Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Contactos dramáticos en el caso del juicio a Netanyahu


 

Dudamos hasta ahora si escribir sobre el tema que nos convoca hoy, porque aún no se ha concretado y de hecho, existe claramente la posibilidad que no conduzca absolutamente a nada. Preferíamos esperar a que se confirme. Finalmente decidimos hacerlo ya que el solo hecho que exista la opción que explicaremos de inmediato es dramático de por sí. Y como ninguno de los involucrados ha desmentido nada y está clarísimo que lo reportado por los medios de comunicación de Israel es absolutamente cierto, pues el drama ya está aquí.

Concretamente, se trata de la posibilidad que en lugar de continuar con el juicio al ex Primer Ministro Biniamin Netanyahu por sospecha de distintos cargos de corrupción-que podría terminar con prisión-  él y la Procuraduría General del Estado firmen un acuerdo de culpabilidad que finalizaría el tema de otra forma.  Según se ha publicado, Netanyahu reconocería haber cometido fraude y abuso de confianza y  cumpliría con trabajos comunitarios en lugar de ir a la cárcel . Sin embargo, hay profundas diferencias entre los abogados de Netanyahu y la Fiscalía en un tema clave: la Fiscalía rechaza que el eventual acuerdo no incluya lo que en hebreo se llama “kalón”,  o sea el tema de la “vileza moral” o “mancha moral” , una determinación que acompaña ciertas  sentencias, por la que Netanyahu no podría volver a la vida política durante 7 años.

La información fue publicada días atrás por el periodista Ben Caspit, salió en los canales 12 y 13 de la televisión israelí, y ha ocupado intensamente a los medios locales. No ha habido ningún desmentido de parte del equipo de Netanyahu. Y este domingo, estaban reunidos los abogados de Netanyahu con él y su familia, para tomar decisiones.

Según se ha publicado, la iniciativa de intentar lograr un acuerdo de culpabilidad fue de Netanyahu, por lo cual sus abogados se dirigieron al asesor jurídico del gobierno Avihai Mandelblit-que fue quien decidió en su momento imputarlo- con la oferta. El ex Presidente de la Suprema Corte de Justicia de Israel Aharon Barak intercedió ante Mandelblit para que considere el acuerdo de culpabilidad.

Por ahora no está claro en absoluto que esto se concrete especialmente por la disputa sobre el tema de la “vileza moral” (Kalón), que no sólo impediría a Netanyahu seguir en la vida política y postularse para puesto alguno durante 7 años sino que además significaría que le quitaría de inmediato todos los beneficios que tiene como ex Primer Ministro y jefe de la oposición.

Pero la problemática de esta situación va mucho más allá de ello y no es casualidad que tanto entre los defensores como entre los detractores de Netanyahu haya críticas a la posibilidad de un acuerdo de culpabilidad.

Junto a quienes sostienen que el interés público es ahorrar a la ciudadanía la profunda grieta que el juicio provoca y los continuos ataques a la legitimidad del sistema jurídico-el primero en lanzarlos fue el propio Netanyahu-están todos aquellos que consideran que el acuerdo de culpabilidad sería una vergüenza.

En primer término, claro está que no se agotaría el proceso de modo que se pueda garantizar que se hace justicia.Si Netanyahu es culpable, dicen los críticos, pues que se aclare la verdad y deba responder por ello. Además, sostienen que es inaceptable que se quite el cargo de soborno (cohecho), un punto central en todo el proceso en su contra.

Claro está que de ese lado se desconfía de Netanyahu y se estima que aunque tenga que confesar que cometió fraude y abuso de confianza-dos de los cargos de corrupción en su contra- hallará la forma de alegar luego que lo aceptó no porque sea verdad, sino por otras consideraciones. Por ejemplo, podría alegar que dado que no confía en el sistema jurídico, entendió que no lo juzgarán en forma justa y prefirió terminar con el tema.

Del otro lado del dilema, está su propia gente, quienes lo siguen y defienden, y sienten ahora que pierde firmeza al buscar un término medio que indica que no sigue adelante, que prefiere transar en lugar de seguir luchando para demostrar su inocencia.

Cabe recordar que Netanyahu dijo repetidamente, en todos los canales de televisión , ya tiempo atrás, que seguirá “hasta el final” y “mostraré que aquí no hay nada”, o sea que todos los cargos en su contra carecen de fundamento ninguno y por ende de prueba de ningún tipo. Si bien su gente sostiene continuamente que “todos los expedientes se van desmoronando”, expertos juristas afirman que eso no es cierto, sino todo lo contrario. Y si se van desmoronando ¿por qué busca Netanyahu un acuerdo de culpabilidad? La iniciativa fue suya , y eso nadie lo ha desmentido.

Más allá del hecho clave de quitar el cargo de soborno de las acusaciones que reconocería, el sí reconocer fraude y abuso de confianza está muy lejos de la postura oficial de Netanyahu todo el tiempo.

Desconocemos aún si se firmará o no el acuerdo y en qué términos. Pero resulta inevitable recordar que el sistema jurídico israelí, al que Netanyahu recurre ahora para pedir un acuerdo, es el mismo al que quitó legitimidad y ensució públicamente, al afirmar que “inventan expedientes” por consideraciones políticas. La escena sin precedentes como la que se vio en la sala contigua a la sala en la que se abrió hace un año y medio del juicio, con Netanyahu rodeado de varios de sus ministros , hablando tajantemente contra el sistema jurídico  israelí, fue la mayor vergüenza en todo este proceso. Y ese daño, con o sin acuerdo de culpabilidad, es muy difícil de reparar.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(16 de Enero de 2022)

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