente 16 horas de reuniones entre ambos”, recuerda. “Yo le dije a Peres:´Debes saber que si en el partido laborista se enteran que tú, jefe de la oposición, vas todas las noches a Balfour , creo que te quitarán del cargo´. Y él me dijo algo que no olvidaré jamás: ´Yona, el país siempre es lo más importante.Después, el partido, y recién al final, uno mismo´. Peres se sentó con él, le entregó todos los documentos escritos que tenía, todo el material no escrito que tenía en su cabeza, le explicó sobre todos los puntos delicados y más que nada sobre los procesos que habían quedado inconclusos”.
Esa es la forma en la que hay que actuar. Es irrelevante si le gusta o no Bennett, si se siente ofendido o furioso. El propio Netanyahu dijo repetidamente que ser Primer Ministro es “uno de los cargos más complejos y desafiantes del mundo”. Y tiene razón: un país rodeado de enemigos, con el Irán de los Ayatollas proclamando que quiere destruirlo y procurando poderío nuclear, con Hizbala con un arsenal impresionante en su frontera norte, y tanto, tanto más. ¿Media hora? Es escandaloso. Y más que nada, absolutamente irresponsable.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(16 de Junio de 2021)
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